domingo, 25 de noviembre de 2018

Combustibles fósiles y electricidad


¿Está el mundo destinado a ver una economía energética 100% renovable? No está tan lejos ese escenario. Hace como un año, supimos que la isla del Hierro había alcanzado el 100% de su consuno energético proveniente de energías renovables. Sin ir más lejos, nuestro vecino Portugal alcanzó, el pasado marzo-2018, una producción de energía renovable que sobrepasó sus necesidades. Bueno hay algo de trampa estadística en esa afirmación, ese ratio de porcentaje de producción/consumo de electricidad, ¡¡¡¡duró 4 días!!!
En 2016, la electricidad generada a partir de fuentes de energía renovable supuso casi un tercio (29,6 %) del consumo bruto de electricidad de la EU-28.
El incremento de la electricidad generada a partir de estas fuentes de energía se refiere principalmente, a la electricidad producida por turbinas eólicas, energía solar y biocombustibles sólidos (incluidos los residuos renovables). Si bien la energía hidroeléctrica siguió siendo la fuente única más importante de electricidad renovable en la EU-28 en 2016 (36,9 % del total).
Perdón por este volcado tan brutal de datos, sólo quiero expresar que esta vez, parece que va en serio eso de terminar con los combustibles fósiles.
Uno de los sectores más afectados por este final del petróleo y del gas natural es el del transporte, en concreto el transporte en automóviles ya sean de uso privado como público. El sector ferroviario ya se electrificó en su mayoría (Salvo vergonzosas excepciones como la extremeña), y aquellas locomotoras de vapor o las diésel ya se ven como piezas de museo.
En 2040 en España, Reino Unido, Francia y algunos países mas, se venderá el último coche que utilice combustibles fósiles, y 10 años después se prohibirá su circulación. Es decir quedan poco más de 21 años para poder comprar uno de estos coches,  y 31 para que dejemos de verlos circular.
Dado que los coches actuales medios, cuando cumplen los 10 años ya se consideran viejos, podemos decir que, si alguien necesita adquirir un coche hoy, todavía puede comprarse el coche de la tracción que más le guste, en teoría.
Ahora bien, si tenemos en cuenta la enorme frecuencia con la que se empiezan  a modificar las leyes de este tipo, yo aconsejaría “tentarse la ropa” a la hora de adquirir un vehículo (Si no que se pregunten a los que adquirieron coches a Diésel hace una década).
Tradicionalmente siempre se ha dicho que las leyes van con retraso sobre la realidad social, pero este caso es muy peculiar; no tengo claro si estas leyes sobre el fin de los combustibles fósiles llegan con retraso o se adelantan al regular el futuro de dentro de 20 años. Me explico:
El primer coche de tracción no animal fue eléctrico, y se inventó entre 1832 y 1839. O sea, el coche eléctrico tiene casi 200 años. En 1899 un coche eléctrico batió el record de la milla por minuto al alcanzar los 105 kilómetros por hora.
Por otro lado, incluso hoy en día, hablando de rendimiento termodinámico de un motor de gasolina, viene a tener una eficiencia de entre el 20% y el 30%, en el mejor de los casos. Y un motor de gasóleo de ciclo Diésel viene a tener una eficiencia de entre el 30 y el 45%. Un motor eléctrico tiene una eficiencia (o rendimiento) superior al 75%, pero la mayoría de motores que se montan en coches eléctricos tiene una eficiencia alrededor del 90%, o incluso superior, como por ejemplo el motor del Renault Fluence Z.E., que tiene una eficiencia del 95%.  
Sin embargo desde que Henry Ford en 1908 lanzó el primer vehículo de combustión salido de una cadena de montaje, el coche eléctrico dejó de ser opción para vehículos privados. En el siglo XX la industria del automóvil se lanzó a masificar el uso del automóvil de gasolina y gasóleos, y se crearon enormes y poderosísimos “lobbies” que frenaron el desarrollo del automóvil eléctrico. Hasta que, algo mas de un siglo después del nacimiento del Ford T, ante la evidencia de hacer inhabitable el planeta, la opción de dejar de quemar esos recursos limitados y altamente contaminantes, parece que se ha tomado en serio. Con estos datos ¿alguien puede decir si las leyes sobre coches eléctricos van con retraso o no?
Situación actual en España
A día de hoy, finales de 2018, España es el octavo productor mundial de automóviles y el segundo europeo. El sector que mas exporta nuestro es el automovilístico, es decir el 22% de todas nuestras exportaciones son coches y elementos para fábricas de otros países. El 12% de todos los trabajadores del sector industrial español están empleados en el sector automovilístico.  
Cada año producimos casi 3 millones de vehículos, de los cuales vendemos fuera 2,4 millones, que nos permiten ingresar 53.700 millones de euros, y dan trabajo a 67.000 personas.
Pero además, en un porcentaje elevado, estos coches llevan componentes fabricados en nuestro país. Es la llamada industria auxiliar, que generan alrededor de 34.000  millones de € y dan trabajo a otras 212.000 personas. Estos componentes de fabricación nacional, de reconocido prestigio, también son exportados a otras fábricas de coches en todo el mundo.
