Comienza la guerra en Asia-Pacifico. (Diciembre de
1941)
Estados Unidos, hasta finales de 1941 había permanecido
neutral, a pesar de la situación tan difícil que estaban pasando sus “hermanos”
ingleses, y el temor a que el Eje, caso de vencer en los frentes que tenía
abiertos, colocarían a EEUU en una posición difícil. Sin embargo, el pueblo
norteamericano, compuesto, en gran medida, por sucesivas olas de inmigrantes,
todavía no tenía claro cuál era el lado idóneo para el país. Si bien las clases
dominantes de la economía y la política, descendientes de sajones e irlandeses,
no tenían la menor duda, y deseaban entrar en la guerra del lado de los aliados,
por supuesto. Pero, al no ser una dictadura, los partidos representados en el
Senado necesitaban tener un motivo para meter al país en la guerra contra el
EJE.
Hull, secretario de estado y responsable de las relaciones
exteriores de Estados Unidos antes y durante el ataque a Pearl Harbor. Envió
una nota a Japón antes del ataque, que fue titulado formalmente "Esquema
de propuesta-base para un acuerdo entre los Estados Unidos y Japón", que
era en teoría, parte del intento de los Estados Unidos para abrir los mercados
chinos a las mercancías estadounidenses (en contra de los intereses japoneses).
La mayor parte de las proposiciones americanas eran inasumibles incluso
ofensivas. Japón debía derrocar al general chino Wang Tsching-wei, jefe del
estado títere que Japón había creado en Manchuria (territorio chino ocupado por
Japón), y abandonar China y las colonias francesas, sin ninguna compensación, y
demás condiciones leoninas inasumibles, que prácticamente recluían al Imperio
Nipón a sus islas. La historia ya no duda de que aquellas conversaciones con
Japón y esa nota, no fueron sino meras provocaciones para que Japón declarara
la guerra a los EEUU.
Hull logró su objetivo y despertó la indignación de los
japoneses. Sin embargo, antes de decidir entre la paz y la guerra, el emperador
Hiro Hito consultó al «Consejo de antiguos jefes de Estado» organismo que,
desde hacía mucho tiempo, no había tenido ocasión de dar su opinión. Después
del informe presentado por Tojo (ministro de la guerra japonés), solamente tres
de estos antiguos presidentes del Consejo de ministros estimaron que no veían
razón para recurrir a las armas. El 30 de noviembre y el 1 de diciembre el
Gabinete, la Conferencia de Coordinación y el Consejo de la Corona Japón decidieron
declarar la guerra a los Estados Unidos enviando un informe detallado del
Ministerio de Asuntos Exteriores japonés.
Aunque los norteamericanos conocían de la inminencia de un
ataque japonés, el 7 de diciembre de 1941 Japón bombardea por sorpresa la Base
naval norteamericana de Pearl Harbor, al día siguiente el 8 de diciembre
Estados Unidos declara la guerra a Japón y entra en la SGM, con el visto bueno
del Senado.
Las pérdidas en vidas fueron: 103 civiles y 3.478 militares
estadounidenses, de ellos 2300 muertos.
La US Navy perdió 3 acorazados (USS Arizona, USS Oklahoma y el obsoleto
USS Utah), quedaron muy dañados otros 7 (USS California, USS Maryland, USS Nevada,
USS Oklahoma, el USS Tennessee, el USS West Virginia y el USS Pennsylvania),
estos necesitaron ente 1 y 3 años en repararse. También, 3 destructores (USS
Cassin, USS Downes y USS Helm). 3
cruceros (USS Helena, USS Honolulu y USS Raleigh). Y 5 buques menores. Sin embargo,
en la base no estaba atracado ningún
portaaviones en ese momento.
En resumen, la mayor parte de la flota de guerra de EEUU en
el Pacífico fue destruida por los japoneses, que a su vez, perdieron 29 de los
36 aviones empleados, con sus 55 tripulantes, más 6 mini submarinos.
Casi simultáneamente, las tropas japonesas desembarcaron en
Filipinas, la Indochina francesa (Vietnam, Laos, Camboya) y el Singapur
británico. En abril de 1942 Japón completó la ocupación de Filipinas, Indochina
y Singapur.
El 11 de diciembre de 1941 La Alemania nazi y sus socios del
Eje le declaran la guerra a Estados Unidos.
Primeros reveses del EJE. (Enero de 1942)
A comienzos de 1942, en pleno invierno, en Europa oriental el
frente ruso se había estabilizado a la espera de que mejore el tiempo. Los
soviéticos, después de su última ofensiva habían conseguido detener a la
Wehrmacht (ejército regular alemán). En la parte occidental, Inglaterra no solo
resistía sino que comenzaba a reforzarse empezando a igualar el dominio aéreo.
