domingo, 31 de mayo de 2015

Fases de la Segunda Guerra Mundial (SGM 2)





Primera guerra relámpago. (10 de mayo de 1940).
En la primavera de 1940, Alemania estaba a punto de consumar la invasión de Noruega, y tanto Francia como los británicos, después de haberle declarado la guerra, lejos de pensar en atacarla, se dispusieron a defenderse de un inminente ataque alemán. Bélgica y Holanda eran neutrales. Los ingleses habían enviado una fuerza militar a Francia, que llamaron “Ejercito expedicionario”, para reforzar al anticuado ejército francés, que fiaba su defensa casi exclusivamente a las fortificaciones pesadas, construidas frente a la frontera con Alemania y que bautizaron con el pomposo nombre de “Línea Maginot”, que era una cadena de bunkers artillados y unidos por ferrocarril subterráneo. Una defensa preparada para la antigua guerra de trincheras.
El 10 de mayo de 1940 Alemania ataca a Francia, rodeando por el noroeste, con su ejército móvil de blindados y artillería, las mencionadas fortificaciones estáticas francesas. Para ello ocupa Luxemburgo, y ataca a los países bajos, violando su neutralidad. Holanda se rinde el 14 de mayo; Bélgica el 28 de ese mismo mes.
Ya en territorio francés, el ejército alemán rodea al grueso de las fuerzas expedicionarias británicas y parte del ejército francés en la batalla de Dunquerque, que sufriendo abundantes bajas y abandonando casi todo su material, tuvo que embarcarse precipitadamente hacia las islas británicas, so pena de ser aniquilados.
Desde ese momento, Alemania no tuvo ninguna resistencia en la ocupación de Francia, y sus tropas no se detuvieron hasta llegar a los Pirineos. El 22 de junio, el mariscal Pétain firma en nombre de Francia la rendición, por la cual los alemanes ocupan la mitad norte del país y toda la costa atlántica. En el sur-este de Francia se establece un régimen colaboracionista con capital en Vichy. Surge la figura del general francés De Gaulle, que se exilia a Londres y encabeza la resistencia francesa, tildando de traidor a Pétain (héroe de la primera guerra mundial). Fue juzgado tras la guerra y condenado a muerte. De Gaulle conmutó la sentencia por la cadena perpetua. Murió en una cárcel militar a la edad de 95 años.
La Italia de Mussolini hizo lo mismo que Stalin al demorar su entrada en Polonia para ahorrar vidas italianas, pero de un modo esperpéntico: el 10 de junio Italia entra en la guerra del lado de Alemania, e invade el sur de Francia el 21 de junio, justo un día antes de que se rindiera. A pesar de ello, los franceses rechazaron el ataque italiano.  
Lo cierto es que Francia fue ocupada en poco más de un mes. Fue la primera guerra que los alemanes llamaron “relámpago” (Blitzkrieg), que introdujo un nuevo concepto de guerra de blindados, tropas mecanizadas, cadenas de mando cortas, concentración de tanques, abastecimiento rápido, etc. Ya no tenían sentido las guerras de trincheras de la primera guerra mundial.
Ese verano, poco antes de la rendición francesa, el 14 de Junio Rusia ocupa los estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania). Los tres estados pasan a ser repúblicas soviéticas a primeros de agosto. Además el 28 de Junio obliga a Rumania a cederle la provincia oriental de Besarabia y la mitad norte de Bucovina a la Ucrania soviética.
Alemania estaba en la cresta de la ola. En la Europa occidental, sólo Inglaterra podía hacer frente a un ataque suyo, parapetada en su potencia naval y en la barrera natural que es el Canal de la Mancha, pero dependiendo de los suministros y víveres de ultramar para subsistir. El Mariscal Göering, jefe del ejército del aire, convence a Hitler de que se puede vencer a Inglaterra a base de bombardearla desde el aire y aislarla por mar mediante los submarinos que hundirían los convoyes de mercantes con provisiones. Otro gran error. Inglaterra resistió, secundando la frase de su primer ministro Churchill: “Solo puedo ofreceros sangre, sudor y lágrimas”.
