domingo, 4 de agosto de 2019

Reino Unido débil frente a Irán, Europa débil frente a Rusia y Turquía


Aunque no lo parezca, lo que está sucediendo en el Golfo Pérsico nos afecta mucho mas de lo parece.
El superpetrolero Pacific Voyager de Reino Unido, que se detuvo en el Golfo el sábado día 20 de julio, está “a salvo”, dijo un funcionario británico a Reuters, luego de que Irán negó rumores de que sus Guardias Revolucionarios hubieran confiscado el barco.
Pocos días antes, Gran Bretaña había “confiscado” el buque iraní Grace 1 en aguas de Gibraltar,  con la excusa de temer que estaba burlando el bloqueo que la UE ha impuesto a Siria. 
Como respuesta a este acto de confiscación del barco iraní, un clérigo chiita dijo que Gran Bretaña debería “tener miedo” por las posibles represalias de Teherán, informó la agencia de noticias semioficial Fars.
Esto parecía un simple pataleo del régimen de los ayatolas, y no se le dio mayor importancia dado que ya había suficiente tensión entre Irán y los norteamericanos como para que se plantearan hacer algo más que eso de patalear.
El motivo de esa tensión parte del abandono unilateral de los EEUU del acuerdo nuclear al que habían llegado las potencias occidentales (Incluyendo a los EEUU bajo el mandato de Obama), que en estos últimos días, ha protagonizado una escalada de amenazas, acusaciones de derribos de drones y aumento del potencial militar norteamericano en la zona del estrecho de Ormuz. 
Sin embargo, no fue un simple pataleo; el pasado día 19 de julio el Reino Unido confirmó la captura por Irán del petrolero británico Stena Impero.
Como respuesta, la Marina Real de Gran Bretaña ha enviado a la zona un submarino de propulsión nuclear, equipado con misiles de crucero y torpedos pesados, que vienen a engrosar la fuerza naval que el Reino Unido tiene desplegada en esa zona: el HMS Duncan, (un destructor de defensa aérea tipo 45), que fue enviado al Golfo a principios del mes de julio para ayudar al único buque de guerra británico que opera allí (La fragata Montrose del Tipo 23 HMS, con sede en Bahrein). Esta “fuerza será incrementada en agosto con el buque de suministro RFA Wave Knight, actualmente estacionado en Gibraltar, y en septiembre con la fragata HMS Kent. En reserva quedan cuatro cazadores de minas y un muelle de desembarque.
Paralelamente, el Reino Unido trató de organizar una misión de protección marítima, liderada por Europa, que garantice el paso seguro de los barcos a través del estrecho de Ormuz, ya que se puede considerar como “piratería estatal” la detención de petrolero por parte del gobierno iraní. Pero Europa respondió dando largas a la creación de esa fuerza naval conjunta con el Reino Unido.
La llegada de Boris Johnson al poder en UK y sus amenazas de que se produzca un Brexit con o sin acuerdo, ha terminado de inclinar la decisión europea de negarse a crear la fuerza naval solicitada por el gobierno británico.    
Esta escalada de la tensión casi prebélica se ha agravado con lo que Irán califica de desmantelamiento de una "célula de espionaje de la CIA" en territorio iraní. Como resultado ha detenido a 17 personas que han sido acusadas de espionaje para los EEUU. Algunos de ellos ya han sido condenados a muerte. Los presuntos espías eran trabajadores en "sectores sensibles" como el económico, nuclear, militar y de ciberseguridad.
Pero eso no es todo: El comandante de la Fuerza Naval del Ejército de Irán, el almirante Hosein Janzadi, ha señalado que “Según los acuerdos alcanzados, Irán y Rusia realizarán, en un futuro cercano, simulacros en la región del océano Índico, la costa de Makran, el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico”
 Bien, estos son los hechos. Analicemos:
¿Por qué los EEUU y el Reino Unido no hacen causa común contra Irán como lo han hecho siempre en circunstancias similares?
Como consecuencia del llamado “multilateralismo”, el mundo ya no está compuesto por dos bloques como sucedía antes. En la guerra fría (Bloque Occidental contra Bloque Comunista), incluso en la Segunda Guerra Mundial (Bloque del Eje Berlín, Tokio y Roma contra el de los Aliados), y hasta hace poco Europa y EEUU formaban un bloque frente a otros bloques como Rusia, China, El Emirato Islámico, etc…
Esa “alianza” entre Europa y los EEUU, materializada en la OTAN, no deja de languidecer. Una de las causas está en las amenazas de Trump de dejar a Europa a su suerte frente a Rusia, por ejemplo. También a sus acusaciones de que Europa se aprovecha de los EEUU para defenderse, y sus eslóganes sobre que Europa debe “pagarse” su seguridad.
Uno de los episodios de esta divergencia de intereses ha sido el no apoyo de Europa a la retirada de los norteamericanos del acuerdo nuclear con Irán. Este acuerdo comprometía a Irán a no usar su tecnología nuclear con fines militares.