Ya podemos hacernos una idea de la importancia de este sector para nuestro país. Pero ¿cuántos coches se venden en España actualmente? Pues en 2017 unos 1,23 millones de vehículos.
De estos según los datos de la DGT se matricularon 626.371 coches de gasolina (incluyendo los vehículos híbridos cuyo motor de combustión se alimenta de gasolina) lo que supone un alza del 27%. Los diésel cayeron un 7,8% hasta las 602.318 unidades. Los coches eléctricos crecieron casi un 94% hasta las 6.972 unidades (a pesar de esta subida, los coches eléctricos sólo suponen el 0,56% del mercado total).
En 2017 se “quemaron” 4,9 millones de toneladas de gasolina (95 y 98 octanos) y 23 millones de toneladas de gasóleo.
Consecuencias de estas leyes
El simple anuncio del gobierno español sobre el fin de los vehículos de combustión interna, al igual que en el resto de Europa y Reino Unido y otros países, tiene muchas consecuencias.
Recaudación fiscal.-
En España, por ejemplo, el 54% del precio de la gasolina son impuestos y, en el caso del gasóleo, los tributos representan el 48% de la factura final del consumidor en combustible. La Agencia Tributaria ha ingresado a lo largo de todo 2017 un total de 10.881 millones de euros en concepto de impuesto a los carburantes. Por cada litro de gasolina, los impuestos especiales representan 0,465 euros, con independencia de la variación de los precios.
Las comunidades también tienen competencia para elevar estos impuestos, por ejemplo el impuesto de circulación. Los vehículos eléctricos, hoy en día están exentos de pagar el impuesto de matriculación. Los otros pagan hasta un 14% de su precio, según lo que contaminen. En 2018 está previsto que recauden alrededor de 390 millones de euros. ¿Alguien cree que los organismos públicos van a renunciar a estas recaudaciones?
Contaminación.-
Hoy en día los coches eléctricos son mas caros que los otros, y los fabricantes tendrán que mantener esta diferencia de precio a favor de los coches de combustión si quieren deshacerse de los stocks que tendrán y para rentabilizar las inversiones realizadas. Además, según la misma ley, no habrá más planes de ayuda a la compra de automóviles. Por tanto, los usuarios tenderán a conservar los vehículos más viejos y contaminantes.
Parece que, el parque de vehículos de combustión interna, tardará en reducirse sustancialmente, y además envejecerá ostensiblemente. Es decir habrá un aumento temporal de la contaminación, que tardará en ser compensada por el paulatino relevo de los eléctricos. Por cierto, hay que decir que hoy en día, la contaminación originada por los automóviles supone como mucho un 20% de la total incluyendo todos los medios de transporte.
Deslocalización.-
En 2018, en España se fabrican cinco modelos de vehículos eléctricos, cuatro de ellos furgonetas y un cuadriciclo. Esto sitúa a nuestro país entre los que más posibilidades cuentan para recibir nuevos modelos eléctricos. Aunque, de momento, el grupo PSA Citroën, es el único que a anunciado la fabricación de coches eléctricos en España.
La pregunta es: Las fábricas existentes en el octavo fabricante de coches del mundo (España), ¿se reconvertirán y fabricarán coches eléctricos o aprovecharán para irse a países de mano de obra mas barata?
Nuevos negocios, viejos negocios.-
Es sabido que los coches eléctricos son mucho más simples que los de combustión, necesitan menos mantenimiento, duran más. Entonces, ¿que será de los tradicionales talleres de coches? Parece que muchos desaparecerán, pero habrá otras necesidades; el trasiego de las peligrosas baterías, las instalaciones de recarga en los garajes ya sean individuales o comunitarios, el auge de los “puntos limpios” y su control, etc.
Sociedad.-
Y otros cambios no tan técnicos pero sí sociales, por ejemplo la repoblación de los puntos de recarga y descanso para los viajes de largas distancias. ¿Cómo serán las “electrolineras” del futuro? Por otra parte, cuando todos los coches sean eléctricos perderán ciertos privilegios derivados de su escasez, volverá a ser un problema su aparcamiento y su circulación en los centros de las ciudades. Habrá que restringir su circulación aunque no contaminen.
Geopolítica.-
Incluso los equilibrios geopolíticos actuales se verán modificados. Los prósperos productores de petróleo tendrán que evolucionar para sobrevivir, pero no hay que olvidar que hoy en día siguen siendo muy poderosos y tienen muchos medios. La economía rusa, por ejemplo depende enormemente del petróleo, las monarquías del Golfo de Persico, incluso los texanos de EEUU dependen del petróleo hoy en día. ¿Dejaran ver cómo sus arcas van languideciendo sin hacer nada o provocarán conflictos mundiales para ralentizar el fin de la quema los combustibles fósiles?
 ¡Como se va notando el cambio de siglo! ¿Estaremos cambiando de era también?