Por otra parte España, que sin haber entrado en la guerra, era un aliado ideológico; militarmente débil, pero aliado. Al menos no le daba los “quebraderos de cabeza” de su aliado italiano, que no paraba de meterse en guerras, y al final obligaba a Alemania entrar a ayudarles. Así, el 13 de septiembre de 1940 los italianos invaden Egipto (bajo control británico) desde Libia (bajo control italiano), y en octubre de 1940 invade Grecia desde Albania. Pero en lo referente a Italia, lo peor estaba por llegar el año siguiente, 1941.
El año en que Alemania invadió Rusia. (Enero de 1941-enero de 1942)
Abundando en la rémora que supuso para los nazis la fiebre colonial de Mussolini, que había invadido Egipto desde Libia, parte de su colonia Abisinia (hoy Etiopía), en febrero de 1941, Hitler no tuvo más remedio que enviar al “Afrika Korp” al norte de África para reforzar a los italianos, que estaban flaqueando. Puso al mando de esas tropas al mítico general Rommel.
Las victorias cosechadas por Alemania hicieron que muchos países conservadores centroeuropeos, acostumbrados a estar bajo el imperio Austro-húngaro, se fueran uniendo al eje Berlín-Roma-Tokyo, creyendo que se apuntaban al lado de los vencedores, y también por temor a ser fagocitados por los soviets rusos. Así se unen: Eslovaquia (23 de noviembre 1940), Hungría (20 de noviembre 1940), Rumanía (22 de noviembre 1940) y Bulgaria (1 de Marzo 1941).
El 6 de abril de 1941 Alemania, Italia, Hungría y Bulgaria invaden y desmiembran a Yugoslavia, que se rinde el 17 de abril. Alemania y Bulgaria invaden Grecia en apoyo a los italianos. La resistencia en Grecia cesa a comienzos de junio de 1941. Finalmente el 10 de Abril, mediante un golpe de estado de un movimiento fascista llamado Ustasha, proclaman el llamado Estado Independiente de Croacia. El nuevo Estado, reconocido de inmediato por Alemania e Italia, incluye a la provincia de Bosnia-Herzegovina. Croacia se une formalmente a las potencias del Eje el 15 de junio de 1941.
Hasta ese momento nada había sido capaz de parar la maquinaria militar alemana, ni la maquinaria propagandista nazi. Europa constaba de tres partes:
  •   A)   El Eje (Alemania y sus países ocupados, Italia, Centroeuropa, Península Ibérica, los Balcanes, Grecia, etc...), cuyo líder era Hitler.
  • B)      Las islas Británicas, con El Reino Unido más aislado que nunca como única representación de la democracia, cuyo líder era Churchill.
  • C)      El bloque comunista capitaneado por Rusia, cuyo líder era Stalin.
 En ese momento de gloria para Hitler, este menospreció a sus enemigos. Por una parte creyó que Inglaterra acabaría rindiéndose por inanición en sus islas, y no consideró la posibilidad de invadirlos por el momento. Se limitó a bombardear Londres y varias grandes ciudades británicas. Por otra, pensó que La Unión Soviética era mucho más débil de lo que era en realidad, y que estaba inmersa en una especie de guerra interna entre comunistas y zaristas, y creyó que muchos se unirían a Él en caso de invadirla. Otro error más, quizá el mayor.  
El 22 de junio de 1941, aprovechando el buen tiempo del verano,  el ejército alemán y sus socios del Eje (salvo Bulgaria) invaden la Unión Soviética. Finlandia, que había perdido territorios a manos de los rusos poco después de la invasión de Polonia, se une al Eje justo antes de la invasión. 
