domingo, 31 de mayo de 2015

Fases de la Segunda Guerra Mundial (SGM 2)





Primera guerra relámpago. (10 de mayo de 1940).
En la primavera de 1940, Alemania estaba a punto de consumar la invasión de Noruega, y tanto Francia como los británicos, después de haberle declarado la guerra, lejos de pensar en atacarla, se dispusieron a defenderse de un inminente ataque alemán. Bélgica y Holanda eran neutrales. Los ingleses habían enviado una fuerza militar a Francia, que llamaron “Ejercito expedicionario”, para reforzar al anticuado ejército francés, que fiaba su defensa casi exclusivamente a las fortificaciones pesadas, construidas frente a la frontera con Alemania y que bautizaron con el pomposo nombre de “Línea Maginot”, que era una cadena de bunkers artillados y unidos por ferrocarril subterráneo. Una defensa preparada para la antigua guerra de trincheras.
El 10 de mayo de 1940 Alemania ataca a Francia, rodeando por el noroeste, con su ejército móvil de blindados y artillería, las mencionadas fortificaciones estáticas francesas. Para ello ocupa Luxemburgo, y ataca a los países bajos, violando su neutralidad. Holanda se rinde el 14 de mayo; Bélgica el 28 de ese mismo mes.
Ya en territorio francés, el ejército alemán rodea al grueso de las fuerzas expedicionarias británicas y parte del ejército francés en la batalla de Dunquerque, que sufriendo abundantes bajas y abandonando casi todo su material, tuvo que embarcarse precipitadamente hacia las islas británicas, so pena de ser aniquilados.
Desde ese momento, Alemania no tuvo ninguna resistencia en la ocupación de Francia, y sus tropas no se detuvieron hasta llegar a los Pirineos. El 22 de junio, el mariscal Pétain firma en nombre de Francia la rendición, por la cual los alemanes ocupan la mitad norte del país y toda la costa atlántica. En el sur-este de Francia se establece un régimen colaboracionista con capital en Vichy. Surge la figura del general francés De Gaulle, que se exilia a Londres y encabeza la resistencia francesa, tildando de traidor a Pétain (héroe de la primera guerra mundial). Fue juzgado tras la guerra y condenado a muerte. De Gaulle conmutó la sentencia por la cadena perpetua. Murió en una cárcel militar a la edad de 95 años.
La Italia de Mussolini hizo lo mismo que Stalin al demorar su entrada en Polonia para ahorrar vidas italianas, pero de un modo esperpéntico: el 10 de junio Italia entra en la guerra del lado de Alemania, e invade el sur de Francia el 21 de junio, justo un día antes de que se rindiera. A pesar de ello, los franceses rechazaron el ataque italiano.  
Lo cierto es que Francia fue ocupada en poco más de un mes. Fue la primera guerra que los alemanes llamaron “relámpago” (Blitzkrieg), que introdujo un nuevo concepto de guerra de blindados, tropas mecanizadas, cadenas de mando cortas, concentración de tanques, abastecimiento rápido, etc. Ya no tenían sentido las guerras de trincheras de la primera guerra mundial.
Ese verano, poco antes de la rendición francesa, el 14 de Junio Rusia ocupa los estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania). Los tres estados pasan a ser repúblicas soviéticas a primeros de agosto. Además el 28 de Junio obliga a Rumania a cederle la provincia oriental de Besarabia y la mitad norte de Bucovina a la Ucrania soviética.
Alemania estaba en la cresta de la ola. En la Europa occidental, sólo Inglaterra podía hacer frente a un ataque suyo, parapetada en su potencia naval y en la barrera natural que es el Canal de la Mancha, pero dependiendo de los suministros y víveres de ultramar para subsistir. El Mariscal Göering, jefe del ejército del aire, convence a Hitler de que se puede vencer a Inglaterra a base de bombardearla desde el aire y aislarla por mar mediante los submarinos que hundirían los convoyes de mercantes con provisiones. Otro gran error. Inglaterra resistió, secundando la frase de su primer ministro Churchill: “Solo puedo ofreceros sangre, sudor y lágrimas”.