  
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domingo, 18 de noviembre de 2018

Impunidad y sobrecastigo


Cuando era adolescente me deslumbraban las películas de James Bond. Después me empezaron a parecer cómicas, luego para niños y finalmente casi como apología del terrorismo. He comprendido aquella frase de “Con permiso especial para matar” y “al servicio de su majestad”.
Estos dos eslóganes ahora me parecen el paradigma de la impunidad. Este personaje intemporal, vicioso, machista y sobre todo derrochador del dinero de los contribuyentes, que ha sido la imagen de los espías, ahora ha quedado descabalgado de todo aquel glamour.
Quién diría que su vencedor ha sido un grupo de colegas saudíes que han protagonizado una de estas “aventuras”. Cierto es que, sus colegas norteamericanos en las bases secretas de la CIA, ya le dejaron bastante tocado. Pero los que le han dejado listo para la puntilla saudí, fueron los compañeros rusos. Verdaderamente, eso de envenenar con sustancias radiactivas no es muy limpio. Esto de usar venenos de tecnología militar se ha puesto de moda, parece que también lo practicaron con el hermano del presidente norcoreano Kim Jong-Un, en pleno aeropuerto de Kuala Lumpur, esta vez a manos de colegas del otro sexo del bueno de James, eso si, ante las cámaras, como tiene que ser.
Algunos de estos hechos incluso se han podido probar, sobre todo porque a unas potencias les interesa que salgan a la luz las vergüenzas de este tipo de las potencias rivales.
 Cito titulares y sus fuentes:
 “Según un análisis del documento que hace el diario The Washington Post, había nueve centros secretos: cuatro en Afganistán y el resto en la base naval de EE UU en Guantánamo (Cuba), en Polonia, Rumania, Lituania y Tailandia” EL PAIS 9-dic-2014.
“La lista de crímenes políticos en Rusia, que incluye periodistas y activistas, es preocupantemente larga” LA VANGUARDIA 22-ene-2016
“La CIA concluye que el heredero saudí ordenó el asesinato de Jamal Khashoggi” EL MUNDO 17-nov-2018
“Ahora incluso se atreven a cometer los asesinatos a nivel transnacional, sabiendo que no hay consecuencias (salvo quizá alguna sanción de cara a la fachada, sin mayor trascendencia). Ejemplos abundan. Kim Jong-un mató a su hermano en Malasia; Vladimir Putin ajusticia a la mayoría de sus opositores en Londres y también en Grecia, Sudán e India; y Arabia Saudita ha asesinado brutalmente a Khashoggi en Turquía”  EL NUEVO HERALD 24-oct-2018
 Bueno, estos hechos todavía hoy hay quien cree que no se han podido probar. Los poderosos nos dicen que, como en las películas del señor Bond, son algo que está en la imaginación del espectador, pero en realidad no han existido.
Claro que, a medida que quien aparece en el disparadero tiene menos poder, estos hechos empiezan a ser más verosímiles, sobre todo si el protagonista no se da cuenta de que está desprotegido.
Esto le ha pasado al príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman. A este cliente de este tipo de servicios de nada le ha servido tratar de “limpiar” la escena del crimen, haciendo que la fiscalía se Arabia pida la pena de muerte para 5 de los 11 encarcelados. Por algún motivo, a este príncipe no se le “perdona una”, quién sabe por qué.
Efectivamente, los que ostentan el poder político o militar piensan que pueden hacer lo que quieran. Esto de asesinar, creo que afortunadamente es lo que menos ocurre, es mera intuición, evidentemente la información que se hace pública sobre esto debe llegarnos, poca y adulterada.
Pero lo que parece estar a la orden del día, sin llegar al asesinato, parecen ser los sobornos, las extorsiones y los “arreglos de cuentas”. Y ya si nos ponemos exquisitos, sin llegar al delito duro, podríamos reprochar las mentiras, las tergiversaciones, y en definitiva, el manejo de la opinión pública. Incluso casi se está “normalizando” todo esto, aceptando términos como ese terrible que tanto daño hace que, se llama “fake news”.Es decir “noticias falsas”, parece que en ingles suena algo casi esnob, pero son “noticias falsas”, o sea mentiras.
Por tanto diciendo, o debería decir “divulgando”, noticias falsas, mentiras, medias verdades, se han producido enormes perjuicios a la sociedad. El Brexit, Trump, la primavera árabe, el independentismo catalán, el neonacionalismo europeo, etc.
Si, solo importa el poder que tenga el que lo comete.
A día de hoy, que yo sepa, no hay nadie que vaya a ser condenado por mentir en campaña electoral, ni por colaborar en que gane el candidato que interesa a una potencia concreta. No les pasa nada, además, y no les pasa nada públicamente.
Putin ayudó a que Trump y el Brexit ganen, utilizando falsas noticias, falsos datos, con el objetivo de debilitar a Occidente. Esto parece demostrado, y ¿que ha pasado?, nada, absolutamente nada, no es que se condene a Putin, pero ni siquiera se ha considerado la posibilidad de declarar inválido el referéndum por haber sido mediatizado.
Ni el Reino Unido se podía ir tan fácilmente, ni los emigrantes son delincuentes, ni Cataluña va a ser acogida con los brazos abiertos en Europa, ni muchas mentiras mas. Rodrigo Rato, hace poco, en plena caída dijo la frase “Amigo… ¡es el mercado!”. Yo diría “Amigo… ¡es la impunidad!”
Pero que no te pillen insultando a la iglesia, o haciéndole una foto a un policía, o siendo parte de un piquete en una huelga algo violenta, o….”Amigo… ¡es el sobrecastigo!”.
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lunes, 12 de noviembre de 2018