Comienza la “segunda guerra relámpago”. Los alemanes lanzan la que llamaron “Operación Barbarroja”. Rápidamente invaden los estados bálticos y, junto con los finlandeses, sitian Leningrado (hoy San Petersburgo) en septiembre (poco más de 3 meses desde el comienzo de la invasión). Entonces, Hitler tomó una de sus decisiones más crueles (que no fueron pocas). Para no tener que mantener a una población de 3 millones de habitantes, decidió sitiarla, para que sus habitantes murieran de hambre y frío. El sitio duró casi 900 días, desde 1941 hasta 1944. Cientos de miles de familias murieron de frío y hambre en sus hogares. Los orgullosos habitantes de esta ciudad cultural tuvieron que alimentarse de desde palomas y gatos hasta ratas. La ciudad estuvo a punto de perecer si no hubiera sido porque en los inviernos se establecieron corredores a través del helado lago Ládoga por donde llegaba una escuálida ayuda a los sitiados. Los muertos, hasta ser liberada la ciudad, superaron la cifra extraoficial de 1.200.000 habitantes, muchos de ellos civiles.
 En el centro, los alemanes toman Smolensk a comienzos de agosto y avanzan hacia Moscú en octubre. En el sur, las tropas alemanas y rumanas toman Kiev en septiembre, y Rostov en el río Don en noviembre. Todo muy rápido, pero una rapidez insuficiente; empezaba el invierno.
 Stalin tardó en creer que Hitler le estaba invadiendo antes de vencer a Inglaterra, y perdió casi una semana en reaccionar; en las guerras relámpago una semana es mucho.
 De todos modos los alemanes habían cosechado victorias impresionantes desde el comienzo de la invasión de Rusia:
 Por ejemplo, en el primer día se destruyeron más de 1 800 aviones soviéticos, muchos de ellos en tierra sin tan siquiera despegar, y en el segundo día ya había unos 2 700 destruidos en total.
 El general Halder, jefe del Estado Mayor del Ejército alemán, a finales de septiembre de 1941 publicó que los alemanes habían infligido a los rusos desde junio, pérdidas de 2.500.000 de soldados, 22.000 cañones, 18.000 tanques y 14.000 aviones. A estas cifras habría que añadir las posteriores pérdidas de las grandes batallas de Viazma-Briansk; (663.000 hombres, 1.242 tanques y 5.412 cañones). Por infladas que puedan parecer estas cifras, no por ello dejan de apuntar la magnitud de la catástrofe rusa. Los rusos se han guardado, por si acaso, de proporcionar su lista de pérdidas.
 Por su parte, el mismo Halder, anotó en su diario (ya que los documentos oficiales alemanes se perdieron), que del 22 de junio al 10 de diciembre de 1941 las pérdidas alemanas fueron, sin contar aliados ni enfermos, de 775.000 (muertos, heridos, prisioneros y desaparecidos), equivalente a la cuarta parte del total. Hasta el 26 de noviembre los muertos se aproximaban a los 200.000, incluyendo 8.000 oficiales. Por contraste, la campaña occidental (la invasión de Francia, Polonia, Noruega, etc.) de 1940 supuso a los alemanes 156.000 bajas, de ellas 30.000 muertos. ¡Y la guerra con Rusia no hacía más que empezar!
 Los rusos, por su parte, acuñaron la frase “La Gran Guerra Patria”, y en sus crónicas afirman que replegaron rápidamente sus instalaciones industriales hacia Siberia, quemando todo lo que dejaban, de modo que Alemania no pudiera aprovechar nada.
De julio a noviembre de 1941 fueron evacuadas y reinstaladas en Siberia 1.523 empresas, de ellas 1.360 grandes fábricas, la mayoría de guerra. En algo más de cinco meses fueron utilizados para la evacuación 1.500.000 vagones de ferrocarril. Con las empresas se evacuó del 30 al 40 por 100 de sus obreros. La principal fábrica de aviones trasladada al otro lado del Volga, terminó su primer caza a los catorce días de la llegada del último vagón con equipo industrial. En el segundo semestre de 1941, la URSS fabricó 8.000 aviones de combate, contra los 3.950 del primer semestre, y la producción de tanques aumentó un 150 por 100 el segundo semestre respecto al primero. (Fuentes rusas).
 Ante estos éxitos espectaculares, Hitler se dispuso a tomar Moscú. Una vez terminada la “Operación Barbarroja”, se dispuso a comenzar la “Operación Tifón”, que tenía como objetivo la toma de la capital rusa. Se basaba, también en la guerra relámpago.