Por otra parte España, que sin haber entrado en la guerra, era un aliado ideológico; militarmente débil, pero aliado. Al menos no le daba los “quebraderos de cabeza” de su aliado italiano, que no paraba de meterse en guerras, y al final obligaba a Alemania entrar a ayudarles. Así, el 13 de septiembre de 1940 los italianos invaden Egipto (bajo control británico) desde Libia (bajo control italiano), y en octubre de 1940 invade Grecia desde Albania. Pero en lo referente a Italia, lo peor estaba por llegar el año siguiente, 1941.
El año en que Alemania invadió Rusia. (Enero de 1941-enero de 1942)
Abundando en la rémora que supuso para los nazis la fiebre colonial de Mussolini, que había invadido Egipto desde Libia, parte de su colonia Abisinia (hoy Etiopía), en febrero de 1941, Hitler no tuvo más remedio que enviar al “Afrika Korp” al norte de África para reforzar a los italianos, que estaban flaqueando. Puso al mando de esas tropas al mítico general Rommel.
Las victorias cosechadas por Alemania hicieron que muchos países conservadores centroeuropeos, acostumbrados a estar bajo el imperio Austro-húngaro, se fueran uniendo al eje Berlín-Roma-Tokyo, creyendo que se apuntaban al lado de los vencedores, y también por temor a ser fagocitados por los soviets rusos. Así se unen: Eslovaquia (23 de noviembre 1940), Hungría (20 de noviembre 1940), Rumanía (22 de noviembre 1940) y Bulgaria (1 de Marzo 1941).
El 6 de abril de 1941 Alemania, Italia, Hungría y Bulgaria invaden y desmiembran a Yugoslavia, que se rinde el 17 de abril. Alemania y Bulgaria invaden Grecia en apoyo a los italianos. La resistencia en Grecia cesa a comienzos de junio de 1941. Finalmente el 10 de Abril, mediante un golpe de estado de un movimiento fascista llamado Ustasha, proclaman el llamado Estado Independiente de Croacia. El nuevo Estado, reconocido de inmediato por Alemania e Italia, incluye a la provincia de Bosnia-Herzegovina. Croacia se une formalmente a las potencias del Eje el 15 de junio de 1941.
Hasta ese momento nada había sido capaz de parar la maquinaria militar alemana, ni la maquinaria propagandista nazi. Europa constaba de tres partes:
  •   A)   El Eje (Alemania y sus países ocupados, Italia, Centroeuropa, Península Ibérica, los Balcanes, Grecia, etc...), cuyo líder era Hitler.
  • B)      Las islas Británicas, con El Reino Unido más aislado que nunca como única representación de la democracia, cuyo líder era Churchill.
  • C)      El bloque comunista capitaneado por Rusia, cuyo líder era Stalin.
 En ese momento de gloria para Hitler, este menospreció a sus enemigos. Por una parte creyó que Inglaterra acabaría rindiéndose por inanición en sus islas, y no consideró la posibilidad de invadirlos por el momento. Se limitó a bombardear Londres y varias grandes ciudades británicas. Por otra, pensó que La Unión Soviética era mucho más débil de lo que era en realidad, y que estaba inmersa en una especie de guerra interna entre comunistas y zaristas, y creyó que muchos se unirían a Él en caso de invadirla. Otro error más, quizá el mayor.  
El 22 de junio de 1941, aprovechando el buen tiempo del verano,  el ejército alemán y sus socios del Eje (salvo Bulgaria) invaden la Unión Soviética. Finlandia, que había perdido territorios a manos de los rusos poco después de la invasión de Polonia, se une al Eje justo antes de la invasión. 