En África, el general Rommel, después de haber sufrido una ofensiva británica,
se disponía a lanzar lo que él creía que sería su ataque definitivo para tomar
Egipto. En El Pacifico se había producido un impase a la espera de la reacción
norteamericana.
Fue en la primavera de ese año cuando los Aliados empezaron
a devolver los golpes iniciales recibidos de los japoneses y alemanes, y
empezaron a llegar las primeras victorias.
El 18 de Abril de 1942, Tokyo, capital del Japón, fue
bombardeada por 16 aviones B-25 Mitchell procedentes, “aparentemente” del
portaaviones norteamericano USS Hornet. Apenas hubo daños, pero el golpe moral
fue grande. Sin embargo, los japoneses descubrieron que el ataque vino de la
base norteamericana en Midway.
A partir de primeros de junio del 42, los británicos
bombardean Köln (Colonia) y llevan por primera vez la guerra al interior de
Alemania. Los bombardeos se sucedieron hasta el final de la guerra, machacando
las grandes ciudades alemanas.
También entre el 7 y 8 de Junio de 1942, en el Pacifico tuvo
lugar la batalla de Midway, que fue una estratégica victoria de las armadas
británica australiana y norteamericana, que frenaron el avance japonés en el
centro del Pacifico.
Una vez diezmada seriamente la flota norteamericana en Pearl
Harbor, la armada nipona en su ofensiva contra EEUU tenía dos posibilidades: Una
de ataque, que consistía en tomar Pearl Harbor, en las islas Hawái, desde donde
se podía bombardear California. Otra defensiva, tomar Midway y evitar que los
aviones norteamericanos alcancen Japón (desde allí partieron los aviones que
bombardearon Tokio). Decidieron esto último.
A fines de mayo, al mando del general Yamamoto, zarpó del
Japón y de Las Marianas, rumbo a Midway, una gran flota de más de 200 unidades
en la que figuraban acorazados,
cruceros, destructores, submarinos, aviones y ocho portaviones.
Después de tres días de combate, los aliados habían hundido
los ocho portaaviones japoneses, y éstos se vieron obligados a retirarse. Pese
a tomar las Aleutianas occidentales el 7 y 8 de junio, Yamamoto sufrió la mayor
derrota naval de la historia japonesa. Perdió sus mejores portaviones, sus mejores pilotos de avión, 275
aviones y casi 5.000 hombres.
Los Estados Unidos perdieron el portaviones Yorktown, el
destructor Hamman, 150 aviones y 307 hombres, pero Midway continuó en manos
norteamericanas.
El EJE pierde la iniciativa en Rusia (Segunda mitad de
1942)
En el frente ruso, el 28 de junio de 1942, Alemania y sus
socios del Eje lanzan la “Operación Fridericus”, una nueva ofensiva continuación
de la Operación Barbarroja”, con el objetivo final de tomar Moscú y asestar el
golpe definitivo a los rusos.
La operación ya nació con un importante revés; Hitler previó
que esta ofensiva se lanzara en Mayo, para darse más tiempo antes de la llegada
del invierno. Pero los rusos atacaron antes, el 12 de mayo en Barbienkovo. Consiguieron
retrasar la ofensiva germana, pero pagaron un alto precio (240.000 bajas entre
muertos y prisioneros).
A pesar de la derrota de Barbienkovo, la “Operación
Fridericus” del 42 no fue ni mucho menos tan brillante como la del 41. Ese
verano del 42, las tropas alemanas se adentran en lo profundo de la estepa, atacaron
Ucrania y avanzaron hacia el Cáucaso. A partir de septiembre son detenidos en Stalingrado
(Volgogrado) sobre el río Volga. Los rusos se atrincheraron en la ciudad. En
Ucrania, los rusos pierden Crimea, después de una resistencia heroica y poco
antes del otoño, los alemanes ocuparon toda Ucrania y penetran en lo profundo
del Cáucaso. El botín eran los campos de trigo Ucraniano y los pozos petrolíferos
del Cáucaso.
Sin embargo no pudieron tomar el lado oriental del Volga,
que era vital para los rusos. Ya entraba noviembre, el tiempo volvió a jugar
del lado ruso. Stalingrado se había convertido en un enclave estratégico. Los
rusos convirtieron cada edificio en un fortín, y cada calle en una barricada infranqueable.
La Policía del Estado (NKVD) tomó el control de todas las esquinas para evitar
desertores y mantener la moral. Stalin estaba totalmente decidido a sacrificar
toda Rusia si hiciera falta con tal de no entregar la ciudad que llevaba su
nombre. Llegó a destacar a 1.200.000 soldados, 894 tanques, 13.451 cañones y
1.115 aviones en la defensa de la ciudad.