 Como muchas otras veces, la climatología no estaba del lado nazi. Comenzó el invierno, que aquel año fue especialmente duro. Ya desde octubre comenzó a llover antes de lo normal y llenó de barro y lodo las carreteras y caminos rusos. Esto demoraba el avance de los tanques y hacía muy difícil cruzar los campos, incluso con caballos. Entonces comenzaron las nevadas. Los alemanes esperaban una victoria rápida, y no se cuidaron de equipar a los soldados con ropa de invierno. A 160 kilómetros de Moscú, los rusos plantearon una resistencia fortísima, en Smolensko. Los soviéticos admiten haber perdido cerca de cuarenta y cinco mil hombres, entre muertos y heridos, sin contar la cifra de prisioneros hechos por los alemanes, que no han divulgado. Estos, por su parte (los alemanes), afirmaron haber capturado por lo menos trescientos diez mil prisioneros soviéticos. Los rusos encajaban derrota tras derrota y cada vez su resistencia era más dura.
El simple retraso de varias semanas en los movimientos del ejército alemán (no solo del avance de los blindados, sino de la continuidad de las líneas de suministro) provocó que se plantaran a las puertas de Moscú en medio del que fue el invierno más crudo del siglo.
Los partisanos atacaban la retaguardia y las líneas de suministros alemanas, y la aviación rusa bombardeaba de noche las pistas enemigas. Una de las cosas que más llamaba la atención a los alemanes era la tremenda capacidad de resistencia del ejército soviético. Stalin había nombrado jefe supremo de sus ejércitos al Mariscal Zúkov (otro de los míticos militares de la SGM).
El 15 de noviembre se inició la campaña contra Moscú, con tres ejércitos intentando rodearla. El III Ejército Panzer del General Hoth por el norte, el IV Ejército Panzer del General Erich Hoepner por el borde occidental del río Moscova, avanzando hacia el centro, y el II Grupo Panzer del prestigioso general Heinz Guderian se dirige hacia Tula, la única población que se interponía entre ellos y Moscú.  
Seis días después del comienzo de la operación Tifón, el 21 de noviembre, el IV Ejército llegó a 30 kilómetros de su objetivo, pero fue detenido en Jimki. Al mismo tiempo, el II Ejército fracasó en su intento de tomar Tula. Para finales de noviembre, los generales alemanes, desmoralizados ante la primera vez en la historia que un ejército había conseguido detener a sus divisiones de tanques, reconocieron que la resistencia moscovita y el rigor del invierno iban a hacer imposible la toma de Moscú ese año. 
El mazazo definitivo llegó con un contraataque que lanzó el 5 de diciembre el recién estrenado jefe supremo de las fuerzas rusas, el mariscal Zhúkov. El ejército alemán, que estaba a escasos 42 km de la periferia de Moscú, fue sorprendido por la mayor ofensiva lanzada contra ellos desde el comienzo de la guerra.  
La ofensiva se desarrolló en todos los sectores golpeando a los tres ejércitos alemanes, partiendo desde Moscú y sus alrededores. Durante el otoño, Zhúkov había estado transfiriendo 22 divisiones desde Siberia y el extremo Oriente. Eran tropas frescas y bien equipadas, preparadas para la guerra invernal y las había mantenido en la retaguardia hasta el inicio de la contraofensiva. Además estrenó los nuevos tanques T-34 y los lanzacohetes Katyusha. Después de este contraataque soviético, los generales alemanes de los tres ejércitos, por primera vez, sugirieron una retirada. Hitler inmediatamente los cesó del mando. Zukov comenzó su leyenda y fue elevado a héroe de la revolución.
Finalmente el 8 de diciembre, uno de los peores inviernos (-20 a -50 °C) en la historia de Rusia obligó a Hitler a suspender las operaciones militares hasta 1942. Los congelados y agotados alemanes habían sido derrotados y obligados a retroceder de 100 a 250 km el 7 de enero de 1942. 

