domingo, 29 de diciembre de 2019

2019 a examen (España y Europa)

Ya casi finalizado el 2019, vuelvo la vista atrás y contrasto los pronósticos que hice a finales del 2018. (Ver mi artículo “Mis pronósticos de 15 de enero 2019 en España y Europa”, en este mismo blog)
En aquel escrito comenté 2 aspectos iniciales: Energía y cambio climático, por una parte, y digitalización por otra. En ambos casos, los comentarios se han ido cumpliendo en un porcentaje de cuyo acierto dejo al lector la evaluación. Pero sí quiero apuntar algunos detalles sobre su desarrollo a lo largo de estos doce meses.
Respecto al cambio climático, el hecho más relevante, a mi juicio, es la voluntad de liderazgo mundial expresada por Europa en la lucha contra ese inquietante fenómeno natural. Ese deseo de ponerse al frente del rescate de nuestro planeta por parte europea, no es simplemente una mera declaración: La recién nombrada presidenta de la Comisión Europea, la germana Úrsula von der Leyen, ha nombrado, en su equipo ejecutivo (el equivalente a los ministros), a tres vicepresidentes con competencias directas sobre cambio climático, entorno digital y economía.
Por otra parte, después de la última conferencia sobre cambio climático que tuvo lugar en Madrid, se evidencia que se acentúan las diferentes velocidades, entre las grandes potencias, sobre sus actuaciones en el cambio climático: EEUU la más lenta, China después y así hasta llegar a la cabeza representada por Europa. Es algo de lo que podemos enorgullecernos.
En cuanto a España, también podemos estar ufanos: Tal como decía a primeros de 2019 “España recuperará terreno en el ranking hacia las energía verdes”. Me enorgullece ver que las energías renovables representan ya el 49,3% de la capacidad de generación en España, que cuenta con más de 108.000 megavatios (MW), según la información estimada por Red Eléctrica de España en su previsión de cierre de 2019. Además, durante el año 2019 la potencia instalada no contaminante, ha experimentado un crecimiento del 10%, con la entrada en funcionamiento de casi 5.000 nuevos MW verdes.
Hay que recordar que el objetivo europeo es lograr que en 2020, el año que entra, el 20% de la producción de energía sea renovable. Estamos pues ya en el grupo de cabeza acercándonos a Alemania y los países nórdicos.
Respecto a la digitalización, simplemente decir que progresa, algo lento, pero progresa. Como es lógico, las grandes empresas son pioneras, son las que ya han lanzado sus inversiones y empiezan a ser emuladas por el resto. Es decir, están empezando a contagiar a las pequeñas y medianas, que también son lideradas por las nuevas “Start Ups”, que ya nacen digitalizadas.
En lo referente a las inversiones públicas para promover la digitalización, tanto europea como española, decir que se van cumpliendo.
En Europa, ya casi se ha desentrañado “todo sobre el Brexit”. Parece que se van los británicos, pero acerté al decir que no se producirá en 2019, jejeje. Otras adivinanzas fáciles han sido las referentes a las elecciones europeas, y al relevo del gran Mario Draghy.
También hablé de la ralentización del eje franco alemán, y del auge de las ultraderechas europeas. Desgraciadamente ambos se han cumplido. Francia termina el año en plena lucha interna entre el mantenimiento de los privilegios de ciertas clases y  una cierta redistribución entre el resto de los trabajadores franceses. Y sobre lo que dije sobre el auge de las extremas derechas, no hay más que mirar hacia adentro, hacia España.
Por lo demás, la velocidad de la evolución hacia la creación de un bloque sólido europeo, se ha visto ralentizada por las elecciones europeas y el consiguiente relevo de los mandatarios de sus instituciones y las rémoras del Brexit.
En lo referente a la economía, también me apena no haberme equivocado al anticipar la ralentización de la economía europea que, sin dejar de crecer, ha ido creciendo más y más lentamente según avanzaba el año 2019. Pero su transición hacia la economía del siglo XXI ha avanzado a buen ritmo. Como muestra, Volkswagen ha anunciado que adelanta la fecha prevista para alcanzar la producción de 1 millón de coches eléctricos anuales a 2022. 
Otro hito afortunado para la industria europea, ha sido el éxito de la nueva generación de los aviones producidos por Airbus, que está ganando ampliamente la actual batalla con su rival, la norteamericana Boeing: Airbus acaba de anunciar que ya no puede aceptar nuevos pedidos por haber alcanzado el techo de producción.
Por otra parte, Europa ha seguido sin encontrar soluciones para su envejecimiento, o para no perder el tren tecnológico mundial.
Finalmente decir que la situación financiera italiana ha seguido en coma y todavía en 2019 no ha estallado.  
En lo referente a si nos ha afectado mucho la guerra comercial entre EEUU y China, creo que han afectado más las expectativas que la realidad económica.
El escenario económico español en 2019, en realidad no ha dado grandes sustos y al final del año se habrá crecido ese 2%, en línea con las previsiones. Se ha constatado que ese crecimiento ha sido mucho más sano de lo que ha venido siendo en las fases de crecimiento históricas. Es decir, que se ha crecido con baja inflación, sin apoyarse casi en la construcción y con un crecimiento firme de la exportación, sin la creación de burbujas económicas que podrían explotar después.
Pero no se han corregido, a la velocidad deseada, los grandes desequilibrios que nos aquejan. Así, nuestra deuda pública ha bajado menos de lo previsto. Aún peor se ha comportado el déficit público, pero el paro sí está continuando su reducción más rápido de lo que se esperaba, dada la ralentización del crecimiento, a pesar de continuar siendo una de los grandes desequilibrios de nuestra economía.
En la parte de la reducción de las desigualdades, parece que se ha producido un punto de inflexión en el proceso de aumento de las mismas. El aumento del salario mínimo y el incremento de ciertos presupuestos sociales liderados por la revalorización de las pensiones, han contribuido a ello. La reducción del paro ha liberado dinero que anteriormente estaba destinado a cubrir el desempleo. Y se han incrementado los funcionarios contratados, paliando por fin, la penuria creada por la política de no cubrir las bajas vegetativas. Todo ello ha producido un ligero aumento en la renta disponible de las familias.
En fin, la economía española sigue manteniendo su rumbo de lento reequilibrio, a expensas de que la situación política se aclare y se reduzca la ola de extremismo político actual.           
  