El 23 de noviembre las tropas soviéticas contraatacan y atrapan
al Sexto Ejército alemán en la ciudad nevada y auslada. Hitler volvió a cometer
otro gran error; prohibió la retirada de las tropas. El resultado fue el cierre
completo del cerco y, a pesar de los intentos por romper el anillo ruso por
parte de otros ejércitos alemanes, la
rendición de todo el VI ejército alemán con su general Von Paulus al frente,
fue inevitable el 1 febrero de 1943.
El balance de la Batalla de Stalingrado se convirtió en la mayor
masacre de la Historia de la Humanidad. Aproximadamente 2 millones de personas
perdieron la vida. Es, uno de los hechos que demuestran la inutilidad de las
guerras.
La Unión Soviética fue la “vencedora”. Durante el
enfrentamiento murieron más de 1.200.000 soldados soviéticos (1.100.000
militares, 50.000 civiles y 13.000 ejecutados por la NKVD) y hubo otros 650.878
heridos. También las pérdidas materiales fueron altísimas, incluyendo un total
de 4.341 tanques y 15.728 cañones destruidos, además de resultar 4.088 aviones
derribados.
El Eje fue el bando derrotado. Fue la peor derrota, hasta
entonces, de la SGM. Las
cifran fueron: 800.000 soldados fallecidos incluyendo todas las nacionalidades,
entre estos 400.000 alemanes y austriacos, 200.000 rumanos, 130.000 italianos,
120.000 húngaros, 50.000 rusos blancos y 1.000 croatas. A nivel material las
pérdidas también fueron desalentadoras con un total de 500 tanques y 6.000
cañones destruidos, además de 900 aviones abatidos (827 alemanes y 73 rumanos).
La batalle de Stalingrado, fue una de las que cambió el
curso de la contienda.
Otras derrotas del eje en la segunda mitad de 1942
En Egipto, Rommel, después de su última ofensiva contra los
británicos, se disponía a tomar El Cairo y Alejandría, para cerrar la pinza
gigantesca, que con Grecia, hiciera que todo el Mediterráneo quedara bajo el
dominio nazi, y sumarse a las tropas alemanas que combatían en el sur de Rusia.
Turquía, con sus millones de habitantes, esperaba el desenlace para sumarse a
las tropas del EJE.
El 21 de Junio de 1942, en el desierto de Cirenaica en Libia,
miles de soldados británicos se rindieron
y otros intentaron escapar o desertaron de forma suicida a través del Desierto
del Sáhara. (Interesante uso de la palabra “desertar”). La ciudad libia de Tobruk
se entregó a los alemanes que supuso la pérdida de 32.000 prisioneros y casi
50.000 bajas contando los muertos y heridos para los británicos. Sin embargo, sus tropas germano-italianas estaban exhaustas y sus reservas de combustible casi a cero. Las bases militares británicas de Gibraltar y Malta habían cortado, casi por completo la llegada de suministros a los ejércitos alemán e italiano que combatían en el norte África. Rommel disponía de 20.000 hombres y únicamente ¡¡¡¡26 tanques!!!!! , además tenía 500 cañones disponibles, algunos pocos de 88 milímetros (Capaces de perforar los blindajes de los carros británicos), lo único que abundaban eran los camiones, la mayoría robados en Tobruk a los Aliados, de hecho 4 de cada 5 soldados del Eje había sido transportado hacia Egipto mediante vehículos británicos capturados.
Justo a 80 kilómetros de Alejandría, ya en Egipto, el ejército británico reunió todo lo que tenía y montó la última y desesperada línea defensiva en El Alamein. Los Aliados disponían de unos 40.000 hombres con 800 cañones y 150 tanques. Aparecieron los nuevos General Grant norteamericanos. La Fuerza Aérea del Desierto (Desert Air Force) se componía de 1.500 aviones, por primera vez incluyendo bombarderos estadounidenses Boston y B-25 Mitchell. El dominio aéreo era totalmente británico. En cuanto a los soldados, allí estaban representados la mayoría de los países del antiguo imperio británico, Sudafricanos, australianos, induces, neozelandeses, etc…
Churchill, que había perdido la confianza en sus generales, relevó del mando al, hasta entonces jefe del ejército del norte de África, el general Sir Claude Auchinleck, y apareció en el escenario africano otro general mítico, el británico general Montgomery, “Monty” para los amigos, que formó el VIII ejército y se dispuso a dar el golpe definitivo a Rommel, mediante la “Operación Bertram”.
