Hace unos 30 años, un eminente ensayista francés llamado
Jean-Jacques Servan-Schreiber popularizó en uno de sus libros titulado “El
desafío mundial”, el concepto de
“tercera ola”. Concepto que ideó el genial Alvin Toffler en su libro del mismo
nombre (La tercera ola), en 1983.
¿Qué significa esto de las olas?
Se refiere a los cambios sufridos por la sociedad, desde el
punto de vista socio económico, que los agrupa en olas. Así, la primera, que se
dio en llamar la “Revolución Industrial”, que nació en el Reino Unido, de la
mano de la invención de la máquina de vapor, y dio lugar al gran auge económico
del Imperio Británico.
La segunda, fue la introducción en las industrias de la
producción en cadena, que implantó en sus fábricas automovilísticas el
legendario Henry Ford, tocayo mío. En la primera ola se tendía a mecanizar el
trabajo manual, en esta segunda se tendía a trabajar en equipo, utilizando
cuadrillas de obreros altamente especializados en tareas muy concretas, siendo
la suma de todas ellas la que mejora la productividad individual y aumenta y mejora
la producción final.
Finalmente la tercera ola que decía nuestro amigo Jean
Jacques, consistía en la introducción de las tecnologías de la información, y
los sistemas electrónicos en los procesos productivos. Y en ese momento
introdujo un concepto nuevo entonces, que era el de la globalización.
Actualmente se habla de la cuarta ola, también hay quien la
llama Industria 4.0. La palabra que caracteriza a esta ola es la
“Digitalización”.
¿Qué es la
digitalización industrial?
La digitalización industrial consiste en la integración dentro
de un contexto digital de todos los procesos productivos de la industria:
diseño, fabricación y administración. El fin de la digitalización es conseguir
grandes aumentos de productividad, calidad, versatilidad del producto (personalizado
según las necesidades o los gustos del cliente), mayor velocidad de suministro
y mejora de la atención a los clientes.
Las herramientas o tecnologías a implementar dentro de las áreas
de diseño, fabricación y administración son:
Internet: larga distancia y transmisión de datos
segura. Los clientes y los proveedores pueden estar en cualquier parte del
mundo, y los documentos comerciales (Facturas, pedidos, contratos, correo electrónicos,
mensajería instantánea, etc.) se intercambian de forma segura y fiable.
Las etiquetas RFID: identificación y localización automatizada
de cada artículo o lote. Esto permite saber, en tiempo real, los stocks de
piezas, bienes terminados, su ubicación en todo momento (incluso cuando se están
transportando), y su valor. RFID, también se utiliza para cualquier proceso
mecanizado en que se use el Wireless (Tarjetas o dispositivos sin contacto).
Los robots e impresoras 3D: Máquinas programables
flexibles, introducen el concepto “fabricación
aditiva” (Sucesiva superposición de capas micrométricas de material,
normalmente en forma de polvo, hasta conseguir, con absoluta precisión, el
objeto deseado). Esta modalidad de fabricación prescinde de herramientas y
utillajes de fabricación, y permite reproducir cualquier geometría que el ser
humano pueda imaginar, ya casi en cualquier material. Permiten dramáticamente optimizar
el proceso de fabricación propiamente dicho, personalizando por lotes (Colores,
tamaños, añadidos, etc…). Minimiza o erradica el error humano.
Pagos remotos: tarjeta inteligente. Que permite la
simplificación de los procesos financieros de las empresas, y facilitan los
pagos a proveedores y de los clientes.
El teletrabajo: las relaciones de empleo a distancia.
Optimiza el uso de las dependencias de las oficinas, mobiliario, abarata el
transporte del personal, permite la administración del tiempo del trabajador conciliándolo
con su vida familiar o de ocio. Se incluyen las videoconferencias.
Colaboración en documentos compartidos: Optimiza los
costes del trabajo en equipo en funciones de diseño, planificación, acuerdos,
auditorias, y muchas funciones puramente burocráticas. Se incluyen aquí también
las video-conferencias.
La comunicación móvil y geolocalización: Permite
acceder a las personas independientemente de donde se encuentren, así como
conocer, en todo momento el lugar donde se encuentren los productos, incluso
cuando están siendo transportadas (Camión, barco, almacén, etc.).
Big Data o datos a gran escala, la nube: Permite
almacenar toda la documentación de los procesos productivos de la empresa de un
modo integral, y acceder a esos datos según el objetivo del acceso (ya sea para
ver la contabilidad, analizar los datos históricos, hacer auditorias, disponer
de documentación legal, hacer estadísticas, etc…). La "nube" (Almacenamiento remoto
masivo). Proporciona un elevadísimo rendimiento, casi en tiempo real, de
procesamiento de la información remota. Las
dificultades más habituales vinculadas a la gestión de estas cantidades de
datos se centran en la captura, el almacenamiento, búsqueda, compartición,
análisis y visualización.
La realidad aumentada (RA): Consiste en un conjunto
de dispositivos que añaden información virtual a la información física ya
existente, es decir, añadir una parte sintética virtual a lo real. Por ejemplo en
formación, un sistema de realidad aumentada permite aprender a soldar sin
riesgos y realizando todas las horas de prácticas necesarias sin coste añadido.
Optimización del uso de la energía: Sustitución
paulatina delas energías tradicionales por energías renovables. Optimiza la
gestión de la futura legislación referente al medio ambiente. Aunque hoy día
tenga un coste más elevado que las energías fósiles, se prevé que las nuevas
leyes graven el uso de estas últimas y subvencionen las renovables gradualmente,
en un futuro cada vez más próximo paulatinamente.
Industria 4.0
Todo eso da lugar a la denominación de Industria o empresa 4.0:
Concepto que se originó en Alemania, por el que implementando una tecnología específica
y utilizando las herramientas anteriormente descritas, se trata de obtener una
producción mucho más racional, en plantas más inteligentes y mejor
interconectadas.
Siemens ha imaginado una Europa plagada de plantas
subterráneas, que apenas alteren los paisajes, y sean energéticamente ultra-eficientes,
robots biónicos, controles biométricos llevados a su máxima expresión y una
mano de obra más cualificada que abandona el trabajo manual por el software,
con funciones de simulación productiva y control de la eficiencia.
Otro concepto relativamente novedoso pero muy actual en
estas industrias es el de Nearshore,
y es la transferencia de procesos de negocio y proyectos entre compañías de
países vecinos. Este enfoque se basa en conceptos como el intercambio mutuo, un
lugar común para las entregas, la reutilización, la estandarización de procesos
y certificaciones, así como el desarrollo de un plan de mejora continua. En
España creo que el mejor ejemplo de nearshore es la industria auxiliar del automóvil,
ha ido creciendo suministrando piezas y componentes a las grandes fábricas de
vehículos radicadas en nuestro país.
Durante la crisis de la que apenas estamos saliendo, lo que
queda muy claro es que las economías que menos han sufrido han sido aquellas
con un mayor gasto en I+D y que están más industrializadas. La industria genera
puestos de trabajo más estables, mayor PIB por trabajador y más exportaciones.
En la crisis, se han destruido menos puestos en la industria que en el sector
servicios.
Ahora bien, la idea de una fábrica 4.0 cada vez más
automatizada y robotizada despierta temores sobre su impacto en el empleo.
Termino con una moraleja:
“Digitalizar una empresa no equivale necesariamente a
destruir puestos de trabajo, aunque es cierto que se sustituirán ciertos
trabajos por nuevos perfiles. Eso requerirá de formación, por supuesto".