Sin embargo, a pesar de la decadencia del imperio, Londres
se ha convertido en un gran centro financiero especializado en inversiones
globales. Uno delos mayores centros financieros mundiales, concretamente el
segundo, solo superado por Nueva York.
El largo camino hacia ese estrellato, lo abordamos a
principio de los años 50, en que, el rápido colapso del imperio, dejó reducidísimo el
comercio colonial, y por tanto quedó hipertrofiado el sector bancario
londinense, y entonces se acuñó el concepto de “La City”, que es hoy en día, en
realidad casi un estado dentro de otro estado. Y sus “habitantes” se lanzaron a
buscar nuevas oportunidades de negocio.
En 1957 se creó el llamado Euromercado, que nació como una
defensa contra las especulaciones contra la libra, y supuso la imposición de
rígidas normas para el uso de dicha moneda por parte de no residentes. Los
bancos británicos se vieron, entonces, obligados a trabajar con dólares en las operaciones
internacionales. El Banco de Inglaterra,
ante la previsible quiebra y desaparición de los bancos especializados en
operaciones internacionales, casi no tuvo otra posibilidad que considerar que
las operaciones realizadas en divisas extranjeras, entre no residentes, se considerarían
como no realizadas dentro del Reino Unido, ya que, en teoría no afectaban a la
balanza de pagos británica.
Pero, claro, estas transacciones se ejecutaban desde Londres,
y por tanto no quedaban bajo la jurisdicción de ningún otro país del mundo. Esto
tuvo un tremendo, e inesperado efecto fiscal, y se produjo un vacío legal. Se habían
inventado los paraísos fiscales para los grandes flujos de capital mundiales.
Este mercado “sin ley” es el llamado Euromercado o mercado
financiero OffShoe. Pero, evidentemente, estos hallazgos se mantienen en
secreto mientras se puede, y estuvo funcionando durante casi cuatro años en la
sombra. Los bancos de la City y los nuevos que se fueron dando cuenta del
chollo de no tener que cumplir las restricciones en materia de reservas de garantías
de depósitos y otras restricciones que regían en el resto de los bancos del
Mundo Occidental, casi todas provenientes de la conferencia de Bretton Woods, en
julio de 1944. Allí fue donde se establecieron las reglas para las relaciones
comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo.
También se decidió la creación del Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional, usando el dólar como moneda de referencia.
Así, muchos bancos, principalmente norteamericanos, pero también
suizos, alemanes, japoneses y de otros países fueron abriendo oficinas en
Londres y floreció el sector financiero aún más. Pero como siempre eso no es
suficiente para los “masters” y demás “chicos
listos” de esos que hay por el mundo capaces de optimizar los resultados a base
de malinterpretar las leyes y aprovecharse de los resquicios que dejan.
Encontraron tres vías de mejora: la primera era tratar de
pagar menos impuestos o si fuera posible ninguno, la segunda dar cabida al
chollo a los bancos ingleses, que, pobrecitos, eran residentes y trabajaban con
libras y, finalmente ver la forma de que vivir y tener oficina en La City no
sea tan caro, ya que estaba habitada por ricos.
Y de este modo encontraron la última piedra filosofal de la
magia de las finanzas mundiales de bajo coste y grandes beneficios: Convertir
La City en una especie de resto de colonia británica. Parece una broma, ¿verdad?,
pero no lo es, hoy en día, La City está regida por una entidad independiente
llamada Corporación of London, es una
ayuntamiento dentro del Gran Londres, pero independiente de él, provee todo
tipo de servicios municipales y sus representantes, encabezados por un Lord
Mayor, (Lo más parecido a un Gobernador de las antiguas colonias) son votados
tanto por los residentes en él, como por quien tenga una sociedad que resida allí,
o pertenezca a una sociedad Anónima o sea representante de alguna de ellas, es
decir que ¡¡¡Las empresas votan!!!! Efectivamente, la City es lo más parecido a
Hong Kong, las islas del Canal, las islas Vírgenes, Las Islas Caimán,
Gibraltar, etc... Estos nombres suenan más, ¿No?
Este modelo de expansión desde Londres hacia las ex
colonias, comenzó durante los años sesenta, y comenzó por la Isla de Jersey.
Algunos han dado en llamarlo “El segundo Imperio Británico”, y como muchos
descubrimientos de la historia, surgió por casualidad.
Ahora, posiblemente se entienda mejor por qué los británicos
no adoptaron el Euro, ni lo adoptarán mientras esto siga vigente.
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