Nuevas relaciones Europa USA



La relación entre Europa y EEUU pasa por uno de sus peores momentos desde que Europa existe como unión de democracias y economías de mercado libre que residen en el viejo continente. ¿Por culpa de Trump? Un poco, pero aunque Trump está tensando la cuerda fuertemente, creo que no es más que la continuación de una tendencia. Una tendencia, que comenzó con la caída del muro de Berlín, y el comienzo de la reunificación alemana, y cuyo desenlace está cada vez más cerca: el inevitable divorcio. 
Todo empezó cuando las democracias se unieron contra el fascismo, contra Hitler, y a aquel principio de relación lo llamaron “Alianza”, una alianza temporal hasta liberar al mundo. Pero después empezó la guerra fría, y aquella relación se hizo “crónica”, o sea se convirtió en matrimonio, o mejor en pareja de hecho.
Estados Unidos era la parte “masculina”, y protegía a los pequeños países europeos de otros matones como Rusia o China, y Europa, a cambio le permitía “entrar en casa” y poner sus bases militares o asentar sus multinacionales en el cada vez mayor mercado, de lo que ellos veían como un enorme parque temático, que era el conjunto de los países europeos. Y el tiempo, inexorablemente, en su paso fue haciendo evolucionar aquella relación (O quizá debería decir alianza) hasta el mal clima existente.
Un jueves 9 de noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín, y con él el gran enemigo que, años antes, había mancillado una buena parte de Occidente, “secuestrado” un bloque de países y amenazado con expandirse hacia el este de Europa. A partir de ese momento todo cambió. Bush padre, inquilino en la Casa Blanca, que pensó que a partir de entonces EEUU se iba a convertir en el gran dueño del mundo, acuñó un eslogan: “el nuevo orden”, y se dispuso a invadir Irak, en una desesperada búsqueda de un nuevo enemigo del que defender a Occidente.
Pero Europa, todavía en embrión, comenzó a unirse poco a poco, con pasos cortos pero firmes. El primer gran paso que supuso un cambio cualitativo sin vuelta atrás, fue la reunificación de Alemania. Y después se desencadenaron otros, que los EEUU ya no veían con buenos ojos.
Las multinacionales europeas que ya competían abiertamente con las norteamericanas en otros continentes, especialmente en Latinoamérica, se asentaban ya en el propio territorio USA. Pero lo que sacó de quicio a los del Tío Sam fue el lanzamiento del Euro, que empezó a competir con el Dólar para ser la moneda hegemónica mundial.
Entonces los americanos empezaron a pensar que esa no era la Europa que les enamoró. No creo que fuera un caso de “desamor”; Europa les sigue fascinando. Es más bien un asunto de divergencia de intereses. No hay que olvidar que estas uniones, a pesar de usar el símil de pareja amorosa, en realidad son bodas de conveniencia. Y parece que los intereses ya no son tan convergentes como lo fueron desde que se unieron para hacer frente al nazismo alemán o al comunismo ruso. 
Hoy, como toda pareja que está a punto de divorciarse, están protagonizando desaires y “escenas” en las que después no termina de llegar la sangre al río. Aunque, indefectiblemente, la tensión no ha dejado de escenificarse en diferentes ámbitos:
Ámbito diplomático 
Hay que recordar que la primera vez que Trump se reunió con Merkel, recién nombrado presidente, le costó mucho darle la mano, y aunque poco después Trump expresó en público su admiración por el pueblo alemán, se filtró que el teléfono de la mandataria alemana había sido “pinchado” por el servicio secreto americano.
Recientemente, en una visita a Paris con motivo de los actos conmemorativos del primer centenario del final de la primera guerra mundial, Trump ha protagonizado otro gesto de desprecio personal hacia el presidente francés, que le tendió la mano ante las cámaras y Trump hizo caso omiso. Al día siguiente, Macron y Merkel criticaron el nacionalismo americano y Trump abandonó la comitiva de jefes de estado invitados a París para conmemorar el citado fin de la guerra, para visitar en solitario un cementerio donde están enterrados combatientes norteamericanos de aquellas batallas. Parece que a Trump nadie le ha comentado que esos desprecios hacia los mandatarios de un país, son desprecios a todos ciudadanos de ese país. 
A estos feos gestos del hombre más poderoso del planeta, se suman un talante extremadamente cordial con Putin (Mantuvieron una conversación personal sin micrófonos ni cámaras), y un inusitado entusiasmo por el BREXIT, que por ende, significa también entusiasmo por la desmembración europea.