Comienza la “segunda guerra relámpago”. Los alemanes lanzan la que llamaron “Operación Barbarroja”. Rápidamente invaden los estados bálticos y, junto con los finlandeses, sitian Leningrado (hoy San Petersburgo) en septiembre (poco más de 3 meses desde el comienzo de la invasión). Entonces, Hitler tomó una de sus decisiones más crueles (que no fueron pocas). Para no tener que mantener a una población de 3 millones de habitantes, decidió sitiarla, para que sus habitantes murieran de hambre y frío. El sitio duró casi 900 días, desde 1941 hasta 1944. Cientos de miles de familias murieron de frío y hambre en sus hogares. Los orgullosos habitantes de esta ciudad cultural tuvieron que alimentarse de desde palomas y gatos hasta ratas. La ciudad estuvo a punto de perecer si no hubiera sido porque en los inviernos se establecieron corredores a través del helado lago Ládoga por donde llegaba una escuálida ayuda a los sitiados. Los muertos, hasta ser liberada la ciudad, superaron la cifra extraoficial de 1.200.000 habitantes, muchos de ellos civiles.
 En el centro, los alemanes toman Smolensk a comienzos de agosto y avanzan hacia Moscú en octubre. En el sur, las tropas alemanas y rumanas toman Kiev en septiembre, y Rostov en el río Don en noviembre. Todo muy rápido, pero una rapidez insuficiente; empezaba el invierno.
 Stalin tardó en creer que Hitler le estaba invadiendo antes de vencer a Inglaterra, y perdió casi una semana en reaccionar; en las guerras relámpago una semana es mucho.
 De todos modos los alemanes habían cosechado victorias impresionantes desde el comienzo de la invasión de Rusia:
 Por ejemplo, en el primer día se destruyeron más de 1 800 aviones soviéticos, muchos de ellos en tierra sin tan siquiera despegar, y en el segundo día ya había unos 2 700 destruidos en total.
 El general Halder, jefe del Estado Mayor del Ejército alemán, a finales de septiembre de 1941 publicó que los alemanes habían infligido a los rusos desde junio, pérdidas de 2.500.000 de soldados, 22.000 cañones, 18.000 tanques y 14.000 aviones. A estas cifras habría que añadir las posteriores pérdidas de las grandes batallas de Viazma-Briansk; (663.000 hombres, 1.242 tanques y 5.412 cañones). Por infladas que puedan parecer estas cifras, no por ello dejan de apuntar la magnitud de la catástrofe rusa. Los rusos se han guardado, por si acaso, de proporcionar su lista de pérdidas.
 Por su parte, el mismo Halder, anotó en su diario (ya que los documentos oficiales alemanes se perdieron), que del 22 de junio al 10 de diciembre de 1941 las pérdidas alemanas fueron, sin contar aliados ni enfermos, de 775.000 (muertos, heridos, prisioneros y desaparecidos), equivalente a la cuarta parte del total. Hasta el 26 de noviembre los muertos se aproximaban a los 200.000, incluyendo 8.000 oficiales. Por contraste, la campaña occidental (la invasión de Francia, Polonia, Noruega, etc.) de 1940 supuso a los alemanes 156.000 bajas, de ellas 30.000 muertos. ¡Y la guerra con Rusia no hacía más que empezar!
 Los rusos, por su parte, acuñaron la frase “La Gran Guerra Patria”, y en sus crónicas afirman que replegaron rápidamente sus instalaciones industriales hacia Siberia, quemando todo lo que dejaban, de modo que Alemania no pudiera aprovechar nada.
De julio a noviembre de 1941 fueron evacuadas y reinstaladas en Siberia 1.523 empresas, de ellas 1.360 grandes fábricas, la mayoría de guerra. En algo más de cinco meses fueron utilizados para la evacuación 1.500.000 vagones de ferrocarril. Con las empresas se evacuó del 30 al 40 por 100 de sus obreros. La principal fábrica de aviones trasladada al otro lado del Volga, terminó su primer caza a los catorce días de la llegada del último vagón con equipo industrial. En el segundo semestre de 1941, la URSS fabricó 8.000 aviones de combate, contra los 3.950 del primer semestre, y la producción de tanques aumentó un 150 por 100 el segundo semestre respecto al primero. (Fuentes rusas).
 Ante estos éxitos espectaculares, Hitler se dispuso a tomar Moscú. Una vez terminada la “Operación Barbarroja”, se dispuso a comenzar la “Operación Tifón”, que tenía como objetivo la toma de la capital rusa. Se basaba, también en la guerra relámpago.
