Ya casi finalizado el 2019,
vuelvo la vista atrás y contrasto los pronósticos que hice a finales del 2018.
(Ver mi artículo “Mis pronósticos de 15 de enero 2019 en España y Europa”, en
este mismo blog)
En aquel escrito comenté 2
aspectos iniciales: Energía y cambio climático, por una parte, y digitalización
por otra. En ambos casos, los comentarios se han ido cumpliendo en un
porcentaje de cuyo acierto dejo al lector la evaluación. Pero sí quiero apuntar
algunos detalles sobre su desarrollo a lo largo de estos doce meses.
Respecto al cambio climático, el
hecho más relevante, a mi juicio, es la voluntad de liderazgo mundial expresada
por Europa en la lucha contra ese inquietante fenómeno natural. Ese deseo de
ponerse al frente del rescate de nuestro planeta por parte europea, no es simplemente
una mera declaración: La recién nombrada presidenta de la Comisión Europea, la
germana Úrsula von der Leyen, ha nombrado, en su equipo ejecutivo (el
equivalente a los ministros), a tres vicepresidentes con competencias directas
sobre cambio climático, entorno digital y economía.
Por otra parte, después de la
última conferencia sobre cambio climático que tuvo lugar en Madrid, se
evidencia que se acentúan las diferentes velocidades, entre las grandes
potencias, sobre sus actuaciones en el cambio climático: EEUU la más lenta,
China después y así hasta llegar a la cabeza representada por Europa. Es algo
de lo que podemos enorgullecernos.
En cuanto a España, también
podemos estar ufanos: Tal como decía a primeros de 2019 “España recuperará
terreno en el ranking hacia las energía verdes”. Me enorgullece ver que las
energías renovables representan ya el 49,3% de la capacidad de generación en
España, que cuenta con más de 108.000 megavatios (MW), según la información
estimada por Red Eléctrica de España en su previsión de cierre de 2019. Además,
durante el año 2019 la potencia instalada no contaminante, ha experimentado un
crecimiento del 10%, con la entrada en funcionamiento de casi 5.000 nuevos MW
verdes.
Hay que recordar que el objetivo
europeo es lograr que en 2020, el año que entra, el 20% de la producción de
energía sea renovable. Estamos pues ya en el grupo de cabeza acercándonos a Alemania
y los países nórdicos.
Respecto a la digitalización,
simplemente decir que progresa, algo lento, pero progresa. Como es lógico, las
grandes empresas son pioneras, son las que ya han lanzado sus inversiones y
empiezan a ser emuladas por el resto. Es decir, están empezando a contagiar a
las pequeñas y medianas, que también son lideradas por las nuevas “Start Ups”,
que ya nacen digitalizadas.
En lo referente a las
inversiones públicas para promover la digitalización, tanto europea como
española, decir que se van cumpliendo.
En Europa, ya casi se ha
desentrañado “todo sobre el Brexit”. Parece que se van los británicos, pero
acerté al decir que no se producirá en 2019, jejeje. Otras adivinanzas fáciles
han sido las referentes a las elecciones europeas, y al relevo del gran Mario
Draghy.
También hablé de la ralentización
del eje franco alemán, y del auge de las ultraderechas europeas.
Desgraciadamente ambos se han cumplido. Francia termina el año en plena lucha
interna entre el mantenimiento de los privilegios de ciertas clases y una cierta redistribución entre el resto de
los trabajadores franceses. Y sobre lo que dije sobre el auge de las extremas
derechas, no hay más que mirar hacia adentro, hacia España.
Por lo demás, la velocidad de la
evolución hacia la creación de un bloque sólido europeo, se ha visto ralentizada
por las elecciones europeas y el consiguiente relevo de los mandatarios de sus
instituciones y las rémoras del Brexit.
En lo referente a la economía,
también me apena no haberme equivocado al anticipar la ralentización de la
economía europea que, sin dejar de crecer, ha ido creciendo más y más
lentamente según avanzaba el año 2019. Pero su transición hacia la economía del
siglo XXI ha avanzado a buen ritmo. Como muestra, Volkswagen ha anunciado que
adelanta la fecha prevista para alcanzar la producción de 1 millón de coches
eléctricos anuales a 2022.
Otro hito afortunado para la
industria europea, ha sido el éxito de la nueva generación de los aviones
producidos por Airbus, que está ganando ampliamente la actual batalla con su
rival, la norteamericana Boeing: Airbus acaba de anunciar que ya no puede
aceptar nuevos pedidos por haber alcanzado el techo de producción.
Por otra parte, Europa ha
seguido sin encontrar soluciones para su envejecimiento, o para no perder el
tren tecnológico mundial.
Finalmente decir que la
situación financiera italiana ha seguido en coma y todavía en 2019 no ha
estallado.
En lo referente a si nos ha
afectado mucho la guerra comercial entre EEUU y China, creo que han afectado más
las expectativas que la realidad económica.
El escenario económico español
en 2019, en realidad no ha dado grandes sustos y al final del año se habrá
crecido ese 2%, en línea con las previsiones. Se ha constatado que ese
crecimiento ha sido mucho más sano de lo que ha venido siendo en las fases de
crecimiento históricas. Es decir, que se ha crecido con baja inflación, sin
apoyarse casi en la construcción y con un crecimiento firme de la exportación,
sin la creación de burbujas económicas que podrían explotar después.
Pero no se han corregido, a la
velocidad deseada, los grandes desequilibrios que nos aquejan. Así, nuestra
deuda pública ha bajado menos de lo previsto. Aún peor se ha comportado el
déficit público, pero el paro sí está continuando su reducción más rápido de lo
que se esperaba, dada la ralentización del crecimiento, a pesar de continuar
siendo una de los grandes desequilibrios de nuestra economía.
En la parte de la reducción de
las desigualdades, parece que se ha producido un punto de inflexión en el
proceso de aumento de las mismas. El aumento del salario mínimo y el incremento
de ciertos presupuestos sociales liderados por la revalorización de las
pensiones, han contribuido a ello. La reducción del paro ha liberado dinero que
anteriormente estaba destinado a cubrir el desempleo. Y se han incrementado los
funcionarios contratados, paliando por fin, la penuria creada por la política
de no cubrir las bajas vegetativas. Todo ello ha producido un ligero aumento en
la renta disponible de las familias.
En fin, la economía española
sigue manteniendo su rumbo de lento reequilibrio, a expensas de que la
situación política se aclare y se reduzca la ola de extremismo político actual.