Ámbito de Defensa
Desde la llegada al poder de Trump, su gobierno se ha puesto como meta que Europa empiece a pagar más por su propia defensa, y ha exigido a todos los países europeos, como primera medida que inviertan en Defensa el 2% de sus respectivos presupuestos anuales.
A la última conferencia de la OTAN, USA acudió amenazando con abandonar la alianza. Después no lo hizo, pero dejó bien claro que los otros miembros tendrán que gastar más en defenderse, y como respuesta, la UE ha decidido potenciar su propia defensa ante la amenaza de que los americanos no solo no nos dejen desamparados, sino para defendernos también de ellos. Esta misma semana pasada, Macrón ha sugerido que Europa cree su propio ejército para defenderse de “Rusia, de China y de los mismos EEUU”. Esta sugerencia, que ha sido considerada como un insulto por el gobierno americano, ha sido respondida por Trump espetando que “quizá Europa debería antes pagar lo que debe por ser defendido desde hace décadas”.   
Ámbito económico-comercial
Poco después de llegar a la presidencia, Trump se propuso redefinir las relaciones comerciales con todo el mundo, y la UE no se libró de ello: Llegó a llamarnos “enemigos”, soltó que ya está bien de que Europa se aproveche de EEUU”, y amenazó con imponer aranceles de entre el 20% y el 25% a los vehículos europeos. (Un negocio de 40.000 millones de €) y a otros artículos, como por ejemplo a las aceitunas de mesa españolas.
Una vez más todo quedó en “solo palabras”. Juncker en su visita a Washington, declaró ante Trump: “Somos socios cercanos, aliados, no enemigos. Tenemos que trabajar juntos”. Y La UE y los EEUU acordaron detener la “guerra”, y empezar una negociación.
Como prueba de buena voluntad, mientras se llevan a cabo las conversaciones, ninguno de los dos bloques impondrá nuevas barreras comerciales al otro. Pero mientras tanto, se mantendrán los aranceles al acero y al aluminio europeos, y Europa se compromete a importar más soja y gas natural licuado americano. ¿No se parece esto a unas medidas provisionales previas a un divorcio?
Conclusiones
No hay que dejarse confundir por los aspavientos de Trump. A estas alturas, ya todos sabemos que todas sus exageraciones y amenazas, ya sean en persona o mediante su twitter, son meras actuaciones para la galería, para su electorado. Trump sabe que en su mayoría, los que le han votado proceden de la “América profunda”, y responden muy bien a estos gestos demagógicos. También sabemos que después, ya sin tanta publicidad, es mucho más suave en sus decisiones. Pero al final continúa las tendencias de sus antecesores.    
Efectivamente, este “tirarse los trastos a la cabeza”, viene de antes del reinado de Trump, y por tanto, no deja de ser la continuación de algo que empezó a cambiar bastantes años antes, y no sólo cuando han estado en el poder los republicanos; por ejemplo el demócrata Obama, que se decía europeísta, introdujo el llamado “pivote asiático”. Este concepto significa dar más prioridad, desde los EEEUU, a la región de Asia-Pacífico en detrimento de la del Mediterráneo. Por tanto, Europa pasa a segundo plano.
Este descabalgamiento de Europa del centro de gravedad mundial, no es por causa de los EEUU, ni siquiera por su voluntad, es más bien una realidad que se ha estado gestando por la evolución del resto del mundo.
La irrupción y auge de los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), países que han llegado a la primera línea de influencia mundial para quedarse, ha alterado el orden global, y Europa parece que no se ha dado cuenta. Ajena a eso, sigue inmersa en mezquinos intereses nacionales que le impiden conservar su puesto de primera fila en el Mundo. 
Este desplazamiento del pelotón de cabeza, incluye a ambos entornos, el económico y el militar. Respecto al militar, ver el artículo “Seguridad Común Europea” del 16/7/2018 en este mismo blog.  
En cuanto al ámbito económico, hay que decir que el bloque económico Euro-Norteamericano constituye el mayor del mundo por todos los factores que se quieran considerar: número de consumidores, producto interior bruto, volumen comercial, dimensión de las inversiones, tecnologías punteras, etc…La tercera parte del comercio mundial se da entre Estados Unidos y Europa.
Alguien dijo que “si un extraterrestre lo analizara, no podría comprender por qué un bloque económico de tal magnitud está tan políticamente dividido”, pero no es por culpa de los americanos...ni de los europeos. Ya se sabe; en las separaciones entre parejas, generalmente ninguno tiene la culpa.  