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domingo, 4 de agosto de 2019

Reino Unido débil frente a Irán, Europa débil frente a Rusia y Turquía


Aunque no lo parezca, lo que está sucediendo en el Golfo Pérsico nos afecta mucho mas de lo parece.
El superpetrolero Pacific Voyager de Reino Unido, que se detuvo en el Golfo el sábado día 20 de julio, está “a salvo”, dijo un funcionario británico a Reuters, luego de que Irán negó rumores de que sus Guardias Revolucionarios hubieran confiscado el barco.
Pocos días antes, Gran Bretaña había “confiscado” el buque iraní Grace 1 en aguas de Gibraltar,  con la excusa de temer que estaba burlando el bloqueo que la UE ha impuesto a Siria. 
Como respuesta a este acto de confiscación del barco iraní, un clérigo chiita dijo que Gran Bretaña debería “tener miedo” por las posibles represalias de Teherán, informó la agencia de noticias semioficial Fars.
Esto parecía un simple pataleo del régimen de los ayatolas, y no se le dio mayor importancia dado que ya había suficiente tensión entre Irán y los norteamericanos como para que se plantearan hacer algo más que eso de patalear.
El motivo de esa tensión parte del abandono unilateral de los EEUU del acuerdo nuclear al que habían llegado las potencias occidentales (Incluyendo a los EEUU bajo el mandato de Obama), que en estos últimos días, ha protagonizado una escalada de amenazas, acusaciones de derribos de drones y aumento del potencial militar norteamericano en la zona del estrecho de Ormuz. 
Sin embargo, no fue un simple pataleo; el pasado día 19 de julio el Reino Unido confirmó la captura por Irán del petrolero británico Stena Impero.
Como respuesta, la Marina Real de Gran Bretaña ha enviado a la zona un submarino de propulsión nuclear, equipado con misiles de crucero y torpedos pesados, que vienen a engrosar la fuerza naval que el Reino Unido tiene desplegada en esa zona: el HMS Duncan, (un destructor de defensa aérea tipo 45), que fue enviado al Golfo a principios del mes de julio para ayudar al único buque de guerra británico que opera allí (La fragata Montrose del Tipo 23 HMS, con sede en Bahrein). Esta “fuerza será incrementada en agosto con el buque de suministro RFA Wave Knight, actualmente estacionado en Gibraltar, y en septiembre con la fragata HMS Kent. En reserva quedan cuatro cazadores de minas y un muelle de desembarque.
Paralelamente, el Reino Unido trató de organizar una misión de protección marítima, liderada por Europa, que garantice el paso seguro de los barcos a través del estrecho de Ormuz, ya que se puede considerar como “piratería estatal” la detención de petrolero por parte del gobierno iraní. Pero Europa respondió dando largas a la creación de esa fuerza naval conjunta con el Reino Unido.
La llegada de Boris Johnson al poder en UK y sus amenazas de que se produzca un Brexit con o sin acuerdo, ha terminado de inclinar la decisión europea de negarse a crear la fuerza naval solicitada por el gobierno británico.    
Esta escalada de la tensión casi prebélica se ha agravado con lo que Irán califica de desmantelamiento de una "célula de espionaje de la CIA" en territorio iraní. Como resultado ha detenido a 17 personas que han sido acusadas de espionaje para los EEUU. Algunos de ellos ya han sido condenados a muerte. Los presuntos espías eran trabajadores en "sectores sensibles" como el económico, nuclear, militar y de ciberseguridad.
Pero eso no es todo: El comandante de la Fuerza Naval del Ejército de Irán, el almirante Hosein Janzadi, ha señalado que “Según los acuerdos alcanzados, Irán y Rusia realizarán, en un futuro cercano, simulacros en la región del océano Índico, la costa de Makran, el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico”
 Bien, estos son los hechos. Analicemos:
¿Por qué los EEUU y el Reino Unido no hacen causa común contra Irán como lo han hecho siempre en circunstancias similares?
Como consecuencia del llamado “multilateralismo”, el mundo ya no está compuesto por dos bloques como sucedía antes. En la guerra fría (Bloque Occidental contra Bloque Comunista), incluso en la Segunda Guerra Mundial (Bloque del Eje Berlín, Tokio y Roma contra el de los Aliados), y hasta hace poco Europa y EEUU formaban un bloque frente a otros bloques como Rusia, China, El Emirato Islámico, etc…
Esa “alianza” entre Europa y los EEUU, materializada en la OTAN, no deja de languidecer. Una de las causas está en las amenazas de Trump de dejar a Europa a su suerte frente a Rusia, por ejemplo. También a sus acusaciones de que Europa se aprovecha de los EEUU para defenderse, y sus eslóganes sobre que Europa debe “pagarse” su seguridad.
Uno de los episodios de esta divergencia de intereses ha sido el no apoyo de Europa a la retirada de los norteamericanos del acuerdo nuclear con Irán. Este acuerdo comprometía a Irán a no usar su tecnología nuclear con fines militares.
El resultado es que, mientras los EEUU presionan a Irán para que abandone también las tecnologías nucleares con fines pacíficos, Europa (con el RU incluido) sigue apoyando el tratado. Por tanto, no quiere, en modo alguno, identificarse con las amenazas norteamericanas a Irán por el tratado, y por tanto quiere alejarse de las campañas de Trump.
¿Por qué el Reino Unido pide ahora que Europa lidere una misión de protección marítima en la zona del estrecho de Ormuz?
Porque, los británicos se ven débiles frente a la amenaza iraní, tan lejos de sus bases militares. Diplomáticamente el Reino Unido quiere dejar bien claro que Brexit no es sinónimo de independencia militar, especialmente en estos momentos en que Europa empieza a marchar unida por el camino del rearme, del desarrollo de una industria militar propia y de la creación de un ejército europeo.
Pero Europa, desde que se anunció el triunfo del Brexit, ha actuado con una sola voz frente al Reino Unido en todos los frentes, y el militar es uno de ellos. Esta unidad de actuaciones se ha visto reforzada tras las elecciones europeas y. por otra parte también se ha reforzado la firmeza frente a los británicos después de la llegada de Boris Johnson.
¿Por qué potencias intermedias como Irán se sienten capaces de desafiar al poderío naval Británico?  
En cuanto estas potencias intermedias huelan la menor debilidad en la defensa europea o de su alianza con EEUU, no dudarán en presionar para hacer valer sus intereses sobre los europeos. Rusia ya lo ha hecho invadiendo en Crimea ante la pasividad occidental.
En los últimos meses ha aparecido otro punto caliente, esta vez en el mismo territorio mediterráneo de la UE, concretamente en Chipre: Hace unos 10 años, se descubrieron unas reservas muy grandes de gas en aguas israelíes, lo que incitó a buscar más en otras zonas del Mediterráneo. Estas búsquedas propiciaron el descubrimiento del yacimiento llamado Afrodita en el sur de Chipre. Estamos hablando de unos yacimientos que se estima que pueden contener el equivalente al consumo de toda la UE de 4 años. Además está cerca de la UE justo cuando ésta pretende reducir la dependencia de los suministros rusos de hidrocarburos.
Chipre es una isla que ha sido objeto de grandes litigios entre Grecia y Turquía, pero la pertenencia de Grecia a la UE ha contenido las ambiciones turcas, y los conflictos han quedado como dormidos (Esta es una enorme simplificación de un contexto tremendamente complicado de las relaciones greco-turcas, que abarca pugnas económicas, culturales y hasta religiosas). Sin embargo, la aparición de esa bolsa de gas unida a la percepción de debilidad militar de la UE, (has) han hecho que Turquía se lance a perforar esas aguas en busca de más yacimientos, y en los últimos meses, ha elevado su presión enviando sus propios buques a la zona.
A petición de los Gobiernos de Chipre y de Grecia, Bruselas decretó el lunes 15 de julio sanciones contra Turquía, que consisten en: un recorte de 146 millones de euros en las ayudas que entrega a Turquía como país candidato a la adhesión y la suspensión de contactos a alto nivel, entre ellos los relativos a la negociación de un acuerdo sobre aviación. También recomendó al Banco Europeo de Inversiones que revise revisara su política de créditos al país otomano.
La respuesta del ministro turco de asuntos exteriores ha sido: “No merecen tomarlas en serio. Ya hicieron algo parecido anteriormente y no es algo que nos vaya a afectar”. Turquía ha anunciado que enviará más naves a aguas de Chipre, donde ya cuenta con dos barcos de perforación y uno de investigaciones sísmicas, todos ellos con su correspondiente escolta de buques de guerra y drones militares.
Conclusiones:
Irán, Rusia y Turquía son ejemplos reales de potencias intermedias que ya han atisbado la debilidad militar de la UE a la que la está abocando la actitud norteamericana. Máxime cuando no existe una unidad ni coordinación entre los ejércitos de los diferentes países que la componen o es muy escasa.
La pregunta es ¿Cuánto tardarán en incrementar las presiones otros países como Marruecos, Egipto, Argelia etc.?
Mientras, Europa sigue dando pequeños y tímidos pasos hacia su fortalecimiento militar, por temor a perder cuotas de soberanía en sus naciones, sin darse cuenta de que por ahí fuera, unos nos ven como un conjunto de países pequeñitos a los que se les ha quitado el paraguas del Tío Sam.
En España tenemos la reivindicación de Ceuta y Melilla por parte de Marruecos. Vistos los episodios de Irán y Turquía, se me antoja muy procedente el refrán que dice:” Cuando las barbas del vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”…Pongamos nuestras barbas a remojar.     