sábado, 30 de mayo de 2015

Fases de la Segunda Guerra Mundial (SGM 1)


A petición de algunas personas voy a iniciar una serie de artículos que van a tratar de ser una especie de resumen de la Segunda Guerra Mundial, en adelante SGM.
Espero que sea una especie de columna vertebral desde la que se puedan desarrollar opiniones que partan de las fases que diferenciaremos a continuación.

Gestación de la SGM (28 de junio 1919-30 de enero de 1933)
Nos aproximamos a los motivos que desencadenaron la SGM desde dos vertientes: la vertiente política y la económica. En general, los motivos económicos parten del cierre en falso de la gran depresión de 1929, que originó grandes desequilibrios económicos, como la tremenda hiperinflación de la Alemania de los años 30 (que todavía hoy marca la política económica alemana),  y creó el caldo de cultivo para el desarrollo de movimientos nacionalistas y de reacciones conservadoras por parte de las potencias preponderantes en aquellos años, y finalmente el despertar de los dos “gigantes dormidos” que eran Estados Unidos y la Unión Soviética.
Políticamente, favoreció el camino hacia la guerra el Tratado de Versalles (28 de Junio de 1918), que trataba de perpetuar la condición de Alemania como país perdedor de la Primera Guerra Mundial, con todo el peso de sanciones y condiciones humillantes hacia ese país.
Todo ello propició el ascenso del partido Nazi, y la llegada al poder de Adolfo Hitler, que fue nombrado canciller el 30 de enero de 1933, después de formarse una coalición entre los nazis y los conservadores nacionalistas. 

Cuenta atrás para la declaración de la SGM (30 enero 1933-23 de agosto de 1939)
Aunque oficialmente la SGM no estaba declarada, en mi opinión podríamos decir que las acciones bélicas, que comenzaron con la anexión de Austria por parte de los nazis, hicieron inevitable la guerra. Esto fue el 12 de marzo de 1938.
Hubo además, en esta fase pre-bélica, algunas acciones militares menores, más enmarcadas en el ámbito colonial que en la SGM propiamente dicha. Se trata de la invasión de Manchuria por parte de Japón (18 de septiembre de 1931), y de Etiopia por parte de Italia (2 de octubre de 1935).

Además, antes de comenzar las acciones militares, hubo movimientos políticos previos: por una parte el 25 de octubre de 1936, Alemania e Italia firman un tratado de cooperación, y el 25 de noviembre, los nazis y el Imperio Japonés firman el Pacto Anti-Comintern, dirigido contra la Unión Soviética y el movimiento comunista internacional. Se crea el llamado “eje fascista Berlín-Roma-Tokio”.
Tratando de evitar la expansión nazi, se firma el llamado Pacto de Múnich, (29 de septiembre de 1938) en el que Alemania se anexiona los Sudetes (Región de Checoslovaquia), a cambio de renunciar al resto de Checoslovaquia, y a Polonia, cuya integridad territorial queda garantizada por los aliados. Hitler empieza una política de violación de los tratados. Y se anexiona Bohemia y Moravia el 15 de marzo de 1939. Por su parte el 7 de abril de 1939 la Italia fascista invade y se anexa Albania.
El 23 de agosto de 1939, justo un mes antes del desencadenamiento de la guerra, se produjo un hecho trascendental para entender la política de aquellos tiempos: la Alemania nazi y la Unión Soviética firman un acuerdo de no agresión y entre otras cosas se reparten, en secreto, el territorio polaco. Hitler ya tenía preparada la invasión de Polonia, y pensó que si a la vez Rusia también la invadía por el frente oriental, los aliados no se atreverían a declarar la guerra a ambos países. Fue una de sus primeras equivocaciones.