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viernes, 9 de noviembre de 2018

Pensiones y Baby Boom




Uno de los asuntos que más inquieta a la sociedad española y a muchas más, es la evolución de las pensiones. Como siempre, hay mucha demagogia perfectamente aderezada con medias verdades y alguna que otra omisión, y algunas afirmaciones con vocación de convertirse en axiomas, pero que son simplemente falsas.
Uno de estos axiomas es el que culpabiliza de la dificultad en el pago de las pensiones, al gran crecimiento demográfico que se produjo entre los años 50 y 70 y que ha dado en llamarse las generaciones del Baby boom. Pero antes de explicar su incidencia en el pago de esas pensiones, es necesario comentar algunos conceptos brevemente.
Todos sabemos que las ciencias sociales se caracterizan por no ser exactas. Aún así, nos empeñamos en hacer proyecciones que partiendo de datos anteriores al presente, tratan de aproximarse a lo que puede ser el futuro. Y el resultado suele ser, en el mejor de los casos, aproximado a lo que sucedió. Pero esto sucede con poca frecuencia. Generalmente las predicciones se alejan mucho de la realidad. No hay más que asomarse a la Bolsa y ver el grado de acierto de los analistas en sus consejos de inversión en valores bursátiles.
A pesar de todo esto, el ser humano en su intento de adivinar el futuro, no deja de equivocarse, y se consuela con justificar el pasado, tratando de dar la impresión de que la próxima “adivinación”, será más ajustada a lo que sucederá.
Sin embargo, en el contexto demográfico, que tiene gran incidencia en las pensiones, sorprendentemente los datos son muy objetivos y, por su naturaleza, se ajustan mucho a la realidad. Así, el número de habitantes, su sexo, sus edades, el número de nacidos en un año, el número de fallecidos… son datos sometidos a un control muy estricto y no son “manipulables”.
Aún así, los estudios no están exentos de posible error. Ya hubo, en el pasado grandes desviaciones entre lo pronosticado y lo sucedido. El mayor desacierto histórico en materia demográfica, a mi juicio, fue el protagonizado por Malthus. Malthus fue un insigne economista inglés del siglo XVIII, que pronosticó que la superpoblación del planeta superaría la capacidad del mismo para alimentar a la humanidad antes del siglo XX.
Hoy, se tienen datos que constatan que, si los alimentos estuvieran bien repartidos, nadie pasaría hambre. También se habla,  en contra de las teorías maltusianas, del envejecimiento de algunas sociedades, las más “avanzadas”.
No es que Malthus fuera un necio, ni muchísimo menos. Entre otras muchas cosas, sentó las bases para realizar este tipo de análisis, y diseñó una herramienta de valor incalculable: la pirámide de población, que es una foto fija de la distribución de la población de un país, por grupos de edades y por sexo.  