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jueves, 13 de junio de 2019

¿Es bueno para Europa que no haya Brexit?


Pocos días después de que Teresa May haya anunciado, por fin su dimisión, reaparecen de nuevo algunos escenarios alrededor del Brexit. Desde un nuevo referéndum hasta una salida sin acuerdo, siempre dependiendo de quien sea el/la sucesor/a de la señora May.
Hace ya casi tres años, cuando el Brexit invadía por sorpresa la actualidad internacional en España y en la mayor parte de países del mundo, no teníamos ni idea de cómo se iba a producir, pero sí es cierto que a muchos, entre los que me incluyo nos dio una cierta pena la idea de la segregación.
No voy a mencionar lo sucedido en estos años, pero si diré que el gobierno británico trató de negociar con los grandes países de la UE por separado, y se encontraron con que todos ellos hemos reaccionado como uno solo, y eso ha puesto de manifiesto la enorme fuerza que adquiere una Europa unida frente a las situaciones en que priman las egoístas individualidades nacionales.
Esa fuerza ha permitido que Michel Barnier, el hombre designado por la Comisión Europea para defender los intereses de la UE frente al Reino Unido, pudiera hacer un trabajo tan excelente que ha descolocado a su homólogo el ministro británico para la salida de la UE, Stephen Barclay,
Y después, una vez alcanzado el acuerdo para la salida, toda Europa ha continuado firme frente al Reino Unido, sin modificar una coma pese a los desesperados intentos de la buena de Teresa y los mandatos del parlamento londinense hasta llegar a esta casi surrealista situación en que los británicos acaban de votar a sus eurodiputados con la idea de salir de Europa cuanto antes.
Esta sucesión de intentos de salida frustrados, está siendo tremendamente negativa los británicos, que están tan divididos que no son capaces de ofrecer una postura única como país frente a la UE. Se diría que los británicos han llegando a tres conclusiones.
A) Que con los años de pertenencia a la UE se han creado tantos vínculos, compromisos, obligaciones y beneficios que es mucho más costoso y complicado salir de la Unión de lo que parecía.
B) Que fuera del paraguas de la UE “hace mucho frio” Cuando han empezado a vislumbrar su situación ante futuras negociaciones comerciales con la UE y con el resto del mundo han visto lo pequeños que son frente a China, EEUU, Rusia e incluso frente a su excolonia India. Y esto es lo mismo tanto en materia económica como en materia de seguridad, en la que incluso para un país con un ejército relativamente poderoso como es el británico resulta insignificante ante las grandes potencias globales.
Su insularidad, que en muchos momentos de la historia ha supuesto una ventaja ante sus enemigos, hoy es una debilidad tal que podría suponer incluso graves desabastecimientos de productos de primera necesidad.
C) Que el Reino Unido no está tan unido. Los escoceses votaron quedarse dentro de UK con la promesa de permanecer dentro de la UE y se sienten engañados porque el Brexit va en sentido contrario. Los norirlandeses tiemblan ante la perspectiva de volver a las fronteras duras con la Irlanda europea y dudan de la bondad del Brexit. Sólo Gales permanece callado, de momento veremos si, después del Brexit, cuando se vean a solas con sus “queridos” ingleses, siguen en silencio.
 Pero para Europa, lejos de suponer algo negativo ha puesto de relieve varias cosas:
Que el camino andado hasta ahora está suponiendo un nexo entre los países miembros mucho mas fuerte de lo que parecía, y ya nadie se plantea salir y sufrir una experiencia como la del Brexit o peor. Incluso los ultranacionalistas propugnan cambiar la UE pero “desde dentro”, nada de salirse.
Que la unidad de criterio frente a los británicos que tan buenos réditos ha dado puede repetirse y puede ser beneficioso para todos (Aunque a veces sea mas para unos que para otros) y muchos partidos paneuropeos proponen seguir avanzando en la unión, y se habla de un seguro de desempleo europeo, de la Europa de las fronteras e incluso de un ejercito europeo que ha despertado algunos recelos de los EEUU.
Que con el Brexit la UE, no pierde tanto. Pierde, eso es innegable, pero no tanto. El Reino Unido no es la primera economía de Europa, ni la segunda y lleva camino de no ser ni la tercera. El bloque europeo pierde en tamaño, pero no por ello dejará de ser el segundo mayor mercado del mundo, sólo por detrás del chino.
En materia de defensa es en la que mas pierde Europa, pero es algo que se recuperará pronto y fácilmente desde el momento en que ya se ha empezado a crear una industria común europea de defensa, eliminando las duplicidades actuales. Europa invierte en defensa, cada año, mas dinero que China y que Rusia, pero la dispersión nacional hace que de despilfarren unos 80.000 millones de euros al año.  
A cambio, Europa gana deshaciéndose del principal entorpecedor de los procesos para su unidad. Si, siempre han sido los británicos los que más problemas han puesto para cualquier avance hacia la unidad económica y después muchos mas para la unión política. No hay que olvidar que el término “Euro-escéptico” ya lo acuñó Margaret Thatcher en 1987.
Hace un tiempo tuve ocasión de charlar con un amigo británico, partidario del Brexit y nunca olvidaré sus palabras “Nosotros siempre hemos estado medio separados de Europa. Somos diferentes, somos anglosajones” esa frase ultranacionalista y casi supremacista, en realidad oculta un terror casi enfermizo al dominio alemán. “Los últimos cincuenta años han ido en contra de nuestra historia. Si miras la historia, nos opusimos al Imperio español, a Luis XIV, a Napoleón, al Káiser, a Hitler…” y al final después de varios gin-tonics reconoció “Ahora los alemanes dirigen Europa, siempre la han dominado. No tengo nada en contra, es su naturaleza, pero no quiero ser parte de su imperio”.
No le faltaba razón cuando lo dijo hace casi tres años, pero el tiempo le ha quitado una gran parte de esa razón. Alemania se ha plegado a muchas exigencias de otros países, aunque todavía sigue empecinada en muchos axiomas egoístas como, por ejemplo mantener un superávit público exagerado a costa de ver languidecer su crecimiento económico y contemplar el envejecimiento de sus infraestructuras.