El resultado es que, mientras los EEUU presionan a Irán para que abandone también las tecnologías nucleares con fines pacíficos, Europa (con el RU incluido) sigue apoyando el tratado. Por tanto, no quiere, en modo alguno, identificarse con las amenazas norteamericanas a Irán por el tratado, y por tanto quiere alejarse de las campañas de Trump.
¿Por qué el Reino Unido pide ahora que Europa lidere una misión de protección marítima en la zona del estrecho de Ormuz?
Porque, los británicos se ven débiles frente a la amenaza iraní, tan lejos de sus bases militares. Diplomáticamente el Reino Unido quiere dejar bien claro que Brexit no es sinónimo de independencia militar, especialmente en estos momentos en que Europa empieza a marchar unida por el camino del rearme, del desarrollo de una industria militar propia y de la creación de un ejército europeo.
Pero Europa, desde que se anunció el triunfo del Brexit, ha actuado con una sola voz frente al Reino Unido en todos los frentes, y el militar es uno de ellos. Esta unidad de actuaciones se ha visto reforzada tras las elecciones europeas y. por otra parte también se ha reforzado la firmeza frente a los británicos después de la llegada de Boris Johnson.
¿Por qué potencias intermedias como Irán se sienten capaces de desafiar al poderío naval Británico?  
En cuanto estas potencias intermedias huelan la menor debilidad en la defensa europea o de su alianza con EEUU, no dudarán en presionar para hacer valer sus intereses sobre los europeos. Rusia ya lo ha hecho invadiendo en Crimea ante la pasividad occidental.
En los últimos meses ha aparecido otro punto caliente, esta vez en el mismo territorio mediterráneo de la UE, concretamente en Chipre: Hace unos 10 años, se descubrieron unas reservas muy grandes de gas en aguas israelíes, lo que incitó a buscar más en otras zonas del Mediterráneo. Estas búsquedas propiciaron el descubrimiento del yacimiento llamado Afrodita en el sur de Chipre. Estamos hablando de unos yacimientos que se estima que pueden contener el equivalente al consumo de toda la UE de 4 años. Además está cerca de la UE justo cuando ésta pretende reducir la dependencia de los suministros rusos de hidrocarburos.
Chipre es una isla que ha sido objeto de grandes litigios entre Grecia y Turquía, pero la pertenencia de Grecia a la UE ha contenido las ambiciones turcas, y los conflictos han quedado como dormidos (Esta es una enorme simplificación de un contexto tremendamente complicado de las relaciones greco-turcas, que abarca pugnas económicas, culturales y hasta religiosas). Sin embargo, la aparición de esa bolsa de gas unida a la percepción de debilidad militar de la UE, (has) han hecho que Turquía se lance a perforar esas aguas en busca de más yacimientos, y en los últimos meses, ha elevado su presión enviando sus propios buques a la zona.
A petición de los Gobiernos de Chipre y de Grecia, Bruselas decretó el lunes 15 de julio sanciones contra Turquía, que consisten en: un recorte de 146 millones de euros en las ayudas que entrega a Turquía como país candidato a la adhesión y la suspensión de contactos a alto nivel, entre ellos los relativos a la negociación de un acuerdo sobre aviación. También recomendó al Banco Europeo de Inversiones que revise revisara su política de créditos al país otomano.
La respuesta del ministro turco de asuntos exteriores ha sido: “No merecen tomarlas en serio. Ya hicieron algo parecido anteriormente y no es algo que nos vaya a afectar”. Turquía ha anunciado que enviará más naves a aguas de Chipre, donde ya cuenta con dos barcos de perforación y uno de investigaciones sísmicas, todos ellos con su correspondiente escolta de buques de guerra y drones militares.
Conclusiones:
Irán, Rusia y Turquía son ejemplos reales de potencias intermedias que ya han atisbado la debilidad militar de la UE a la que la está abocando la actitud norteamericana. Máxime cuando no existe una unidad ni coordinación entre los ejércitos de los diferentes países que la componen o es muy escasa.
La pregunta es ¿Cuánto tardarán en incrementar las presiones otros países como Marruecos, Egipto, Argelia etc.?
Mientras, Europa sigue dando pequeños y tímidos pasos hacia su fortalecimiento militar, por temor a perder cuotas de soberanía en sus naciones, sin darse cuenta de que por ahí fuera, unos nos ven como un conjunto de países pequeñitos a los que se les ha quitado el paraguas del Tío Sam.
En España tenemos la reivindicación de Ceuta y Melilla por parte de Marruecos. Vistos los episodios de Irán y Turquía, se me antoja muy procedente el refrán que dice:” Cuando las barbas del vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”…Pongamos nuestras barbas a remojar.     

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