 Según el gráfico de la izquierda, se observa rápidamente cómo estaba compuesta la población española en 1900.


Podemos ver, por ejemplo, que en aquel tiempo, muy pocos españoles superaban los 85 años, y la mayor parte de la población era la que tenía menos de 30 años.
Se pueden ver muchas cosas más, pero vamos a centrarnos en estos detalles para compararlos con otras fechas. 


Si vemos ese mismo gráfico para 1950. Podemos ver cómo ha evolucionado la población en ese medio siglo, y después de una guerra civil, terminada 11 años antes.
Así, para edades superiores a los 20-24 años hay un escalón grande, que corresponde, precisamente a los fallecimientos producidos en esa guerra. Esa apreciación también encaja en que haya más mujeres que hombres, ya que en aquellos tiempos las trincheras estaban pobladas por hombres.
También se observa que empezaban a nacer más niños desde hacía 4 años. 


Por último, vayamos hasta 2007. Por una parte, ha aumentado el número de personas con más de 85 años, por otra vemos que el grueso de la población tenía entre 30 y 50 años. Y finalmente, vemos un descenso enorme del porcentaje de jóvenes de menos de 20 años.   Ahora ya, conociendo las edades de jubilación y las de entrada en el mercado de trabajo, podemos empezar a hacer proyecciones sobre la viabilidad de las pensiones en el futuro.



 Hay otros ratios también relevantes para este análisis: la llamada “esperanza de vida”, el crecimiento de la población, y las tasas de mortalidad y de natalidad.  
Esperanza de vida.- Respecto a la esperanza de vida, decir que hasta ahora, aumenta constantemente por diversas causas: (ausencia de guerras, calidad de la alimentación, avances sanitarios, etc…), tal como se ve en la siguiente tabla.  

Parece que hay un gran consenso sobre el aumento de la edad de esperanza de vida para el futuro, y parece también, que factores como la dieta mediterránea y los avances médicos serán los responsables de ello. Sin embargo, yo tengo una opinión algo diferente.
Por ejemplo, los que ahora tienen más de 85 años, en su mayoría nacieron y vivieron su juventud en plena posguerra. Esto dificultó que pudieran cometer grandes excesos gastronómicos, pero eso sí, lo que comían era absolutamente natural. Se basaba en legumbres y ensaladas, eran casi vegetarianos por necesidad, no había pesticidas ni ningún tipo de manipulaciones, la obesidad era algo desconocido. El aire que respiraban era muchísimo más puro que el actual, fumaba mucha gente, pero fumaban poco y tabaco “de liar”. El ocio consistía en pasear y jugar en la calle donde no había absolutamente ningún peligro para los niños. La familia típica de aquellos tiempos era aquella en la que el padre trabajaba, y la madre se ocupaba de las tareas familiares, los hijos aprendían de sus hermanos, etc…En general eso del estrés era algo desconocido.
Sin embargo los del Baby boom, hijos de aquellos, hemos fumado muchos cigarros al día, hemos comido mucha más mantequilla y grasas animales, mucha carne de muchos tipos, de animales hormonados, y exceso de azúcares. Sin dejar el vino y la cerveza, hemos consumido cubatas, wiski y ginebra, por no mencionar algunos opiáceos. También se dieron enfermedades como el sida y padecimos plagas como la del aceite de colza. Hemos sido la generación del estrés y nuestro ocio fueron las discotecas donde se fumaba, igual que en los bares y las oficinas. Seguramente jamás hubo tantos fumadores pasivos como en aquellos años entre los setenta y los noventa. Hemos convivido con centrales nucleares y hemos vivido en casas con fibrocemento (amianto).
No tengo tan claro que vayamos a vivir tanto más que nuestros antecesores, no sé si la medicina podrá compensar todo esto.
Crecimiento de la población.- Actualmente la población española, a 1 de enero de 2018, es de 46.698.569 habitantes, cifra que supone el primer crecimiento anual desde el comienzo de la crisis.
Dos estamentos especializados en proyecciones estadísticas: El Instituto Nacional de Estadística (INE) y la central estadística europea (Eurostat), predicen que la población española en 2050 estará entre los 44 y 49 millones de habitantes. Sin embargo, hace pocos años se creó la llamada Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que ha ido ganando reputación  en sus predicciones, y que utiliza las técnicas más avanzadas y los datos más recientes. Respecto al aumento de población en España, la AIReF discrepa mucho de las del INE y Eurostat. Contempla que en el año 2050 España tendrá entre 51 y 60 millones. Y lo más importante: ese aumento de la población vendrá de la inmigración, y por tanto engrosará los tramos en los que están las personas en edad laboral y sus hijos.
Respecto a las tasas de natalidad y de mortalidad.-Decir que la primera empezó a descender a partir de los años 80, y la de mortalidad también, aunque menos que la de natalidad.
Baby Boom.- Con estos datos en la mano, vamos a entrar en otro asunto conocido como “Baby Boom”. Este concepto se refiere a grandes aumentos en las tasas de natalidad en periodos de tiempo. Concretamente en España se observa este aumento de la natalidad a partir de la segunda mitad de los años 50 hasta principios de los años 70.
Este dato se hace relevante para nuestra consideración en tanto que los nacidos entre 1955 y 1975, entrarán en edad de jubilación en el periodo comprendido entre 2020 y 2040. Y, si tenemos en cuenta los datos de esperanza de vida, falleceremos probablemente entre 2040 y un poco más allá de 2060. En consecuencia, entre 2020 y 2060, se producirá un agravamiento adicional de las dificultades ya existentes para el pago de las pensiones.
Sin embargo, por el mismo motivo, a partir de una fecha crítica entre 2055 y 2060 las dificultades inherentes al fenómeno del Baby Boom empezarán a reducirse, puesto que también el número de fallecimientos empezará a aumentar, y por tanto se reducirán las cantidades destinadas al pago de las pensiones. Pero no será hasta cumplido el 2060, cuando el baby boom se empiece a convertir en factor de alivio para el saldo deficitario de las pensiones.
¿Cómo será la situación demográfica española en una vez doblada la esquina de la segunda mitad del siglo XXI?
Para entonces, seguramente se habrán producido hechos impredecibles que modifiquen las proyecciones sustancialmente y la posibilidad de equivocarnos, como le pasó a Malthus, es grande. Sin embargo voy a arriesgarme a presentar un escenario que consideramos probable. 