Empieza la guerra (1 de septiembre de 1939-9 de Junio de 1940)
Muchos historiadores sitúan el comienzo de la SGM el 1 se septiembre de 1939 con la invasión alemana de Polonia, que desencadena la declaración oficial de guerra por parte de Francia y el Imperio Británico, lo que incluye a los países de la  Commonwealth (Canadá, Australia, etc.), por lo que mantengo esa fecha como inicio de esta etapa en mi resumen para facilitar el seguimiento por parte de los lectores, sin embargo, en mi opinión la SGM comienza el 7 de julio de 1937, cuando Japón invade China y comienza una guerra, todavía no mundial, en el Pacifico, aunque es cierto que esta guerra chino-nipona no tiene ninguna novedad técnica ni política relevantes y fue vista, desde el mundo occidental, como una guerra regional asiática. Por otra parte, es importante destacar que, en aquel tiempo Estados Unidos permanecía neutral, lo mismo que la Rusia comunista.
Una vez que Hitler inicia la invasión de Polonia, Stalin, astuto como siempre, deja que el ejército polaco se desgaste y dos semanas después, invade también a una Polonia derrotada de antemano, casi sin coste humano ni material, por su parte oriental, el 17 de septiembre de 1939. Los Aliados, temiendo una colaboración germano-rusa no se atreven a declarar la guerra a Rusia. Otra gran equivocación histórica, ya que la temida colaboración era absolutamente imposible dado el dio entre Hitler y Stalin.  
Polonia se rinde el 27 de septiembre, cuyo territorio se lo reparten entre Alemania y la Unión Soviética. Se adivina el concepto de “guerra relámpago”, nunca antes una nación del tamaño de Polonia había sido conquistada en menos de un mes.  
La declaración de guerra de los aliados hace que Hitler aparque, de momento su odio hacia los comunistas, y permite que los rusos se cobren la pequeña pieza que es Finlandia, que es invadida el 30 de noviembre y tiene que cederles las costas del norte del lago Ladoga y una parte de la costa del mar Ártico, con lo que culmina la llamada “guerra de invierno” el 12 de marzo de 1940.
Casi a continuación, el 9 de abril de 1940 Alemania invade Dinamarca y Noruega. Dinamarca se rinde el mismo día del ataque; Noruega resiste hasta el 9 de junio.

sábado, 23 de mayo de 2015

Guerra hibrida


Leyendo sobre la actual Rusia y su nuevo zar Putin he encontrado un concepto que allí ha nacido y que, desgraciadamente se extiende por el mundo como una mancha de aceite sobre un hule. Es el de “Guerra hibrida”.
Pero para entender su nacimiento, creo que es necesario ubicar el momento actual de Rusia. En primer lugar Rusia está gobernada por un poder autoritario, no podemos decir que es una dictadura porque sus dirigentes son elegidos en las urnas, pero por nada más que por eso. Hitler también fue elegido en las urnas, y ambos Putin y Hitler basaron su éxito electoral en la promesa de reparar las humillaciones sufridas por sus respectivas naciones, uno por las consecuencias de la derrota en primera guerra mundial, y el otro por la pérdida de la guerra fría, que culminó en la caída del muro de Berlín, y la quiebra ideológica de la URSS.
Así, el objetivo de Putin desde que llegó al poder ha consistido en volver a la situación de los últimos zares, lo que llama “restablecer la continuidad histórica y espiritual del estado ruso”, y los años de bolchevismo lo llama “paréntesis en la historia de  la nación rusa”. Tomó como ideólogo al pensador Nikolay Berdiayev, profundamente conservador y cristiano, que decía sobre la historia de Rusia, que “Hay una Rusia de Kiev, la de la época del yugo tártaro, Una Rusia moscovita, una Rusia petersburguesa, y una Rusia soviética”. Y ahora, para Putin, lo que Él mismo denomina “La nueva Rusia”.
Otra pata empleada en el afán de volver a la historia previa a la Revolución Comunista es la religión, ortodoxa, por supuesto. Putin hace continuas referencias, en sus discursos, a pensadores que se inspiraron en la religión. Hoy en día, la jerarquía eclesiástica ortodoxa ha encontrado en Putin que la respeta y que valora públicamente el papel de la Iglesia en el fortalecimiento del Estado ruso.
Finalmente el anticomunismo como bandera para evitar cualquier tentación de involucionismo es la tercera columna ideológica, y el fallecido Alexander Solzhenityn el ideólogo de ella.  Solzhenityn era, posiblemente el anticomunista más famoso de la segunda mitad del siglo XX, y además creyente y convencido de la “Grandeza rusa como objetivo histórico”.