Pero la política económica la ha dictado el Banco Central Europeo, muchas veces sin tener en cuenta los intereses germanos y pagando por ello con la caída de los dos tradicionales partidos alemanes. Muchos alemanes, grandísimos ahorradores, ante la bajada de los tipos de interés del Banco Central Europeo, han considerado que les han hurtado las vacaciones en España que se pagaban con los intereses de sus ahorros.  
Ahora Alemania ha formado con Francia una unión cada vez mas estrecha. Ha comprendido que un unilateralismo puede ser casi suicida frente a la amenaza militar rusa o a la competencia comercial china o las poderosísimas tecnológicas norteamericanas.
La Unión Europea es un club voluntario, pero una vez dentro, es un club donde las normas son de obligado cumplimiento. Sin embargo, el Reino Unido, logró que se instituyeran las llamadas clausulas “opt-out”, para quedar al margen del proyecto político europeo. Estas clausulas son:
La moneda.- Conservan la libra en vez del Euro
Schengen.- Junto con Irlanda no se aplica
Desde la salida de Blair en los años noventa, Reino Unido se ha convertido en el socio más extraño de la Unión Europea, quedando al margen de gran parte de las políticas comunes que habrían de definir la construcción comunitaria en los años posteriores (moneda, gobernanza, política de fronteras abiertas). La crisis del euro, el repliegue nacional y el gobierno de Cameron han alejado aún más al Reino Unido de Europa una vez más, de forma quizá definitiva.
Yo creo que sin el lastre británico, Europa puede avanzar mucho más rápido y mejor hacia el objetivo de constituirse en un bloque homogéneo y supranacional capaz de codearse con las potencias de ese siglo: (EEUU, China, Rusia, India). El viejo imperio británico ya no tiene dimensión suficiente.

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viernes, 24 de mayo de 2019

Enormes avances en computación: Computación cuántica.


Desde que apareció el primer ordenador ya hace más de 100 años, se han conseguido enormes avances en ese campo, tanto que ahora en cualquier teléfono móvil tenemos miles de veces más capacidad de almacenamiento y de velocidad de proceso que aquel centenario ordenador.
No voy a abundar mas en esa enorme evolución que cualquiera ya conoce y no por ello deja de asombrarnos. La capacidad de almacenamiento de información, sus procesamientos y las velocidades en las comunicaciones han provocado enormes cambios sociales llegando hasta los mismos ejércitos.
Parece como si estuviéramos llegando a un cierto límite en todo este entorno tecnológico. Casi cuesta imaginar nuevas aplicaciones que utilicen estos avances. Es como si se hubiera vuelto viejo tan rápidamente como ha estado evolucionando.
Sin embargo, cuando todavía queda bastante por atisbar límites con los ordenadores tal y como los conocemos, estamos a punto de ver nacer una nueva generación de máquinas dedicadas a procesar datos y a almacenarlos, y si las capacidades que conocemos nos parecen increíbles, esperen a ver los nuevos ordenadores, los ordenadores quánticos.
Capacidades de un ordenador cuántico
Por ejemplo, supongamos que queremos descifrar una contraseña más o menos complicada. Un ordenador clásico, por muy potente que sea tendría que procesar distintas combinaciones de números, una por una para encontrarla. Lo puede hacer muy rápido, pero podría tardar meses si la clave fuera complicada.
Sin embargo, con un computador cuántico, podrá probar miles de combinaciones en un mismo segundo, lo que en definitiva podría romper cualquier tipo de encriptación existente en la actualidad.
Esto es posible porque se cree que un computador cuántico con 600 qubits podría realizar cálculos que contengan la información de todos los átomos del universo en segundos, ya que teóricamente podrá procesar 2600 resultados (hablamos de trillones).
Evolución
Desde que empezaron a funcionar los primeros ordenadores, su principio físico no ha variado. Se trata de manejar la posibilidad que nos ofrece la electricidad que consiste en la existencia de dos polos posibles de excitación eléctrica: “excitado” o “no excitado”, y para entendernos hemos llamado bit a la menor unidad posible susceptible de ser excitada o no excitada eléctricamente, a sus dos estados posibles los hemos llamado “0” y “1” respectivamente.
Un bit es la menor unidad física que usan los ordenadores clásicos. A partir de agrupaciones de bits se pueden representar números, letras (mayúsculas y minúsculas) y otros signos (algunos lógicos como “=”, “<”, “>”, “y”, “o”), y otros necesarios para escribir tales como los paréntesis, las barras, las interrogaciones, las vocales con varios tipos de acentos, etc.
Se encontró, a partir de los sistemas de numeración existentes que son necesarios un mínimo de 8 bits para representar todos los signos y caracteres. A cada agrupación de esos 8 bits necesarios la hemos llamado “octeto”, también conocida como “Byte”. (No confundir con bit; 1 Byte = 8bits).
Es decir, la computación clásica se basa en dos estados: (0 o 1). Y por eso el sistema de numeración, el usado para contar y para realizar operaciones matemáticas, se llama sistema Binario.  
El sistema binario es uno de los muchos posibles. Los humanos hemos aprendido a usar otro sistema, el decimal. Se llama decimal porque usamos 10 signos (del 0 al 9). Y nos enseñaron a operar con ellos de manera que somos capaces de sumar, restar, medir, comparar, etc...
He considerado necesario contar todo esto que muchos ya conocerán (Y muchos otros usan cotidianamente si saber que lo saben), para establecer esa comparación: Los ordenadores clásicos son capaces de direccionar a partir de dos estados, mientras que los humanos podemos direccionar varios estados, y hemos elegido usar uno de ellos; el decimal.
Los ordenadores cuánticos no manejan bits ni Bytes, no son binarios ni decimales, manejan los llamados “qubits”.
Física cuántica
Los humanos entendemos bastante bien lo que sucede a nuestro tamaño, pero nos cuesta mucho entender lo que sucede tanto a escala subatómica como a escala estelar. La física cuántica de momento solo observa los fenómenos que ocurren a nivel de los átomos ya que todavía no somos capaces de explicarlos. Hoy siguen siendo incomprensibles para nosotros. Richard Feynman, premio novel de física en 1965 dijo: “Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que nadie entiende la física cuántica”. De modo que, evidentemente no voy a explicar nada de ella (Porque yo tampoco lo entiendo), simplemente expondré los resultados de los experimentos.  