En primer lugar vamos a partir de la evolución de la pirámide a partir de los datos actuales, sin entrar en más consideraciones. 
Esta pirámide es la que he confeccionado teniendo en cuenta el consenso de varios de los organismos dedicados a estas proyecciones.

Ellos han elaborado este modelo de pirámide para el año 2050.En él, he distinguido la franja azul oscura (mayores de 85 años), las 2 azul claro y las dos verdes, con objeto de reflejar los “restos” del efecto Baby boom.
Las franjas amarillas reflejan los individuos en edad de trabajar y los menores.
Así podemos imaginar fácilmente la situación 10 años después (2060), en la que las franjas azules  de las personas más longevas ya se habrán reducido sensiblemente. Por la parte inferior, 10 años después del 2050 suponemos que seguirá la tendencia a reducirse suavemente la franja de menores de 4 años.

Esto demuestra que, a partir de los años 60, la situación demográfica es mucho más relajada que la que viene a partir del 2022.
Sin embargo, creo que hay que tener en cuenta algunos factores que no se han contemplado o se han ponderado de diferente forma. Me refiero a que creo que la esperanza de vida no aumentará tan rápidamente, Hay que ponderar mas los movimientos migratorios, creo que llegarán mas inmigrantes de los contemplados en el supuesto anterior, las tasas de natalidad aunque seguirán reduciéndose, lo harán mas lentamente y se compasará, en parte, por la llegada de los hijos de los inmigrantes, y finalmente he puesto un factor correctos para tener en cuenta eventos naturales y político-sociales que modifiquen sensiblemente las poblaciones (Epidemias, guerras, atentados, catástrofes, invasiones, etc.).
Teniendo en cuenta estos otros factores, me aventuro a presentar esta pirámide para el 2050.
Aquí, las franjas en amarillo son mucho más pobladas, ya que contemplo los probables flujos migratorios. Tal como se dijo antes, estos flujos están mayoritariamente compuestos por personas en edad de trabajar y sus hijos.
Evidentemente esta situación tiene consecuencias culturales, pero esa es otra cuestión. 
Conclusiones sobre el Baby Boom
En conclusión, sin entrar en otros factores, que los hay, que no sea el efecto de las llamadas generaciones del Baby Boom, podemos decir que estas generaciones de las que soy integrante, por un lado hicimos posible la creación y mantenimiento de la sociedad del bienestar, y por tanto de las pensiones actuales.
Por otra parte, si bien vamos a ser un factor que añadirá dificultades para hacer frente a nuestras pensiones venideras, estas dificultades serán temporales, y durarán no más de 40 años. Después, desapareceremos totalmente, y la demografía española volverá a una fase de consolidación, tanto en población como en capacidad para proteger a los mayores de aquellos tiempos futuros.
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