Todo esto ha creado un movimiento nacionalista ruso, que ha conseguido aglutinar incluso a los nostálgicos poscomunistas, y a los jóvenes más idealistas y fanáticos. Nadie puede negar que con Putin Rusia frenó el hundimiento económico que venía castigando al pueblo ruso, y hubo un antes y un después desde la caída del alcohólico Yeltsin. Pasó de ser la potencia 25 a la 9 del mundo, pero eso duró hasta 2008, ya que nunca procuró diversificar la estructura económica del país, y casi dependía exclusivamente (Y sigue dependiendo) del petróleo y de su precio.
En ese momento, Putin se encontraba en un aprieto: ¿Cómo explicar, de nuevo la vuelta a los aprietos económicos y evitar la sensación de frenazo, la humillación de las afrentas de la OTAN, etc...?
Pero, como siempre en la historia, la suerte decide. Entonces sucedió lo de Ucrania, y encontró todas las razones para tomar Crimea. Lógico, Crimea es una gran base militar rusa, la salida de la flota al Mar Negro, que ocupa toda la península, allí tuvo lugar una de las batallas más heroicas que libraron los rusos contra los nazis, y durante décadas los rusos han formado familias y han tenido hijos con cónyuges ucranianos.
Evidentemente, aquellos hechos, y algunas sublevaciones en otras repúblicas, fueron el perfecto caldo de cultivo para clamar al mundo su necesidad de defenderse, y al pueblo ruso la necesidad de volver a levantar el Imperio Ruso. Ya están servidas las explicaciones, el pueblo ruso volverá a pasar estrecheces, la excusa es para eso, para salvar y engrandecer a la “Madre Rusia” (No por no haber sabido diversificar las fuentes de producción y quedar a merced de la gran crisis mundial).
Pero Rusia ya no es la potencia militar que fue la antigua URSS, no puede ni siquiera amenazar con una declaración de guerra, solo alguna que otra amenaza de cortar el suministro de petróleo (Cuyo principal perjudicado es la misma Rusia). Pero para el pueblo ruso, montó en Moscú, el desfile militar del primero de mayo más impresionante desde el final de la gran guerra. No para impresionar al mundo, sino para impresionar a los rusos.
No, no podía ceder un milímetro ante Ucrania, pero este es un reto mucho más difícil que aquellos que vinieron de Transnistria, Abjasia y Osetia del Sur, que fueron ocupadas fácilmente, a la vez que disuadía a otras repúblicas de abandonar la Federación Rusa (Chechenia, Osetia del Norte, etc.). Fue en estas anexiones cuando ya aparecieron los primeros soldados camuflados.
Pero ¿cómo respondió al reto Ucraniano?, con la guerra hibrida.
La guerra híbrida es una estrategia militar que mezcla la guerra convencional, la guerra irregular y la guerra cibernética, terrorismo, armas químicas, desinformación, etc...
La primera pista de esta clase de conflicto la dio el jefe del comando conjunto de las Fuerzas Armadas rusas, Valery Gerasimov en enero de 2013, al anunciar que el Ejército de su país se implicaría en una “nueva clase de guerra” que sería combatida con “métodos no militares para conseguir objetivos políticos y estratégicos”.
¿Alguien recuerda, en los hechos de la anexión de Crimea por parte rusa, de la aparición de soldados sin identificar, sin enseñas sin insignias, con material bélico diferente del ejército convencional? Estos soldados volvieron a aparecer en los ataque en las fronteras del este de Ucrania. A la vez, Moscú decía que otras tropas rusas estaban haciendo “maniobras y operaciones especiales” junto a la frontera.
Se sabe que las unidades rusas han usado una guerra electrónica y lo que parecen ser sistemas de microondas de alto poder para interferir no sólo las comunicaciones de las Fuerzas Armadas ucranianas, sino que también eran capaces de desestabilizar los vehículos de vigilancia aérea de la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa), que comprobaban el cumplimiento de los alto el fuego que hubo y que sistemáticamente se violaban.
