lunes, 29 de octubre de 2018

El futuro de la industria armamentística española


A propósito de la urgencia para decidir sobre la venta de armas o no a Arabia Saudí, dilema del que me declaro incapaz de tomar partido por una u otra postura. Voy a tratar de exponer la situación actual de nuestra industria de armamento.

En primer lugar, rápida y resumidamente, daré las cifras de ese sector:
Para la redacción de estos artículos de opinión de “decomoloveo”, lo primero que suelo hacer es proveerme de datos y cifras, información que hoy en día es fácil de encontrar en Internet. Sin embargo, en este caso concreto me he encontrado con que los datos, aunque no son dispares, sí son diferentes. Por eso he decidido transcribir lo dicho por tres, a mi juicio, expertos en esta materia.
Así, José Enrique de Ayala (Fue jefe del Estado Mayor del Eurocuerpo entre 2001 y 2003) dice:
En 2015, las 608 empresas registradas en el ministerio de Defensa facturaron, en 2015, 82.549 millones de euros, de los cuales más de un 7%, casi 6.000 millones, en el sector defensa, dando trabajo a más de 200.000 personas, con cerca de 21.000 empleos directos y 30.000 indirectos”.
Por otra parte, el exteniente general José Julio Rodríguez, (Ahora dentro de Podemos), que Fue jefe del Estado Mayor de la Defensa entre 2008 y 2011, asegura:
“La industria de defensa es estratégica si consideramos sus datos de facturación: más de 10.000 millones de euros, 55.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos y un 80% de su producción dedicada a la exportación”.
Y un tercero: Jesús A. Núñez Villaverde (Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria)
“En términos estrictamente económicos la industria de defensa española no es relevante. Ni por volumen de negocio (apenas representa el 1% del PIB), ni por empleo (50.000 puestos de trabajo)”.
Y siguiendo así, he encontrado más cifras similares, pero no he podido encontrar cifras digamos…oficiales u objetivas.
En fin, en realidad creo que la industria armamentística es un término un poco indefinido. ¿Es la que produce bienes y servicios para la defensa?, y ¿para la seguridad?, ¿incluso para la protección civil?; No olvidemos que una de las unidades más queridas y más utilizadas continuamente es la UME (Unidad Militar de Emergencias), con objetivos claramente de protección civil más que estrictamente de defensa.
Y sigo preguntando: una fábrica de escopetas de caza ¿es parte de la industria de defensa?, y otra de explosivos para la minería o para la construcción de carreteras ¿lo es? Y así podríamos seguir. En fin, simplemente quería poner de relieve que no hay una línea clara que separe la industria armamentística de la puramente civil. De hecho hay un concepto híbrido que es el denominado “tecnologías de doble uso”. Más adelante comentaré sobre esto.
¿Industria estratégica?
Dicho esto, vamos a abordar lo estratégico de este tipo de industria, que ni está claramente delimitada, ni hay un claro consenso sobre su repercusión financiera ni de puestos de trabajo. Pero nadie pone en duda el peso importante que tiene en el sector industrial español. (Recordemos que España está inmersa en un proceso de reindustrialización, que tiene por objeto, no solo aumentar significativamente el porcentaje de la industria en la estructura productiva española, sino también aumentar su valor añadido y su reconversión a la llamada industria 4.0, propia de la era digital).
Sin embargo, el hecho de que la industria de la defensa sea estratégica para un país, no es simplemente por el factor industrial y, por tanto económico. La industria de la defensa es estratégica porque es la que puede proporcionar un poder militar autónomo y permanente a un país.
Todo país que quiera disponer de ese poder autónomo y permanente, lo primero que tiene que hacer es dotarse de una Base Industrial y Tecnológica de la Defensa (BITD). Y eso es lo que le convertirá a la postre en una potencia autónoma. Por ejemplo, ese poder militar autónomo y permanente es lo que debe construir la UE, ya que los EEUU han decidido que ya no nos defenderán como hasta ahora.
La industria de defensa en España, todavía no está considerada como estratégica. Esto, desgraciadamente, significa que la cultura de nuestro país, no relaciona la capacidad industrial militar española con la protección de los intereses estratégicos nacionales. Esto se debe a que, hasta ahora, por un lado nos ha protegido la OTAN, y por otro, otras potencias nos han dotado de armamento sofisticado sencillamente vendiéndonoslo. Es decir, España no tiene todavía una voluntad de autonomía estratégica.
Por supuesto, hay excepciones: Disponemos de un portaaviones de fabricación nacional con tecnología electrónica y de comunicaciones también en un alto porcentaje de desarrollo español. También pertenecemos al programa aeronáutico de caza europeo Eurofighter.
Nuestra posición en la UE, en este ámbito, se ha venido asimilando a la de la antigua Alemania occidental, y opuesta a la de UK y Francia, que disponen de arsenal nuclear. Por eso el Brexit supone un desequilibrio en materia de defensa en Occidente, ya que UK tiene un alto grado de autonomía en su industria militar.
Por este error, a mi juicio, de no considerar estratégica a la industria de defensa, el futuro de esta industria española depende ahora de tres factores, desgraciadamente exógenos:
-De su integración en la base tecnológica e industrial de la defensa europea.
-De los fondos y programas europeos para investigación y desarrollo.
-Y finalmente de los nichos de mercado global que puedan encontrar sus industrias.
(Ver artículo anterior: ”Defensa común europea”).
España ahora es el séptimo exportador mundial de armamento, sin embargo no disponemos de una Base Industrial y Tecnológica de la Defensa (BITD) propia y adecuada a nuestras necesidades.
Lo que sucede es que España tiene un gasto reducido en defensa en comparación con los países próximos y de nuestro tamaño. La BITD no tiene el tirón de la “demanda interna”, es decir la demanda industrial de nuestras fuerzas armadas a nuestra industria de armamento es muy débil, y paga mal y tarde.
Una muestra de esto son los llamados PEAS (Planes especiales de armamento), que no dejan de ser un quiero y no puedo, y resultan unas inversiones de dudosa eficacia.
Un caso dentro de los PEAS: se fabricó un modernísimo submarino S-80 que no flotaba y hubo que dedicar tres años más a retocarlo. Esto no es poner en ridículo a nuestra ingeniería naval, una de las mejores del mundo, es poner de relieve que no dispuso de los recursos económicos necesarios y en el tiempo, para acometer ese nivel tecnológico con eficiencia, ya que hubo impagos, falta de personal y de otros medios.
El resultado de este tipo de proyectos, lejos de ayudar a la BITD, encarecen su desarrollo, apareciendo sobrecostes de dos tipos: Por un lado por la demora en la entrega (que obliga a mantener material obsoleto), y por otro, por la acumulación de intereses de demora debidos al retraso en los hitos de pago. En mayo de 2017, Defensa acumulaba una deuda de ¡30.000 millones de euros! según el tribunal de cuentas.
Con esta situación de la demanda nacional de armamento, nuestra industria solo puede mantenerse con una política agresiva de exportaciones “a quien sea” (Y aquí aparece, no solo Arabia Saudita, sino otros países tan candentes como Venezuela, por ejemplo).
Muchas de las empresas que tenemos hoy, no sobrevivirían sin la carga de trabajo exterior de defensa. Son especialmente vulnerables las industrias navales y aeroespaciales, y al mismo tiempo importantísimas por ser desarrolladoras de tecnologías de “doble uso”, es decir susceptibles de ser utilizadas en el mundo civil. Esto implica una enorme oportunidad de negocio. Tengamos en cuenta que, por ejemplo, el sistema de geo localización GPS fue, en su día, tecnología exclusivamente militar hasta que el ejército norteamericano lo declaró precisamente “Tecnología de doble uso”.
A la vista del “estadio del arte” de nuestra industria de armamento, espero que se entienda por qué me declaro incapaz de posicionarme sobre vender o no vender armas a países que no respeten los derechos humanos. No es ético, pero “más cornadas da el hambre”.
El futuro
Entonces, ¿Qué se puede hacer con nuestra industria de defensa? ¿Qué podemos esperar de ella?
La solución habría que buscarla en la UE. El momento es óptimo para ir por ese camino. Tal como digo en mi articulo sobre la defensa común europea “Por primera vez en la historia de la UE se va a incluir en los presupuestos de la Unión la creación de un Fondo Europeo de Defensa dotado con 13.000 millones de euros (El gasto español para 2017 fue de 16.227 millones de €). El objetivo es llegar a los 19.000 millones, que representan el 1% de lo que gastan, individualmente los países europeos, en defensa. Ese dinero se empleará en reforzar la Agencia Europea de Armamento. El objetivo último es reducir al máximo la dependencia tecnológica de los EEUU en lo referente a armamento.”
Es decir se está yendo en la línea de crear una verdadera BITD (Base Industrial y Tecnológica de la Defensa) enteramente europea. Así, al amparo financiero del Fondo Europeo de Defensa, se ha creado la llamada OCCAR (Organización Conjunta de Cooperación en Materia de Armamento). Cuyo primer fruto está siendo el desarrollo del avión de transporte militar A-400.
El tamaño de una Europa unida realmente para su autodefensa, si permite disponer de una BITD a la medida de la gran potencia económica que es, y puede ofrecer retornos suficientes para mantener nuestra industria e impulsarla tecnológicamente, al igual que las de los demás socios. Sería un nuevo mercado Único Europeo, el de la industria de la defensa. Aunque acabara con las empresas más débiles, como ha sucedido en otros sectores, abriría a las más competitivas un mercado suficientemente amplio para sostenerse e invertir lo suficiente en I+D+i.
El hecho de que los procesos de transición no sean fáciles no es excusa para no abordarlos. El retraso en la toma de decisiones a la espera de tiempos mejores nunca es una buena estrategia. Al contrario, suele agravar los problemas. Si no que se lo pregunten a Rajoy.

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miércoles, 24 de octubre de 2018

Impredecible Italia


Leo con estupor las noticias que vienen sobre Italia.
Hace algo más de dos años hubo un cierto colapso de la banca italiana, el enésimo, en aquel momento estuvo a punto de caer el banco mas antiguo del mundo. Pero Italia tiene tantos recursos que es capaz de  ir sorteando su situación, a pesar de que no para de ir degenerando de año en año, y el precipicio está cada vez mas cerca. Pero veamos la coyuntura de ese país.
Italia es la tercera economía del Euro (España la cuarta) y la cuarta de Europa (España la quinta), y miembro del G-10 (uno de los 10 países mas ricos de las economías occidentales (España no está en este selecto grupo, ahora somos el 12º).
A groso modo, Italia es, en términos económicos un poco menos que 1,5 veces España (Datos de 2017). Pero nosotros crecimos a cerca del 3%, mientras que ellos crecieron menos del 1%. Si miramos otros parámetros que ya vamos conociendo, como son el déficit público y la deuda pública, tenemos lo siguiente:
Según los presupuestos presentados por ambos países a Bruselas tenemos:
Déficit de España:           1,8% del PIB en 2019    
Déficit de Italia:             2,4% del PIB en 2019                                      
Deuda española:            96,1% del PIB en 2019
Deuda italiana:               132% del PIB en 2019
España, a pesar de haber presentado unos números más relajados que los previstos por el gobierno de Rajoy, tiene un objetivo de ligero superávit en 2022, y una senda de reducción de deuda mas agresiva, bajará del 90% en 2021.
Italia, por su parte, sólo empezará a reducir su déficit significativamente, a partir del 2022. Para entonces su deuda alcanzaría los 140%.
Con estas cifras, se entiende el por qué Bruselas haya aceptado nuestros presupuestos (Con algunas pequeñas objeciones fáciles de corregir), mientras que haya rechazado de plano los del gobierno italiano. Pero ¿Qué consecuencias tiene ese rechazo de Bruselas para Italia?
Es verdad que, la Comisión Europea, no tiene poder de veto efectivo sobre las cuentas nacionales y que el Gobierno italiano es libre de seguir adelante con esos presupuestos, pero la UE podría sancionar a Italia con una multa máxima del 0,2% de su PIB (Unos 3.500 millones de euros), ¿y si no paga la multa?, Bruselas tiene mas elementos coactivos sobre el gobierno de Roma;
Italia está recibiendo de la UE 44.700 millones de € entre 2014-2020. Es el segundo país que más fondos recibe. Además Italia se ha estado beneficiando, el que mas, de una cierta tolerancia respecto al ritmo de reducción de los desequilibrios de los países europeos, con un margen de unos 30.000 millones de euros para imprevistos (terremotos, y catástrofes).  
Ningún país, hasta ahora ha osado rebelarse de este modo, ni Grecia en su día lo hizo. Y Europa ya no da mas flexibilidad, no está dispuesta a tolerar que Italia escape a la disciplina impuesta a fuego a todos los países miembros, con especial sufrimiento que pasaron los países “rescatados” (Portugal, Irlanda y Grecia), y el sacrificio de España.
Pero, con todo lo grave de la situación Italiana respecto a las exigencias de Bruselas, no es el peor problema al que Italia tiene que hacer frente. La deuda enorme que lastra su economía hace que ya gaste cada año, por ejemplo, más en pagar los intereses, que en educación. Con el agravante de que esos intereses, que ahora tienen todavía un precio bajo, en pocos meses empezarán a subir de precio, en cuanto el Banco Central Europeo abandone su política de tipos de interés bajos.
Si acude al mercado libre de deuda, se encuentra que, dada su situación, se considera a Italia como un deudor de dudoso cobro, y por tanto se les exige una prima de riesgo enorme. Es decir que su deuda todavía resultará más cara de financiar.
Por otra parte, la banca italiana tiene todavía pendiente su saneamiento. Ya sólo quedan ellos y (Alemania en menor medida), los demás ya hemos hecho nuestros deberes, por ejemplo España desembolsando 61.000 millones de euros, que se dice pronto. Pero el Reno Unido superó los 100.000 de €.
La banca italiana, sin haber sido rescatada, está al borde del colapso, y pide a gritos ser saneada con fondos públicos, una enorme cantidad de fondos públicos, pero enorme….enorme. Y según lo expuesto anteriormente, parece imposible encontrar esos fondos.
Hasta aquí, todo lo dicho parece algo alejado del día a día de los italianos. Sin embargo Italia tiene una peculiaridad respecto a su deuda, y es que alrededor del 70% de la misma está en manos de los propios italianos. Esto añade vulnerabilidad en caso de llegar a “las manos”, es decir en caso de plantearse impagos. En ese indeseado caso, los ciudadanos y las empresas italianas serían los primeros perjudicados, expuestos a perder sus ahorros de toda la vida. El temido “efecto contagio” que se produjo con Grecia, queda muy limitado con Italia, por este motivo. Con Grecia, gran parte de la deuda estaba en manos de países Europeos, y sobre todo de alemanes. Y, claro no se podía dejarla caer y que perdieran los germanos. Aquí no existe ese problema.
"Nada de pánico, Italia no es Grecia", ha señalado este martes Klaus Regling, el director gerente del fondo de rescate de la zona euro (MEDE).
Esta vez parece que Italia ha sido la tristemente elegida para recibir un varapalo ejemplar. Un castigo para que tomen nota  los gobiernos que realizan promesas que no se pueden cumplir. O para aquellos que propugnan la desobediencia a los acuerdos de estabilidad europeos. Italia será la vacuna contra el populismo de extrema derecha e izquierda.
A los italianos no les queda ni siquiera el recurso de amenazar con salir de Euro o de la Unión Europea. Sería una verdadera catástrofe para ellos, mucho peor que lo que le va a suceder al Reino Unido, y no tan malo para Europa, de hecho, muchos verían con agrado su salida.
Por un lado Italia casi no es contribuyente neto al presupuesto europeo, por lo que los fondos se redistribuirían entre los que quedamos. Por otra, muchas industrias europeas dejarían de tener que competir con los productores italianos, que verían grabadas sus exportaciones a sus ex socios comunitarios (por ejemplo el aceite de oliva español o griego).
Y finalmente tendrían que devaluar la lira tan salvajemente, que sufrirían una hiperinflación, que recordaría la sufrida por la Alemania pre nazi o la actual de Venezuela.
El actual gobierno de extrema derecha italiano está optando por hacerse muy amigo de Rusia, pero sin embargo el territorio italiano contiene grandes bases militares norteamericanas, por las que cobran un buen dinero al Tío Sam. Una nueva contradicción.
Conclusión.-
Según lo expuesto, la situación italiana es muy, pero muy muy difícil, y lo peor es que su futuro se augura aun peor. Viéndoles, uno se felicita de haberse podido enderezar la situación en España, a pesar de todo el sufrimiento que ha costado, y la casi demolición de una buena parte del estado de bienestar.
Lo que ocurra en el futuro próximo y medio en Italia es verdaderamente muy incierto. Y la reacción del pueblo italiano muy impredecible.   

lunes, 22 de octubre de 2018

Me afecta en algo el supuesto asesinato de Khashoggi?


Todos los días mueren asesinados miles de seres humanos, ya sea directa o indirectamente. Por armas de fuego, por armas blancas, por miseria, por hambre, por falta de medicamentos, ahogados tratando de encontrar un país donde empezar una nueva vida, etc...Eso lo sabemos porque los medios nos lo cuentan a diario, y nosotros nos hemos hecho insensibles y lo vemos casi como algo natural.
Pero cuando la prensa nos explica un caso en detalle, cuando podemos asimilar hechos reales con alguna película de terror o un libro de novela negra, donde alguien muere descuartizado vivo entre tremendos gritos, la opinión pública se lanza y puede remover aparentemente políticas de países enteros. Pero eso es, como digo, aparentemente. En realidad, nos hacen saber estos detalles concretos cuando quieren que saltemos y nos convirtamos en un mero motivo para que los gobiernos actúen.
Este es el caso Khashoggi. Un ciudadano elegido para ser convertido en mártir y poder enarbolarlo para cambiar la geo estrategia de la zona de Oriente Medio, donde hay un frágil equilibrio de poderes y variedad de intereses. El terrible supuesto asesinato permite convertir, ahora si, a Arabia Saudí en un malo. ¿Y que consecuencias tiene ese cambio?
Hasta ahora, y desde hace muchas décadas, Arabia Saudí ha venido siendo el principal aliado de los EEUU en aquella zona. En el último viaje de Trump, en mayo pasado, firmó un acuerdo para venderles armas por valor de 110.000 millones de dólares. Si, está bien escrito; 110.000 millones de dólares. Y los puede pagar, porque produce el 11% del  total del petróleo que se extrae en el planeta. Tiene un ejercito de 227.000 militares, que fue el cuarto mayor comprador de armas mundial en 2016, con un gasto de 63.700 millones de dólares, si, en solo un año.
Pero tiene otra potencia rival vecina, con la que comparte lucha por la supremacía política y religiosa. Ellos son sunníes y los otros chiíes. Se trata de Irán.
Irán fue el amigo de los EEUU hasta los años 70 del siglo XX. Entonces reinaba el “Sah”, y les gustaba llamarlo Persia. Le vendía, también armas, muchas armas y trataron de “occidentalizarlos”. Pero la monarquía Persa cometió sus tropelías, y el país se fue haciendo cada vez más desigual socialmente, la gente estaba muy descontenta,  y sucedió lo que cabía esperar: La revolución de los ayatolas, y el país volvió a llamarse Irán después de asaltar literalmente la embajada de los EEUU. Entonces Irán se convirtió en enemigo de occidente.
En ese momento la amistad de Occidente con Arabia se convirtió en algo tan estratégico, que se le consintió todo.
Los EEUU habían aprendido que era malo eso de tratar de occidentalizar a esta gente y los dejaron estar. Y se convirtió en una monarquía absolutista-religiosa, como en nuestra Edad Media.
Desde los años 70 hasta la actualidad han pasado muchas cosas, seguramente es la parte del planeta donde mas cosas han pasado. Se hizo bueno a Irak, y a Sadam Hussein se le vendieron muchas armas para que luchara contra Irán, enemigo de Occidente, y venció. Irán sufrió represalias comerciales, y empezó a moderarse. Después a Sadam se le hizo malo, y tras dos guerras se le derrocó y su país Irak quedó arrasado, y sigue así.
En el pasado reciente, una vez arrasado Irak, y después de décadas de aislamiento de Irán, el régimen de los ayatolas se había “ablandado”, y de habían avenido a firmar un acuerdo con occidente, no sólo con USA, sino también con Europa y Rusia, por el que se les permitía tener centrales nucleares con la promesa de no fabricar armas atómicas. Y se les permitió vender su petróleo al mundo. Por cierto, se estima que Irán es el tercer país del mundo por reservas probadas de petróleo. El mundo, por fin empezó a disponer de una oferta de crudo suficiente para que bajara el precio del barril. Apareció una nueva sociedad que, con su petróleo, se iba a convertir en un nuevo consumidor de productos occidentales, y las economías del planeta empezaban a reactivarse.
Pero “se acabó la diversión, llegó Trump y mandó parar”. De un plumazo deshizo el acuerdo con Irán y le obligó a aliarse con los rusos ante el desamparo en que les dejaba frente a sus archienemigos los saudíes. Y Trump, y sus amigos se dispusieron a forrarse a costa de Arabia vendiendo mas armas, (y nosotros un AVE y barcos de guerra).
A cambio, Arabia comenzaría a evolucionar hacia la modernidad, consciente de que al petróleo le van quedando pocas décadas, y de que su influencia empezaría a declinar. Su príncipe heredero Mohamed Bin Salman, ha sido el designado para acometer esa enorme tarea. Este personaje, dio una especie de golpe de estado, y acusó a la gran familia real de corrupción. Evidentemente no tuvo mucho problema en probarlo, estaban corruptos todos desde hacía muchas décadas, y los detuvo, en el hotel Ritz de Riad, que cerró al público para la ocasión. (Parece una broma, pero es cierto).
Entre las medidas de apertura de la sociedad saudí se cuentan, por ejemplo que ahora ya se permite que dos personas de diferente sexo puedan hablar tranquilamente en la calle, o que las mujeres puedan aprender a conducir. De igual manera, la economía empezó a moverse hacia otras fuentes de ingresos diferentes del petróleo, y construyeron enormes y lujosos edificios para albergar oficinas y eventos internacionales, como el llamado Foro de Davos el Desierto, que pretende competir con el foro de Davos de Suiza que tiene lugar todos los años en invierno y que reúne a los sabios y personas mas influentes del mundo.
Una vez puestos al día y ya con más datos para comprender los hechos actuales, volvamos a Khashoggi. Este periodista era uno de los críticos de príncipe Salman. Debió pensar que, con la apertura que había iniciado en Arabia, ya se permitiría alguna crítica. Pero no, parece ser que el príncipe estaba muy irritado con sus críticas.
Hasta aquí estamos hablando de algo tan corriente en occidente que ni se hablaría de ello. Y los poderes criticados, ya saben cómo contrarrestar esas críticas y neutralizar a los personajes molestos. Por eso, hago la siguiente reflexión: Si la monarquía saudí quiso eliminar esa fuente de críticas, ¿por qué hacerlo de ese modo tan poco….digamos discreto? Pudo tener un accidente de coche, o simplemente desaparecer una noche que iba por la calle, o la última moda; envenenarse accidentalmente con un poco de uranio empobrecido… ¿Por qué tienen que hacerlo en un consulado en Turquía? Como decía al principio, todos los días muere mucha gente asesinada.
¿Por qué Turquía está tan interesada en aclarar ese deplorable asesinato?, si Turquía, la de Herdogán, como si ellos tuvieran un cuidado exquisito con los derechos humanos, los derechos de los kurdos, por ejemplo. AHHH!, pero Turquía es aliado de Irán y de Rusia, a pesar de pertenecer a la OTAN, que ya no es lo que era, ni mucho menos.
En realidad están socavando a su enemigo numero uno: Arabia Saudí. Escenificando una muerte cruel donde las haya. Sin embargo, al sur de Arabia, hay un país llamado Yemen, que es un reducto chií, o sea que son amigos de Irán.
Pues bien, cada 10 minutos, estima Unicef, muere un niño yemení por hambre o enfermedad. Entre los crímenes de guerra que denuncia la ONU están el bombardeo de autobuses escolares, mezquitas, escuelas y hospitales, con bombas fabricadas en América, que por ejemplo en septiembre pasado mataron a 51 niños en una escuela, a otros 115 en un funeral y a 97 en un mercado de Saná (Ciudad Yemení).
Donald Trump parece estar dispuesto a olvidar y perdonar la “travesura”, le va mucho dinero en ello. Afortunadamente, en la democracia americana, hay muchos contrapesos de poder, y senadores republicanos como Bob Corker, presidente del comité de Exteriores, Marco Rubio, Bob Menendez y Lindsey Graham ya han advertido que el régimen tendrá que pagar un precio.
Alemania prohibió en marzo la venta de  armamento a países que luchan en Yemen, y acaba de prohibir la venta directa a Arabia pidiendo medidas similares a sus socios europeos. Pero solo en el primer semestre de 2017, Londres vendió a Riad equipos militares por valor de 1.400 millones de dólares, más de lo que exportó a India y China juntas. Y Francia es el segundo exportador, nosotros ya en 2018 los terceros.
Y volvamos a la pregunta inicial: ¿Me afecta en algo el supuesto asesinato de Khashoggi?
Quizá ya el lector haya encontrado alguna respuesta, pensemos en el precio del petróleo, en las corbetas que les estamos vendiendo y los puestos de trabajo que dan de comer a muchas familias españolas, las industrias auxiliares, la retirada de USA de la defensa de Europa, el auge del militarismo ruso, etc….
Y además de todo eso están las consideraciones morales. La vejación de la mujer musulmana, el no respeto a los derechos humanos,…por ejemplo, esa frase dicha por una ministra española que viene a decir que las bombas de precisión, precisamente por ser de precisión no matan civiles.
Muy complejo, yo confieso que no puedo asumir ninguna posición ante tantos condicionantes. Lo que sí puedo decir es que si, que el supuesto asesinato de Khashoggi nos afecta y mucho.

sábado, 20 de octubre de 2018

Presupuestos-gancho 2019


Todos los presupuestos, en general, contemplan ingresos y gastos. Si los gastos son mayores que los ingresos, tenemos déficit. Ese déficit se financia endeudándose mediante créditos, que forman la deuda pública, deuda que tiene un coste en intereses, que, a su vez aumentan los gastos.
Tanto el déficit como la deuda son magnitudes relativas, es decir, aunque están cuantificadas en términos absolutos, tienen relevancia según el porcentaje que supongan de lo que produce el país cada año, es decir del porcentaje que supongan del PIB (Producto interior bruto). Esto es muy lógico, puesto que por ejemplo, si Patricia Botín y yo tuviéramos una deuda de 3000 € cada uno, esta deuda me preocuparía infinitamente más a mí que a ella. Preocupación que variaría exactamente en la medida de en qué porcentaje de nuestros ingresos anuales representasen esos 3000 €. De igual modo los países se comparan unos con otros en función de los porcentajes que suponen estas magnitudes sobre sus respectivos PIB.
Situación española
La situación aproximada a finales de 1918, es un déficit algo por debajo del 3% del PIB (posiblemente un 2,7), y una deuda del 98 % del PIB. (Los países del euro, se comprometieron a tener déficits por debajo del 3%, y deudas por debajo del 60% del PIB). Es decir, ahora nuestro desequilibrio principal, empieza a ser la deuda pública.
Se puede pensar que la deuda sólo se puede bajar pagando los intereses de la deuda más el principal. Esto es evidente, pero lo que se nos pide es una reducción del porcentaje de deuda en relación con el PIB. Por tanto,  hay otra forma adicional para esa reducción: Con crecimiento del PIB. (A igual masa de deuda, si aumenta el PIB, automáticamente disminuye el porcentaje de esa deuda sobre el mencionado PIB.
Pero esa reducción porcentual, de esa forma, no es suficiente para una reducción relativamente rápida de la deuda, de modo que Bruselas impone unas reducciones de los déficits por debajo de ese 3%, tendente a 0, hasta que las deudas se acerquen a ese 60%.
Lo mismo se podría decir de los déficits públicos. (Con el mismo déficit, si crece el PIB, el porcentaje baja). Este concepto de porcentaje sobre el PIB es muy importante para comprender los objetivos de los presupuestos de un País.

Diferencias entre los supuestos del PP y los de PSOE
En concreto, los nuevos objetivos de déficit público serán:
PSOE    1,8% del PIB en 2019, del 1,1% en 2020 y del 0,4% en 2021,                                                                   PP        1,3% del PIB en 2019, del 0,5% en 2020 y superávit del 0,1% en 2021.
Respecto a la deuda:
 PSOE   96,1% del PIB en 2019, en el 94,1% en 2020 y en el 91,5% en 2021.
PP        95,2% del PIB en 2019, en el 92,4% en 2020 y en el 89,1% en 2021.
Es decir, el PSOE propugna una ralentización en la corrección de los desequilibrios, supuestamente pactado con Bruselas.
Los que alguna vez hemos tenido que presentar presupuestos sabemos que casi nunca se cumplen, y si miramos atrás, los presupuestos nacionales que se han ido presentando se han ido incumpliendo año tras año. Por eso lo importante de un presupuesto es que sea creíble, ya que en ambos casos los dos presupuestos (Del PP y del PSOE) presentan tendencias similares, y sólo varían en la velocidad de corrección de los desequilibrios. Incluso, si ponderamos las inexactitudes en el cálculo de las macro magnitudes, casi podríamos decir que las diferencias entre ambos tienden a ser inapreciables.
Ahora bien. Con esas premisas en la mano, las verdaderas diferencias entre ambos presupuestos están en estas dos preguntas:
¿Quién paga los gastos generados? Y ¿Quién recibe la riqueza redistribuida?
La bandera del PSOE, para el ejercicio 2019, es que estos presupuestos tienen el objetivo de redistribuir mejor la riqueza generada a tenor de la salida de la crisis, y dicen que están en línea con las nuevas corrientes europeas que propugnan el final de las políticas de austeridad. Para ello aumentan los impuestos a las rentas mayores de 150.000 € anuales, a las empresas grandes y medianas y lo reducen a las PIMES y los autónomos, y crean nuevos impuestos (al diésel para uso privado, a las transacciones financieras, y a las ciber-empresas). Esos incrementos de recaudación irían para aumentar el gasto social (Revalorización de las Pensiones, eliminar el copago farmacéutico, etc.).
La bandera del PP es que sería una catástrofe ya que las empresas se marcharán a otros países y la clase media será machacada con ese impuesto al diésel, y volverá el paro a aumentar y volveríamos a los tiempos de Zapatero. Aseguran que los socialistas sólo saben aumentar los impuestos y gastar más de lo que se ingresa.
En realidad las críticas al presupuesto son muy generales, con muchos juicios de valor (papel mojado, ilegales, en manos de los golpistas catalanes, etc...), en todo caso dan la impresión de que responden más al deseo de que fracasen que a colaborar para mejorarlos con sus propuestas.
Antes de terminar este análisis económico, quiero aclarar un concepto que tiende a confundir a la opinión pública. Es el de la subida del SMI (salario mínimo interprofesional) a 900 euros. Hay que decir que esta medida, no tiene que ver con la Presentación de los Presupuestos Generales del Estado. Es una medida económica que influye en el aumento de los ingresos del año 2019, ya que mejora la demanda de ese sector social, con lo que aumenta la recaudación por IVA (Impuestos indirectos) y también la de los impuestos directos, con la consiguiente dinamización de la economía real, y la ayuda a la reducción del déficit. Eso si, a costa de los beneficios de los empresarios que pagan ese salario mínimo (redistribución de la riqueza).
Análisis político
Hasta aquí el análisis puramente técnico de los presupuestos. Pero evidentemente, unos presupuestos generales del Estado tienen una carga política enorme, y los políticos tienden a poner la política delante de la economía, y suelen anteponer sus propios intereses políticos a los de los ciudadanos y sus bolsillos. Por tanto todos los partidos, digan lo que digan a las cámaras, tienen muy claro que va a haber unas elecciones y se están preparando para ellas.
El escenario que contempla el PSOE es aprovechar el tiempo que lleven en el gobierno para mostrar que hay otra forma de mejorar el país. Para ello han elaborado estos presupuestos, presupuestos-gancho, pretendiendo mostrar su capacidad para modernizar el país, tal como lo hizo Felipe González en su día, y punto. Eso significa que está dispuesto a convocar elecciones generales a la menor ocasión que le den sus “socios independentistas”, a la espera de alcanzar una mayoría que le permita llevar a cabo ese programa, cuya campaña está casi hecha. Podrán alardear de no haber hecho ninguna concesión a los independentistas, ni siquiera quiere que el PNV le dé nada, ya ha hecho su tarea, las encuestas le favorecen.
Podemos, no tiene más remedio que moverse y tratar de evitar que el PSOE le coma más espacio político, y se ve obligado a tratar de asociarse al él para formar un “frente de centro-izquierda”, cediendo en algunas de sus líneas rojas, en aras de los nuevos tiempos multipartidistas abocados al diálogo. Por eso, no sólo apoya los presupuestos, sino que trata de presentarse como coautor de los mismos. Presenta su proyecto de sustituir, en Cataluña, el escenario actual de “independentistas versus constitucionalistas” por “derechas versus izquierdas”.
El PP, ante esta perspectiva, trata de que el PSOE se desgaste rápidamente y no tenga oportunidad de mostrar sus ideas. Para ello, se considera renovado y ya libre de su pasado de escándalos y corrupciones. Tiene que posicionarse más a la derecha, para poder hacer críticas más radicales, crispando a sus bases y tratando de diferenciarse de Ciudadanos, pero cuidando de que no le sobrepase por la derecha ni de ser etiquetado como cercano a VOX. No acepta estos presupuestos, ni aceptaría ningún otro que venga del PSOE. Necesita desalojarle en unas nuevas elecciones, confiando en la inquebrantable lealtad de sus votantes de siempre.  
Ciudadanos está muy mediatizado por el problema catalán, se presenta como el garante de la integridad nacional, y trata de conformar con el PP un supuesto frente constitucionalista, propugnando el artículo 155 nada más llegar al poder. Le sigue costando dar la imagen de partido nacional en vez de simplemente catalán (Tuvo que asociarse con el PSOE en Andalucía).  Al igual que el PP, necesita unas nuevas elecciones y, por tanto jamás aceptaría estos presupuestos.
Conclusión y perspectivas
En general, vemos que a ninguno de los cuatro grandes partidos les interesa que se aprueben estos presupuestos, ni siquiera al PSOE. Bueno, se da la paradoja de que a los que más les interesaría que se aprueben estos presupuestos es a los independentistas catalanes, que mejorarían su financiación y prolongarían la política de apaciguamiento a base de pasta, pero no pueden decirlo. Una vez más ponen delante los intereses políticos de sacar a sus presos de la cárcel al bienestar de los catalanes.
Y si no se aprueban ¿qué pasa?
Pues si no se aprueban se prorrogan los existentes, es decir, los que se aprobaron con Rajoy, aquellos que se aprobaron gracias al PNV ¿Os acordáis?, aquellos en los que las pensiones subían el IPC en 2018 y en 2019 y después…veremos.
Queda la duda de si Sánchez convocará elecciones o agotará la legislatura con los presupuestos prorrogados para exasperación de populares, ciudadanos y hasta de los de Podemos. Yo apuesto por elecciones pronto.
Y ¿Los ciudadanos? Nada, no importamos. Aguantaremos con lo que nos echen, y lo saben.