 Como muchas otras veces, la climatología no estaba del lado nazi. Comenzó el invierno, que aquel año fue especialmente duro. Ya desde octubre comenzó a llover antes de lo normal y llenó de barro y lodo las carreteras y caminos rusos. Esto demoraba el avance de los tanques y hacía muy difícil cruzar los campos, incluso con caballos. Entonces comenzaron las nevadas. Los alemanes esperaban una victoria rápida, y no se cuidaron de equipar a los soldados con ropa de invierno. A 160 kilómetros de Moscú, los rusos plantearon una resistencia fortísima, en Smolensko. Los soviéticos admiten haber perdido cerca de cuarenta y cinco mil hombres, entre muertos y heridos, sin contar la cifra de prisioneros hechos por los alemanes, que no han divulgado. Estos, por su parte (los alemanes), afirmaron haber capturado por lo menos trescientos diez mil prisioneros soviéticos. Los rusos encajaban derrota tras derrota y cada vez su resistencia era más dura.
El simple retraso de varias semanas en los movimientos del ejército alemán (no solo del avance de los blindados, sino de la continuidad de las líneas de suministro) provocó que se plantaran a las puertas de Moscú en medio del que fue el invierno más crudo del siglo.
Los partisanos atacaban la retaguardia y las líneas de suministros alemanas, y la aviación rusa bombardeaba de noche las pistas enemigas. Una de las cosas que más llamaba la atención a los alemanes era la tremenda capacidad de resistencia del ejército soviético. Stalin había nombrado jefe supremo de sus ejércitos al Mariscal Zúkov (otro de los míticos militares de la SGM).
El 15 de noviembre se inició la campaña contra Moscú, con tres ejércitos intentando rodearla. El III Ejército Panzer del General Hoth por el norte, el IV Ejército Panzer del General Erich Hoepner por el borde occidental del río Moscova, avanzando hacia el centro, y el II Grupo Panzer del prestigioso general Heinz Guderian se dirige hacia Tula, la única población que se interponía entre ellos y Moscú.  
Seis días después del comienzo de la operación Tifón, el 21 de noviembre, el IV Ejército llegó a 30 kilómetros de su objetivo, pero fue detenido en Jimki. Al mismo tiempo, el II Ejército fracasó en su intento de tomar Tula. Para finales de noviembre, los generales alemanes, desmoralizados ante la primera vez en la historia que un ejército había conseguido detener a sus divisiones de tanques, reconocieron que la resistencia moscovita y el rigor del invierno iban a hacer imposible la toma de Moscú ese año. 
El mazazo definitivo llegó con un contraataque que lanzó el 5 de diciembre el recién estrenado jefe supremo de las fuerzas rusas, el mariscal Zhúkov. El ejército alemán, que estaba a escasos 42 km de la periferia de Moscú, fue sorprendido por la mayor ofensiva lanzada contra ellos desde el comienzo de la guerra.  
La ofensiva se desarrolló en todos los sectores golpeando a los tres ejércitos alemanes, partiendo desde Moscú y sus alrededores. Durante el otoño, Zhúkov había estado transfiriendo 22 divisiones desde Siberia y el extremo Oriente. Eran tropas frescas y bien equipadas, preparadas para la guerra invernal y las había mantenido en la retaguardia hasta el inicio de la contraofensiva. Además estrenó los nuevos tanques T-34 y los lanzacohetes Katyusha. Después de este contraataque soviético, los generales alemanes de los tres ejércitos, por primera vez, sugirieron una retirada. Hitler inmediatamente los cesó del mando. Zukov comenzó su leyenda y fue elevado a héroe de la revolución.
Finalmente el 8 de diciembre, uno de los peores inviernos (-20 a -50 °C) en la historia de Rusia obligó a Hitler a suspender las operaciones militares hasta 1942. Los congelados y agotados alemanes habían sido derrotados y obligados a retroceder de 100 a 250 km el 7 de enero de 1942. 

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