En septiembre de 1942 Monty, que había organizado un poderoso ejército, con tropas procedentes de Oriente Medio, India, Irak, Persia, las Islas Seychelles y sobretodo de Estados Unidos, que tuvo su bautismo de fuego lejos del Pacifico y de America.
El 23 de octubre de 1942, el EJE fue derrotado y, lo mismo que hacia pocas semanas había ocurrido con los británicos, los soldados ítalo-alemanes corrieron en desbandada a través de Libia hasta la frontera con Túnez. La batalla de El Alamein fue otra de las que cambiaron el curso de la guerra, esta vez en África.
Poco después, el 8 de noviembre de ese mismo año, las tropas estadounidenses y británicas desembarcan en varios puntos de las costas de Argelia y Marruecos en el norte francés de África, atacando a los restos del ejército germano-italiano por la retaguardia, y poco después Rommel abandona África precipitadamente. Finalmente, los alemanes, ante la fortaleza de los rebeldes franceses capitaneados por De Gaulle, ocupan el sur de Francia el 11 de noviembre, y desaparece el gobierno títere de Vichy.
Las fuerzas del EJE no se rindieron hasta el 13 de mayo de 1943 en Túnez, la mayoría italianos. Finaliza la campaña en el norte de África.
En el otro extremo del planeta, entre agosto y noviembre de 1942, en el Pacífico, las tropas estadounidenses frenan el avance japonés de isla en isla, en Guadalcanal, en las Islas Salomón.
Guadalcanal, era el “portaaviones” natural para invadir Australia y fue protagonista de una de las primeras desavenencias entre británicos y norteamericanos, asunto poco conocido de la SGM. Winston Churchill, Primer Ministro de Gran Bretaña, se opuso frontalmente a la invasión de Guadalcanal por parte de los americanos, ya que había pactado con Roosvelt, presidente de EEUU, dar prioridad a Europa sobre el Pacifico, es decir derrotar primero a Alemania. Los americanos rompieron el acuerdo y decidieron derrotar primero a Japón. De ese modo, la primera ofensiva de Estados Unidos en la SGM sería en el Pacífico y no en Europa.
Al amanecer del 7 de Agosto de 1942 las flotas de Estados Unidos y Australia aparecieron frente a la isla de Guadalcanal. La operación comenzó con un bombardeo naval desde cruceros y destructores, seguido de un bombardeo aéreo por los aviones de los portaaviones USS Saratoga, USS Enterprise y USS Wasp, que machacaron las posiciones japonesas. La mayoría de soldados nipones fueron despertados de sus camas porque jamás habían pensado que Guadalcanal fuese a ser invadida.
La victoria estadounidense de la denominada batalla de Guadalcanal, que fue la suma de muchas batallas de isla en isla, resultó ser la mayor victoria en el Pacífico hasta la fecha.
La amenaza de un ataque japonés a Australia había sido conjurada, y al contrario, los Aliados y dispusieron de una base estratégica para lanzarse hacia las Islas Salomón y Nueva Guinea.
Como en otras batallas ganadas en la SGM, las pérdidas de los ganadores también fueron enormes. Hubo un total de 30 barcos hundidos, entre ellos 2 portaaviones, 9 cruceros (8 americanos y uno australiano), 13 destructores y otros buques menores, también un acorazado fue dejado fuera de combate, además de otros 20 buques dañados. Los muertos fueron menores que los japoneses, pero muy elevados, un total de 7.100 bajas mortales entre los que había 7.000 estadounidenses, 84 australianos y 2 tonganos. Las pérdidas aéreas fueron también muy grandes, un total de 615 aviones abatidos o destruidos en tierra.
Japón, el país derrotado perdió con la dignidad y el heroísmo propios de la cultura nipona. Del heroísmo de los soldados nipones hablan las cifras de muertos, que fueron muchísimos, cerca de 31.000, y únicamente 1.000 prisioneros, la mayoría marineros y trabajadores coreanos. Las pérdidas navales fueron de 29 buques, aunque la mayoría de ellos fueron transportes de poca importancia. Entre los barcos importantes que perdieron los japoneses, estaban: un portaaviones, 2 acorazados, 4 cruceros, 9 destructores y un submarino. En aviación casi hubo un empate técnico al ser derribados 683 aviones.
Con estas cifras japonesas y americanas, Japón causó claramente unos daños materiales mayores a los estadounidenses, sin embargo las pérdidas japonesas fueron más difíciles de recuperar para su débil industria, en comparación con la gigantesca industria bélica norteamericana.
Guadalcanal no fue, sin embargo suficiente para cambiar el curso de la guerra del Pacífico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario