martes, 21 de julio de 2015

2015 España y Europa


España se unió a Europa el 12 de Junio de 1085. Es decir hace 30 años, o también 10 años después de la muerte del dictador que abrió el camino hacia nuestra integración. Europa, lo mismo que está ocurriendo actualmente con Grecia, fue también desconfiada con nosotros. Nos hizo penar durante 8 años a sus puertas hasta que estuvo segura de que nuestra transición a la democracia era realmente irreversible. Si, España solicitó la adhesión a la entonces Comunidad Europea el 28 de julio de 1977, cumpliendo con ese sino de que el periodo del calendario comprendido entre finales de junio y mediados de julio sucedan hechos trascendentales en nuestra historia reciente.
En estos 30 años hemos sido el estado que más se ha beneficiado de los fondos estructurales y de cohesión, una cifra del orden de 180.000 millones de Euros, sin obligación de devolución, o sea nos los han donado. Quiero aclarar que no existe agravio comparativo con los 300.000 que debe Grecia, país que entró en el 79 o sea 6 años antes, ya que ese país también recibió su parte proporcional de los anteriormente mencionados fondos a título de donación, al igual que otros estados como Portugal Irlanda e incluso Italia y Francia.
Personalmente considero que esta cantidad de dinero que ha entrado en España es una pequeña compensación por no haber sido incluidos en el famoso Plan Marshall que arrancó la recuperación de Europa después del desastre de la Segunda Guerra Mundial (Ya sé que esto es recurrente en mis razonamientos, pero creo que es así).
Desde que “somos europeos”, más de 500.000 estudiantes se han beneficiado de las becas Erasmus, y han colaborado a crear un ámbito cultural común entre los ciudadanos más jóvenes y cultos de los países miembros de la unión. Esto, junto con la evolución de los medios de comunicación, ha contribuido a un gigantesco avance de las ideas, modernizando la vida cotidiana de nuestros habitantes de un modo tan natural que no nos sorprende ser de los primeros que ha permitido los matrimonios homosexuales, el aborto, el acceso a la mujer a todos los ámbitos laborales, incluido el ejército, incluso los más viejos, como yo mismo, recordamos que en esta país hubo un tiempo en que no existía el divorcio, y la Iglesia Católica dominaba la legislación y la toma de buena parte de decisiones trascendentales.
En este avance hacia el futuro hemos dejado atrás a muchos países que una vez fueron referencia, como los Estados Unidos, que todavía tienen la pena de muerte y han tenido que esperar a este mismo año para permitir los matrimonios del mismo sexo.
En el terreno económico, actualmente nos beneficiamos de estar dentro de un mercado interior único de 500 millones de consumidores, con libre circulación de las personas, de los servicios, de los bienes y de capitales.  A ese mercado le vendemos el 60 % de todo lo que exportamos. Esto, favorece las economías de escala, es decir las mayores cadenas de producción a costes menores, con más empleo, más productividad, más investigación, mas consumo, en resumen más desarrollo económico.
En lo político, estamos en un bloque que sigue siendo, en conjunto, líder en el estado de bienestar, con unos sistemas sanitarios públicos y pensiones de los mejores del mundo.  
Los 28 estados garantizan cooperación en materia de seguridad interna (Europol), lucha institucional contra el terrorismo, la delincuencia organizada, y la cooperación judicial. Incluso tenemos un pasaporte común, que nos da derecho a recibir protección diplomática en las embajadas de cualquier país miembro, en terceros países.
Bueno, no estoy diciendo que vivamos en un paraíso, sólo quiero comparar esta España, no ya con la de los años oscuros de la dictadura, en que estábamos aislados del mundo de vanguardia, simplemente con la España de los años 80.
Como he dicho antes, llevamos aquí 6 años menos que Grecia, y me siento satisfecho de cómo hemos aprovechado nuestras oportunidades en comparación con los helenos. Tampoco quiero decir que hayamos sido perfectos, ni de lejos. Hemos despilfarrado, construido demasiados aeropuertos, demasiados kilómetros de AVE o incluso de METROS, hemos creado una clase social entera de privilegiados, que se han vuelto corruptos y han pretendido perpetuarlo. No me estoy refiriendo a toda la clase política, que también tiene corruptos, pero no creo que sea justo generalizarlo. Corruptos hay en todos los estratos sociales, empezando por los que defraudan al INEM, al fisco, o incluso a sus hijos no pagando las pensiones alimenticias, etc. Pero también hay muchos privilegiados que, usando las leyes se benefician a costa de sus conciudadanos. Esos patronos que se aprovechan de sus trabajadores pagándoles salarios miserables, esas grandes compañías que aprovechan las desgravaciones legales para pagar mucho menos de lo que sería justo, o esos sindicatos que aprovechan su fuerza para mantener sus exageradas ventajas laborales no dudando, por ejemplo, en paralizar el espacio aéreo.
Entonces, ¿Qué es lo que detiene a Europa?, ¿por qué está perdiendo influencia global?, ¿por qué progresa tanto el euroescepticismo? ¿Por qué los ingleses se quieren marchar?
Muy sencillo: Porque esta Europa tiene alemanes.

sábado, 18 de julio de 2015

Grecia julio 2015 el desenlace


En la madrugada del 13 de julio del 2015, Grecia acepta las condiciones impuestas por sus “socios”. Unas condiciones aún más duras que las anteriores, las de finales de junio a las que los griegos dijeron “no”. Como diría el cuervo Rockfeller: “Toooma democracia!!!”.
Perdón por la licencia, pero es indignante. Hasta ahora, ningún gobierno se había permitido obviar el resultado de un referéndum. Un referéndum es una de las tres únicas instituciones de la democracia directa, es decir su resultado (el del referéndum) es la expresión directa de la voluntad del pueblo, o sea de quien ostenta la soberanía. Hasta Franco sometió a referéndum varias “Leyes Fundamentales”, sin garantías democráticas, manipulando, presionando, etc., pero sintió la necesidad de vestir esas decisiones con un “si” en aquellas consultas populares. Por ejemplo la llamada Ley de Sucesión, fue aprobada después de que Franco preguntara si los españoles estábamos de acuerdo con que Él decidiera quién le sucedería. Y después de un abrumador “si”, nombró a Juan Carlos su sucesor a título de rey.  
Lo ocurrido en Grecia sienta un peligrosísimo precedente. Muchísimo peor que lo que puede abusar un partido cuando obtiene una mayoría absoluta. Hasta ahora, convocar un referéndum servía para  saber a qué atenerse. Su resultado era inapelable, no se podía discutir. Por ejemplo en Escocia ya no se planteará más su independencia del Reino Unido, precisamente porque ha dicho “no” a la independencia en un referéndum.
Sus resultados eran tan definitivos que las fuerzas políticas temblaban antes de convocar uno, “que las urnas las carga el diablo”, así en España no se han atrevido a consultar sobre las independencias de ciertas nacionalidades autonómicas, porque si saliera que “sí”, a ver quién no concede la independencia. Tampoco se atrevieron a convocar un referéndum cuando se aprobó la última modificación constitucional por la que se ha incluido una mención a la obligatoriedad de limitar el déficit público, por exigencia del Eurogrupo. ¿O deberíamos decir de Alemania?
Europa no tiene una constitución, precisamente porque algunos países que la componen votaron “no” en referéndum. Los suizos someten a referéndum muchísimas decisiones, por ejemplo cuántas horas tiene su semana laboral, o si se limitan a una cantidad concreta el número de inmigrantes a legalizar. Y una vez celebrado el referéndum correspondiente, ya nadie discute nada sobre ese tema, simplemente porque el pueblo ha hablado directamente, sin representantes, como dicta la Democracia Directa.
Es cierto que el referéndum griego técnicamente ha sido una chapuza, empezando porque lo que se preguntaba era confuso. Por otra parte, hace falta tiempo desde que se convoca hasta que se celebra, para que el pueblo pueda acceder a la mayor información posible de las consecuencias del resultado de la consulta, para poder decidir.  
A alguien le puede resultar extraño que el convocante del referéndum, el Presidente del Gobierno Griego, propugne el “no” a lo que se pregunta. A mí me pareció legítimo, pensando que  si lo ganaba tendría mucha más fuerza en el país para decir “no” a Europa, y buscar otros caminos, que era en lo que él creía.
Pero lo más desconcertante es que después de ganar, o sea, después de que los ciudadanos mayoritariamente dijeran lo que Él propugnaba, es decir: “no”; con ese mandato soberano de sus ciudadanos, de aquellos que unos meses antes le votaron para que plantara cara a Europa, va y retoma, esa misma noche, las negociaciones y acepta unas condiciones aún más duras que aquellas a las que se acababan de negar a aceptar los griegos.
Pobres griegos, como siempre digo, lo que diferencia un estado de otro en nuestra Europa no somos sus ciudadanos, sino nuestros dirigentes. Yo estaba, y estoy, avergonzado con los nuestros, no solo por la corrupción, también por legislar sin respetar sus programas electorales, y sobre todo porque no han sido capaces de consultarnos unas cuantas cosas últimamente. Pero viendo que hay dirigentes de otros países que sienten tan poco respeto por lo que dice el pueblo en un referéndum, voy a tener que darme con un canto en los dientes. “I think myself lucky” que dirían los ingleses.

jueves, 9 de julio de 2015

Fases de la Segunda Guerra Mundial (SGM 4)


Los rusos toman la iniciativa y sufren un severo correctivo
A partir de Febrero del 43, después de la severa derrota de Stalingrado, el ejército alemán y sus aliados se encontraban en precario en el frente del sureste. Terminando el invierno, esta vez la situación era tácticamente muy distinta. Las fuerzas del eje no solo no estaban en disposición de preparar un plan de ataque con vistas a la primavera, sino que esperaban una ofensiva soviética.
Al mando de los alemanes se encontraba el mariscal de campo Von Manstein, que contaba con  70.000 soldados, 1.000 tanques y 1.500 aviones formando el Grupo de Ejércitos Sur. Ocupando un frente de unos 700 kilómetros.
Enfrente, estaba el mariscal Timoshenko, con la misión de reconquistar la cuenca industrial del de Donets. Contaba nada menos que con 640.000 soldados, 1.200 tanques y 1.000 aviones.
La estrategia alemana consistió en fingir una retirada hacia la ciudad de Karkov, para después contraatacar. Pero el ejército ruso, a pesar de sufrir terribles pérdidas, hizo valer su gran superioridad numérica, y obligó a las fuerzas de eje a batirse realmente en retirada. Timoshenco perdió la ocasión de aniquilarlos, y se dirigió hacia el Río Dniénper para tomar las ciudades de Karkov, Kursk y Rostov. Todos estos objetivos fueron alcanzados a finales de febrero.
Pero las cosas, para los rusos, no eran lo que parecían. Los alemanes, al no ser hostigados en su repliegue,  se habían retirado ordenadamente y tenían casi todo su potencial intacto, mientras que los rusos habían sufrido, una vez más, terribles desgastes. Von Manstein se disponía a contraatacar.
El devastador ataque se produjo el 22 de febrero, y el 28 los rusos habían sido prácticamente aniquilados. Muchos soviéticos desertaron desmoralizados, mientras que los tanques alemanes se adelantaban a las formaciones en retirada destruyéndolas por sorpresa.  Hasta ese momento el Ejército Rojo había sufrido 32.000 bajas entre 9.000 muertos y 23.000 heridos. Y los alemanes habían reconquistado gran parte del terreno perdido, y se encontraban a las puertas de la ciudad de Karkov, que resistió hasta el 18 de marzo.
La final de la batalla de Karkov, la Unión Soviética sufrió 207.000 bajas entre muertos y prisioneros, además de ser destruidos 615 tanques, 354 cañones y 3.278 morteros, también perdieron 57.626 caballos.
El Eje tuvo unas 30.000 bajas entre muertos y heridos, de las cuales 20.000 fueron alemanas (concretamente 11.500 de las Waffen-SS) y unas 10.000 italianas. El resultado de la Batalla de Karkov, volvió a llenar de moral a los alemanes, y Hitler dispuso un plan para una nueva ofensiva de verano.
El objetivo era la ciudad de Kurk, que le abriría las puertas del Cáucaso y desde allí tomar Moscú. Los alemanes pusieron en esta batalla 900.000 soldados, 2.339 tanques (muchos de ellos de última generación), 10.733 cañones y 2.050 aviones.
Los rusos disponían de 1.337.000 soldados, 5.300 tanques, 20.200 cañones, 2600 aviones, y 920 camiones lanzacohetes Katyuska.
Entre el 5 de Julio y el 23 tuvo lugar la batalla de blindados más grande de la historia, conocida como la batalla de kurk. En ella Alemania llevó la mejor parte, ya que sólo tuvo 6 tanques destruidos y 41 averiados, además de 522 bajas (97 muertos y 425 heridos). Por su parte, los rusos sufrieron unas pérdidas catastróficas, 334 tanques fueron destruidos y 420 dañados, y sus bajas fueron 5.500 soldados.
En resumen, la ofensiva soviética y el contraataque Alemán conllevó para la Unión Soviética 177.847 bajas entre muertos, heridos y prisioneros. El material perdido fue de 1.956 tanques destruidos, 9.929 cañones y 1.961 aviones abatidos.
El Eje, por su parte tuvo 54.182 bajas entre 9.063 muertos, 43.159 heridos y 1.960 prisioneros. Las pérdidas materiales se contabilizaron en 323 tanques destruidos, 500 cañones y 159 aviones derribados.
Sin embargo. El ejército alemán, con todo a su favor, no tuvo más remedio que renunciar al ataque y retirarse hacia el sur de Europa, en ayuda de los italianos. Los aliados avanzaban por Italia. En ese contexto, el 6 de noviembre de 1943 las tropas soviéticas liberan Kiev, y poco después el resto de Ucrania. Hay que leer sobre esto para entender lo que está sucediendo actualmente en Ucrania.

Se abre un nuevo frente en el sur de Europa
El 10 de Julio de 1943 los aliados invaden el sur de Europa. Entran por Sicilia. La fuerza atacante de los Aliados, al mando de Montgomery estaba compuesta por 467.000 soldados estadounidenses, británicos, canadienses, australianos, sudafricanos, franceses libres y marroquís, de los que 160.00 desembarcarían en la primera oleada. El material que les acompañaba era impresionante con un total de 600 tanques, 1.800 cañones, 14.000 vehículos, 4.000 aviones, 1.370 barcos de guerra y 1.124 lanchas de desembarco.
Casi sin resistencia blindada, a mediados de Agosto los aliados habían tomado Sicilia y se disponían a desembarcar en el continente. El Eje encajó 177.216 bajas entre 9.003 muertos, 46.000 heridos y 122.213 prisioneros (116.600 italianos).
En plena batalla por Sicilia, el 25 de julio, el Gran Consejo Fascista depone a Benito Mussolini y encarga al mariscal italiano Pietro Badoglio que se rinda a los Aliados y forme un nuevo gobierno. La rendición se produce el 8 de Septiembre.
 Los alemanes inmediatamente toman el control de Roma y el norte de Italia, establecen un régimen fascista títere bajo el mando de Mussolini, quien es liberado de prisión por comandos alemanes el 12 de septiembre.
Poco antes, el 9 de septiembre, las tropas aliadas desembarcan en las costas de Salerno cerca de Nápoles.
Todo hacía presagiar que el fin del conflicto en suelo italiano estaba próximo, pero la realidad fue que los alemanes trajeron refuerzos del frente ruso y se mantuvieron dos años más, hasta 1945. Fue un gran baño de sangre, como veremos a continuación.

Reajuste centroeuropeo a favor de Rusia
Una de las consecuencias de la rendición italiana, fue que se desencadenó una mini guerra civil en Eslovenia. Los partisanos comunistas se rebelaron contra los soldados colaboracionistas. Tras varias escaramuzas, ninguno de los dos bandos llegó a vencer por completo. Finalmente, Eslovenia quedó integrada en la antigua Yugoeslavia, bajo la órbita rusa.
En Hungría, el gobierno títere de los alemanes había metido al país en la guerra del lado del eje, y sufrió terribles pérdidas en Rusia. Después del desmoronamiento del frente ruso, el gobierno magiar intentó firmar un armisticio con los aliados. La respuesta alemana fue la inmediata ocupación de Hungría el 19 de marzo de 1944. Se permitió que Horthy siguiera como Regente, pero los nazis nombraron como primer ministro al general Dome Sztojay, quien apoyaba con fanatismo a los alemanes. Sztojay hizo que Hungría continuara con la guerra y colaborara con los alemanes en sus esfuerzos por deportar a los judíos húngaros.
En enero de 1945, con las fuerzas soviéticas ya instaladas en la sección Pest de Budapest, Hungría firmó un armisticio. Las tropas soviéticas expulsaron a las últimas unidades alemanas y en abril de ese año, el país quedó también bajo la órbita soviética.