Uno de estos inexplicables fenómenos se llama “fenómeno de superposición”. Es algo tan inexplicable por ahora como que una materia puede tener dos o mas estados a la vez (Incluso podría estar en dos sitios simultáneamente). Inexplicable si, pero los experimentos prueban sucede.
Y aquí está lo bueno: como los bits que usan los computadores están a escala subatómica, teóricamente pueden estar en, al menos, los dos estados a la vez que usan los bytes (0 y 1). A esas pequeñísimas partículas susceptibles de ser excitadas positiva y negativamente a la vez los llamamos qubit.
Bits y qubits
Trataré de explicar la diferencia entre un bit y un qubit de cara su uso computacional
La comparación simple entre ambas partículas es que un bit solo puede tener un 0 o un 1, mientras que un qubit puede tener uno y otro y ambos a la vez (por efecto de la inexplicable superposición anteriormente comentada).
Simplemente como intento de bajar estos fenómenos al mundo que podemos entender expondré un ejemplo práctico:
 En el cuadro adjunto, la parte azul se refiere a los bits (Que sólo pueden contener uno 0 o un 1). Cada recuadro interior representa un bit. 
La parte rosada se refiera a los qubits (Que pueden contener un 0 y/o un 1 al a vez). Cada recuadro representamos 1 qubit. Nótese que por cada qubit hay dos elementos binarios.
Además de dar muchas mas posibilidades de combinaciones entre un bit y un qbit, está la diferente capacidad de obtención de resultados; por ejemplo 13 bits dan 13 resultados, pero 13 qubits dan  8192 resultados (2 13).

Los ordenadores quánticos más sencillos empezarían a compararse con nuestros actuales superordenadores.
Estado del arte a primeros de 2019
IBM ya trabaja en computación cuántica. Tiene 43 socios (entre ellos, universidades, laboratorios y el centro europeo de investigación nuclear CERN). Se está trabajando en un sistema operativo (El equivalente al Windows o al Unix) que han bautizado con el nombre de “Q System One”.
La industria de computación cuántica, según los expertos, se encuentra al mismo nivel que se encontraba la computación clásica en los años 50.
En este punto, parece necesario aunar las iniciativas públicas con las privadas; me explico: En las universidades, el uso de leyes cuánticas para la computación es familiar para muchos investigadores y estudiantes en los departamentos de ciencia y tecnología (Es muy destacada la Universidad de Valencia en España).
Como complemento, en la industria privada, están acostumbrados a gestionan entornos con altos niveles de complejidad, y trabajan expertos en diseño de sistemas y control de calidad, necesarios para que un proyecto funcione.
La unión de estos tres contextos parece vital para el avance en este campo (Ciencia, ingeniería y gestión).
Europa, por su parte, ha presentado la Quantum Flagship, un megaproyecto europeo de 1.000 millones de euros y 10 años de duración en el que más de 5.000 investigadores, tanto del mundo académico como industrial, se unen con un objetivo: llevar la física cuántica del laboratorio al mercado.
España estará presenta a través del El Instituto de Ciencias Fotónicas, que liderará dos de los primeros 20 consorcios organizados dentro de la iniciativa.
Epilogo
IBM acaba de afirmar que los primeros computadores cuánticos  llegarán en unos 5 años (2025).
Finalmente invito a los lectores a que vean estos dos videos que, de una forma genialmente simple explican lo que son los fenómenos cuánticos.
 (Cuidado que engancha)
  
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martes, 7 de mayo de 2019

Denostado y añorado bipartidismo.


En España no tenemos todavía mucha tradición democrática, ni siquiera medio siglo. Aquel 15 de junio de 1977, de todos los partidos que se presentaron, 12 obtuvieron diputados. Pero solo 2 obtuvieron apoyos significativos: UCD (Unión de Centro Democrático) y PSOE (Partido Socialista Obrero Español). El primero con 165 escaños y el segundo con 118. Los dos siguientes, ya muy alejados, obtuvieron 20 el Partido Comunista y 16 Alianza Popular, el antepasado del hoy llamado PP o Partido Popular.
Desde entonces hasta poco después de la primera década del siglo XXI, y durante algo más de 30 años, ha habido dos partidos resultantes de las sucesivas elecciones, con representación suficiente para formar gobierno y que se han venido alternando en el poder. Era el llamado “bipartidismo”.
El bipartidismo era algo indiscutible desde la implantación de la democracia en España. Era algo que nos enorgullecía. Nos sentíamos asimilados a lo que sucedía en las más viejas democracias mundiales; los demócratas y los republicanos en EEUU, o los laboristas y los conservadores británicos. Y considerábamos a los italianos, con muchos partidos, un país casi ingobernable. Sí, el bipartidismo daba estabilidad a costa de diversidad, eso sí, pero lo importante era consolidar la democracia. Y funcionaba.
En esas tres décadas se consolidó la democracia, pero también se consolidó una clase social: la clase política. Una denominación que a los políticos nunca les ha gustado ni un pelo. Es como decirles que les han pillado.
Cada uno de los dos únicos partidos con posibilidad gobernar sabía, la misma noche de las elecciones, si iba a ser él quien gobernara o iba a serlo el otro. Pero también sabían que, si no eran ellos los elegidos para nombrar un presidente del gobierno, dentro de como máximo cuatro años, volverían a tener la posibilidad de lograrlo. Y en el peor de los casos, en la siguiente legislatura. Y por su parte, los que llegaban al poder, sabían que dentro de esos cuatro años podían ser descabalgados y pasar a la oposición.
Esa alternancia, que parecía eterna, creó un cierto “corporativismo” entre la mencionada clase política. Y este corporativismo degeneró en un casi “compañerismo”. Cuando un partido llegaba al poder “colocaba” a sus afines en los puestos de responsabilidad en la Administración Central, después en las administraciones locales y en las empresas públicas, ya fueran nacionales o autonómicas. El partido saliente trataba de conservar los puestos que pudiera, y a veces “inexplicablemente” los conservaba. ¿Cómo era posible? Pues muy sencillo: por esa misma alternancia. El partido en el poder se lo daba, porque cuando ellos perdieran el poder, el partido entrante les “debería el favor”. Poco a poco estos favores debidos fueron convirtiéndose en algo cotidiano, hasta el punto de ser considerado “lo normal”.    
Los ciudadanos de a pie creíamos que votábamos a dos formas muy diferentes de gobernar, cuando en realidad, las diferencias no eran tan grandes, y en ningún caso trascendentales. Veíamos a los exministros formar parte de consejos de administración, intuíamos las corruptelas propias de los consentimientos o los “mirar para otro lado”, pero nos sentíamos libres. Podíamos divorciarnos, salir a Europa sin necesidad de pasaporte, y esas cosas que tanto nos hacen sentir como ciudadanos del primer mundo.
De aquellos “entre bomberos no nos vamos a pisar las mangueras” empezaron a aprovecharse otros poderes. La Iglesia empezó a poner a su nombre una parte de nuestro patrimonio histórico, las compañías eléctricas comenzaron a ponernos recargos en los recibos, las constructoras comenzaron a construir aeropuertos innecesarios, los nacionalistas lograban más y más competencias, etc...Y florecieron las llamadas “cloacas del estado” por si alguien decidía romper la baraja.
Había debate entre los dos partidos, pero sin llegar a “hacer sangre”, nada más allá de un “Váyase Señor González” (Y se fue a un consejo de administración). Los dos mantenían contentos a los partidos nacionalistas para que no perturbaran el statu quo del bipartidismo, hasta el extremo de consentir aquel 3% en Cataluña o las vacaciones fiscales vascas. A nosotros creían contentarnos con hacernos creer, por ejemplo, que nos bajaban los impuestos o que habían creado una ley de dependencia.
Pero todo tiene un límite, y entre crisis y crisis, llegó la gran crisis. Los ciudadanos nos hemos creído que somos ciudadanos, no súbditos, ciudadanos con derechos. Y nos indignamos. Unos lo demostraron acampando en la puerta del sol, otros empezaron a denunciar lo que empezaba a oler mal.
Se crearon dos nuevos partidos. Podemos y Ciudadanos; el bipartidismo empezaba a estar herido de muerte.
Desde entonces los políticos ya no tienen debates de guante blanco. Empezaron a hacerse sangre y se destaparon los “ERES” de Andalucía, el “caso Gurtel” o el caso de la familia Pujol entre otros muchos. Solo era la punta de iceberg. Hemos alucinado viendo la magnitud de los atracos a la Hacienda Pública. Y aunque hay mucha gente en la cárcel, todavía no tenemos la seguridad de que nadie quede impune. Veremos qué le pasa a Jordi Pujol.
Pero somos un país con suerte. Quiero creer que, al final, quien la hace la paga.
Y la vida continúa, como diría Luis Aguilé. Y ahora los partidos políticos con aspiraciones a gobernar son cuatro o cinco, más los llamados “partidos bisagra” que, con unos pocos diputados, logran grandes beneficios para sus representados arrimándose a uno u otro partido.
Esos partidos “presidenciables” tienen mucho cuidado con las corruptelas, al menos con las apariencias, ya que en cuanto se descuidan, se encuentran con una demanda judicial. Están expuestos a ser víctimas de fake news: la “maldita hemeroteca” les tira a la cara sus contradicciones y les hace cada vez más rehenes de sus palabras. Tienen que desnudar públicamente sus patrimonios, y sobre todo tienen que mirar por su futuro personal. Ahora ya no tienen asegurado un puesto en el hemiciclo, ni en Bruselas, ni en Estrasburgo, ni en el partido. Tienen que valorar muy bien en qué puesto de las listas les ha colocado su organización, y valorar el cambio de partido.
El caso español no es único. El bipartidismo ha muerto en toda Europa, incluso en el Reino Unido. En las últimas elecciones locales, el electorado ha dado un palo a cada uno de los dos partidos antes dominantes: los laboristas y los conservadores, y ha premiado a los partidos europeístas. No, a los ciudadanos no nos gusta que nos tomen el pelo, aunque a veces no nos quede más remedio que callar.
No van a tener más remedio que empezar a mirar por los ciudadanos y empezar a hacer las cosas por y para nosotros los ciudadanos, los electores. Tendrán que ponerse de acuerdo, como han hecho los alemanes. De acuerdo para reformar la Constitución, para evitar los abusos nacionalistas, de las multinacionales, de la Iglesia, de los Pujoles, y reducir los aforamientos, reducir las desigualdades sociales y regionales, etc…Para empezar, ponerse de acuerdo para aprobar unos presupuestos generales del Estado de una vez. Y ceder, dejar la arrogancia, la soberbia, reconocer sus errores, dejar de azuzarnos a unos contra otros. Los españoles estamos hartos de insultos, descalificaciones, enfrentamientos, crispaciones y sobre todo, de ser amenazados con episodios apocalípticos. A ver si se dan cuenta de una vez.
¡Ufff! Me puedo imaginar cómo deben añorar el bipartidismo los políticos. 

