miércoles, 20 de mayo de 2015

De cómo nacieron los paraísos fiscales por casualidad.

Todo empezó en el Reino Unido, en adelante UK. Poco después del final de la II Guerra mundial, que propició la aceleración de la decadencia del Imperio Británico. En aquellos tiempos, la decadencia industrial de UK, llevaba una cierta velocidad de crucero, que se aceleró en diversos episodios, que culminaron en el casi desmantelamiento durante los mandatos de Margaret Thatcher. El resultado es que, si a principio del siglo XX, en UK se fabricaba el 50 de la producción industrial del mundo, hoy su producción industrial es menor que la Alemania, Francia e Italia, y seguida de cerca por España. (Hablo de producción industrial, no de producto Interior Bruto). Hoy, todavía, su estructura económica se debate entre el norte industrial, obsoleto, con sus insignias (Como por ejemplo Rolls&Royce), vendidas a otros países o desmantelándose, y el sur dedicado a los servicios, principalmente financieros. Más exactamente, Londres y el resto.
Sin embargo, a pesar de la decadencia del imperio, Londres se ha convertido en un gran centro financiero especializado en inversiones globales. Uno delos mayores centros financieros mundiales, concretamente el segundo, solo superado por Nueva York.
El largo camino hacia ese estrellato, lo abordamos a principio de los años 50, en que, el rápido  colapso del imperio, dejó reducidísimo el comercio colonial, y por tanto quedó hipertrofiado el sector bancario londinense, y entonces se acuñó el concepto de “La City”, que es hoy en día, en realidad casi un estado dentro de otro estado. Y sus “habitantes” se lanzaron a buscar nuevas oportunidades de negocio.  
En 1957 se creó el llamado Euromercado, que nació como una defensa contra las especulaciones contra la libra, y supuso la imposición de rígidas normas para el uso de dicha moneda por parte de no residentes. Los bancos británicos se vieron, entonces, obligados a trabajar con dólares en las operaciones internacionales.  El Banco de Inglaterra, ante la previsible quiebra y desaparición de los bancos especializados en operaciones internacionales, casi no tuvo otra posibilidad que considerar que las operaciones realizadas en divisas extranjeras, entre no residentes, se considerarían como no realizadas dentro del Reino Unido, ya que, en teoría no afectaban a la balanza de pagos británica.
Pero, claro, estas transacciones se ejecutaban desde Londres, y por tanto no quedaban bajo la jurisdicción de ningún otro país del mundo. Esto tuvo un tremendo, e inesperado efecto fiscal, y se produjo un vacío legal. Se habían inventado los paraísos fiscales para los grandes flujos de capital mundiales.  
Este mercado “sin ley” es el llamado Euromercado o mercado financiero OffShoe. Pero, evidentemente, estos hallazgos se mantienen en secreto mientras se puede, y estuvo funcionando durante casi cuatro años en la sombra. Los bancos de la City y los nuevos que se fueron dando cuenta del chollo de no tener que cumplir las restricciones en materia de reservas de garantías de depósitos y otras restricciones que regían en el resto de los bancos del Mundo Occidental, casi todas provenientes de la conferencia de Bretton Woods, en julio de 1944. Allí fue donde se establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo. También se decidió la creación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, usando el dólar como moneda de referencia.
Así, muchos bancos, principalmente norteamericanos, pero también suizos, alemanes, japoneses y de otros países fueron abriendo oficinas en Londres y floreció el sector financiero aún más. Pero como siempre eso no es suficiente para los  “masters” y demás “chicos listos” de esos que hay por el mundo capaces de optimizar los resultados a base de malinterpretar las leyes y aprovecharse de los resquicios que dejan.
Encontraron tres vías de mejora: la primera era tratar de pagar menos impuestos o si fuera posible ninguno, la segunda dar cabida al chollo a los bancos ingleses, que, pobrecitos, eran residentes y trabajaban con libras y, finalmente ver la forma de que vivir y tener oficina en La City no sea tan caro, ya que estaba habitada por ricos.
Y de este modo encontraron la última piedra filosofal de la magia de las finanzas mundiales de bajo coste y grandes beneficios: Convertir La City en una especie de resto de colonia británica. Parece una broma, ¿verdad?, pero no lo es, hoy en día, La City está regida por una entidad independiente llamada Corporación of London,  es una ayuntamiento dentro del Gran Londres, pero independiente de él, provee todo tipo de servicios municipales y sus representantes, encabezados por un Lord Mayor, (Lo más parecido a un Gobernador de las antiguas colonias) son votados tanto por los residentes en él, como por quien tenga una sociedad que resida allí, o pertenezca a una sociedad Anónima o sea representante de alguna de ellas, es decir que ¡¡¡Las empresas votan!!!! Efectivamente, la City es lo más parecido a Hong Kong, las islas del Canal, las islas Vírgenes, Las Islas Caimán, Gibraltar, etc... Estos nombres suenan más, ¿No?
Este modelo de expansión desde Londres hacia las ex colonias, comenzó durante los años sesenta, y comenzó por la Isla de Jersey. Algunos han dado en llamarlo “El segundo Imperio Británico”, y como muchos descubrimientos de la historia, surgió por casualidad.
Ahora, posiblemente se entienda mejor por qué los británicos no adoptaron el Euro, ni lo adoptarán mientras esto siga vigente.  

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