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martes, 16 de abril de 2019

China, un rayo de esperanza para la coyuntura en Abril 2019


A punto de culminar el primer tercio de 2019, desgraciadamente se van cumpliendo los malos augurios que nos avisan de que la economía mundial, que empezó a desacelerar hace algo más de un año, empieza a frenar más. Para muchos países amenaza con un parón en sus crecimientos y, en algunos casos como Italia, ya están en recesión técnica (dos trimestres consecutivos sin crecimiento).
Hay múltiples causas que concurren para que se produzca esta indeseable situación, pero hay tres de ellas que podríamos llamar “capitales”:
La ola de proteccionismo comercial apadrinada por Donald Trump.
La transición a las nuevas fuentes energéticas sostenibles.
Y ya más tangible, el bajo crecimiento de China.
Hasta mediados de 2016 China, uno de los grandes motores del comercio mundial, crecía mucho más que el resto de las grandes economías. Era la gran fábrica del planeta. Mientras Europa y EEUU estaban contentas con crecimientos cercanos al 3%, China crecía al 7%.
Un mercado de 1500 millones de personas creciendo a un 7% sostenido durante lustros, aun partiendo de PIB’s bajos, ha venido siendo un espectacular factor dinamizador para la economía mundial.
La economía china está en constante evolución hacia una economía homologable con las que conviven con los grandes mercados liberales como Europa y los EEUU. Ya no es una economía proteccionista y cerrada al resto del mundo que solo exportaba, y en la que resultaba casi imposible invertir para un extranjero. Paradójicamente, ahora es uno de los defensores del libre comercio en contra de las políticas de Trump.
Esto significa que está apareciendo una clase media, inexistente hasta hace pocos años. Una clase media enormemente grande que demanda cantidades ingentes de coches, casas, electrodomésticos, viajes…y sus cuyos trabajadores empiezan a reclamar sus derechos: Salarios más elevados y mejores condiciones de trabajo, pero todavía están muy lejos de nosotros. Sin embargo son muchos, y están influyendo en que, los tradicionalmente baratos productos “made in China”, empiecen a ser menos baratos, y por tanto la economía China es cada vez un poco menos competitiva.
A esto se ha unido la guerra comercial desencadenada por la administración Trump, y claro, si la economía China crece menos, el mundo crece menos.
Y así está sucediendo. Primero fue Europa la que empezó a languidecer. Su crecimiento se va acercando a cero a pesar de mantener los tipos de interés casi negativos, y mes a mes el presidente del Banco Central Europeo pospone la subida de los mismos, subida que anunciaría el anhelado fin de la fase bajista y el comienzo de la alcista.
EEUU parecía haber superado esta fase y empezó a subir los tipos, pensando estar en el comienzo de esa fase de crecimiento más rápido. Pero solo fue un espejismo. Desde hace pocos meses, han desistido y ya nadie piensa en una fecha en que se producirá la subida de los tipos en la Reserva Federal norteamericana. 
Por tanto, los emisores de las monedas más importantes del mundo (el dólar y el Euro) aseguran que seguiremos teniendo el dinero barato. A esto se unió China. La llamada a ser la primera economía del mundo (ya es la segunda), empezó a aplicar medidas de estímulo para su economía, entre ellas está la de bajar los tipos de interés también para el yuang.
Entonces ¿estamos condenados a un crecimiento tendente a cero? o… ¿a la recesión? Yo creo que, de momento, no. Pero voy a explicar por qué creo que no. (Contaré un secretillo de los economistas para “adivinar” el futuro)
Hay un indicador de los denominados “adelantados” que ayudan a ver hacia dónde van las economías, que es el llamado PMI, siglas en inglés de “indicador de producción manufacturera”.
Hoy en día el PMI es el indicador líder de la economía, que adelanta el comportamiento de la economía mismaen general. Así, cuando el PMI es menor de 50.0, indica que la economía manufacturera decrece, y adelanta decrecimiento del PIB, o sea de la economía en general.
Pero si el PMI es mayor que 50.0, indica la expansión de la industria manufacturera, y anuncia crecimiento del PIB. Veamos el ejemplo español.
PMI y PIB recientes en España:

En la tabla anterior vemos los PMI y los PIB españoles recientes. Si nos fijamos, vemos que cuando se da un PMI por encima del 50,0, en el siguiente mes se da un crecimiento del PIB igual o mayor que el mes anterior. Mientras que a un PMI menor de 50,0 (Febrero), el mes siguiente (Marzo) se da un PIB menor que el mes anterior. O sea que funciona, y por tanto podemos esperar un crecimiento de PIB igual o mayor que 0,6% (Veremos si somos buenos prediciendo).
Pues bien, después de varios meses por debajo del 50,0 el PMI chino de marzo volvió a situarse por encima del de ese 50,0 de nuevo. Esto hace pensar que, a partir de abril, China empezará a crecer más, y a acercarse mas a ese primer puesto de la economía mundial.
Esto hará que crezca un poquito más el comercio mundial, lo que hará que sea compatible un PIB español algo mayor.
Ya sé que soy un optimista. Pero hay que reconocer que al menos lo he razonado ¿no?


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sábado, 6 de abril de 2019

¿Se recauda mas bajando los impuestos? (Curva de Laffer)


Hoy en día, en las sociedades democráticas consolidadas, hablar de derechas e izquierdas, empieza a resultar algo del pasado. En realidad, cuando decimos “derecha” o “izquierda” nos estamos refiriendo a “centro-derecha” o “centro izquierda”, que es donde estamos la mayoría de los votantes. Esto de debe a que en la medida que nos alejamos de ese centro, ya sea a la derecha o a la izquierda, tendemos a acercarnos a los “limites de la democracia”, puesto que tanto la extrema derecha como la extrema izquierda tienden a ser dictaduras mas o menos disfrazadas. 
En realidad la oferta de los partidos políticos de centro, ya sea de derecha o de izquierda, lo que ofrecen es liberalismos, en el caso de la derecha y progresismo en el de la izquierda. Si dejando aparte otras consideraciones sociales y muy dependientes de las tradiciones y culturas de los países, y nos centramos en la economía, lo que tenemos es economía social contra economía liberal.
La economía social propugna un sector público fuerte que controle las medidas de “lucha contra las desigualdades sociales”. Este sector público amplio y la redistribución de fondos hacia sectores sociales desfavorecidos necesitan de una fuerte carga impositiva para mantenerlo, es decir tiene el precio de una subida de los impuestos a los ciudadanos. Así sectores vitales como por ejemplo la educación o la sanidad tienden a ser mayoritariamente públicos, financiados por el estado.  
La economía liberal, en cambio preconiza un sector público lo menor posible, aboga por sustituir mayoritariamente esos servicios públicos por empresas privadas, y por tanto se pueden bajar los impuestos. Y dejan en manos del mercado la redistribución de la riqueza en función de la ley de la oferta y la demanda.
En resumen unos dicen que los mas ricos deben contribuir con mas impuestos para ayudar a los mas pobres, y los otros dicen que el dinero está mejor en el bolsillo de los ciudadanos, y así podrán atender ellos mismos sus necesidades. (Seguro que hemos escuchado estas frases de boca de nuestros políticos.
No voy a entrar en la polémica sobre que es mas justo, o que es mejor. El motivo es que, por una parte daría para muchas hojas de escritos y referencias, y por otra creo que es muy relativa cualquier consideración que se haga, ya que depende de la posición económica y social del ciudadano individual a quien se le pregunte.
Según el título del presente artículo voy a tratar, únicamente, de reflexionar sobre un concepto liberal que propugna la aparente paradoja que dice que “bajando los impuestos se aumenta la recaudación”.
En primer lugar, para este razonamiento no tengo más remedio que explicar algo sobre los dos tipos de impuestos que existen:
Impuestos directos: se pagan según lo que se gana (Ejemplo: el IRPF o impuesto sobre la renta).
Impuestos indirectos: se pagan sobre lo que se consume (Ejemplo: el IVA, o VAT en inglés)
Supongamos que existen dos países gemelos y vecinos, y que en uno hay un gobierno progresista y en el otro uno liberal.
Gobierno progresista.- Como quiere recaudar muchos impuestos para sus políticas de redistribución de las riqueza, en principio tiende a subir los impuestos directos, y lo hará de una manera progresiva (se lo sube mas a las rentas mas altas y menos o nada a las mas bajas). Los impuestos indirectos no los toca, ya que considera que son los más injustos al tener que pagar el mismo IVA por un artículo independientemente de lo rico o pobre que seas. Por tanto basan el crecimiento de la recaudación en los impuestos directos.
Gobierno liberal.- Tiende a bajar los impuestos directos ya que considera por una parte que, de esa manera, los ciudadanos van a disponer de mas dinero para gastar (Y pagar mas IVA por ejemplo), y por otra que no van a necesitar recaudar mucho mas porque no van a pagar muchos de los servicios públicos, que se pagarán los propios ciudadanos (Ej.: sanidad privada), ya que dispondrán de mas dinero. Por tanto basan el incremento de recaudación en los impuestos indirectos.   
Miremos qué ha pasado después de un periodo de tiempo suficiente como para poder estudiar lo que ha pasado, por ejemplo 3 años.
En el país donde han gobernado los progresistas, en un principio aumentó la recaudación. Esto se debió a que los que mas ganaban pagaban mas, pero al disponer de menos renta después de impuestos tendieron a consumir menos, por lo que la recaudación por IVA empezó a resentirse.
En el país donde han gobernado los liberales, inicialmente bajó la recaudación porque bajaron los impuestos directos, pero los ciudadanos dispusieron de más renta para gastar y compraron más lo que mejoró la recaudación por IVA.
Aparentemente ambos países han llegado al mismo punto, pero con dos tendencias divergentes que generan expectativas muy diferentes para los siguientes años.
Pasados los primeros tres años, el país progresista empieza a disponer de mejores servicios sociales. Hospitales públicos mejores, educación gratuita de calidad para quien la desee, mejores pensiones…Pero el gobierno se ha dado cuenta de que muchas veces los trabajadores no desean ascender en sus empresas porque a veces, el ascenso, supone poco dinero para más responsabilidad. Y por otra parte los ciudadanos tienen la sensación de que por mucho que se recaude nunca es suficiente, y por tanto hay que subir más los impuestos. Los trabajos son mejor remunerados y estables, pero muchos menos de los que pensaban, aumenta el paro.
En el país liberal lo que ha sucedido es que al ir sustituyendo los empleos públicos por empleos en el sector privado los ingresos por IRPF han bajado mucho mas de lo que pensaban y han tenido que destinar menos recursos a servicios sociales hasta el punto de no compensar el aumento de la demanda y por tanto el aumento de la recaudación por IVA. Se reduce el paro, pero los trabajos son de peor calidad y mas inseguros.
A partir de este punto empezarían a entrar conceptos políticos, de justicia social, desigualdades, etc…
En realidad, siendo exclusivamente técnicos, y prescindiendo de factores correctivos ajenos al mercado, nos quedan las leyes de la oferta y la demanda, y su mayor axioma : si sube el precio baja la demanda y si baja el precio sube la demanda.
Esto, aplicado a los impuestos indirectos (IVA) supone que, si subimos los tipos impositivos sube el precio de los productos ya que están grabados en ese tanto por ciento. Si bajan los tipos se producirá el efecto contrario.
En el contexto de los impuestos directos (Sobre la renta), las consideraciones son diferentes: los tipos altos desincentivan el trabajo y encarecen los precios vía incremento de los costes salariales.
Para estudiar estos fenómenos el economista Arthur Laffer en los años setenta diseñó una curva que relaciona los tipos impositivos (eje horizontal) con la recaudación fiscal (eje vertical).  
Curva de Laffer
En realidad, la curva es una ecuación y el procedimiento matemático es calcular los máximos de la curva (Derivando e igualando a cero).
Si partimos del punto en que el tipo fiscal es 0 (T=0), la recaudación será también cero (R=0). Según avanzamos en la curva (De izquierda a derecha), a cada punto horizontal le corresponde otro vertical. Es decir, a casa tipo impositivo (T) le correspondería un volumen de recaudación (R).
Cuando llegamos al punto en que el tipo es optimo (El que corresponde al máximo de la curva) tendremos la recaudación máxima.
Pero si seguimos aumentando el tipo (Avanzamos en la curva roja hacia la derecha), la recaudación empezará a descender. Este descenso irá acentuándose a medida que aumentamos los tipos hasta llegar a cero, que corresponderá al tipo máximo. 
Esta es la famosa curva de Laffer.
No deja de ser un simple modelo matemático para explicar una realidad social, cosa casi imposible. Evidentemente, en la realidad al ser las economías algo en constante movimiento con sus ciclos difíciles de identificar hacen complicadísimo el cálculo antes descrito, pero ayuda a clarificar los análisis.
El primero que bajó los impuestos siguiendo las doctrinas de Laffer fue Ronald Reagan, y no fue un éxito; la recaudación bajó al bajar los impuestos.
Espero que lo explicado anteriormente no haya sido demasiado lioso para el lector. Si ha sido así, es mi culpa y me excuso por ello.

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