En España el experto en este tipo de guerra, el teniente coronel Pedro Sánchez Herráez ha publicado un informe del IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos): http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/2014/DIEEEA54-2014_NuevaGuerraHibrida_PSH.pdf
El teniente coronel Sánchez Herráez también señala en su análisis el gran denominador común: «Uno de los matices esenciales de esta tipología de guerras es que con carácter general siempre hay un Estado detrás, bien directamente, bien con un altísimo grado de apoyo a sus “delegados”». 
Otras definiciones:
1. Amenaza híbrida: «Cualquier adversario que de manera simultánea y adaptativa emplea una mezcla de armas convencionales, tácticas irregulares, terrorismo y comportamiento criminal en el espacio de batalla para alcanzar sus objetivos políticos». Frank G. Hoffman.
2. También podría valer, con la acepción de «guerra compuesta» o «guerra combinada»: «El hecho de combatir fuerzas regulares e irregulares de manera concertada, pues sus capacidades complementarias influyen en el adversario obligando a un despliegue de recursos que el permita hacer frente a la panoplia de diferentes amenazas a las que hacer frente, dificultándole la concentración, planteando el viejo dilema militar de concentración frente a dispersión». Thomas M. Huber
3. Guerra híbrida: El español Calvo Albero señala que “guerra híbrida es aquella en la que al menos uno de los adversarios recurre a una combinación de operaciones convencionales y guerra irregular, mezclada esta última con acciones terroristas y conexiones con el crimen organizado». José Luis Calvo Albero.
En El País del 15 de Mayo, en la sección de Internacional, aparece un artículo cuyo titular es: “Polonia y los países bálticos piden a la OTAN una misión permanente en la zona”, y añade “Los cuatro vecinos de Rusia no temen una invasión, pero sí a la guerra hibrida”.
La OTAN acaba de crear el “Strategic Communications”, que es uno de sus centros de excelencia, y que “casualmente” está ubicado en Riga (Letonia), en cuyo punto 13 de sus objetivos figura “la necesidad de afrontar de modo solvente el desafío de la guerra híbrida”.

miércoles, 20 de mayo de 2015

De cómo nacieron los paraísos fiscales por casualidad.

Todo empezó en el Reino Unido, en adelante UK. Poco después del final de la II Guerra mundial, que propició la aceleración de la decadencia del Imperio Británico. En aquellos tiempos, la decadencia industrial de UK, llevaba una cierta velocidad de crucero, que se aceleró en diversos episodios, que culminaron en el casi desmantelamiento durante los mandatos de Margaret Thatcher. El resultado es que, si a principio del siglo XX, en UK se fabricaba el 50 de la producción industrial del mundo, hoy su producción industrial es menor que la Alemania, Francia e Italia, y seguida de cerca por España. (Hablo de producción industrial, no de producto Interior Bruto). Hoy, todavía, su estructura económica se debate entre el norte industrial, obsoleto, con sus insignias (Como por ejemplo Rolls&Royce), vendidas a otros países o desmantelándose, y el sur dedicado a los servicios, principalmente financieros. Más exactamente, Londres y el resto.
Sin embargo, a pesar de la decadencia del imperio, Londres se ha convertido en un gran centro financiero especializado en inversiones globales. Uno delos mayores centros financieros mundiales, concretamente el segundo, solo superado por Nueva York.
El largo camino hacia ese estrellato, lo abordamos a principio de los años 50, en que, el rápido  colapso del imperio, dejó reducidísimo el comercio colonial, y por tanto quedó hipertrofiado el sector bancario londinense, y entonces se acuñó el concepto de “La City”, que es hoy en día, en realidad casi un estado dentro de otro estado. Y sus “habitantes” se lanzaron a buscar nuevas oportunidades de negocio.  
En 1957 se creó el llamado Euromercado, que nació como una defensa contra las especulaciones contra la libra, y supuso la imposición de rígidas normas para el uso de dicha moneda por parte de no residentes. Los bancos británicos se vieron, entonces, obligados a trabajar con dólares en las operaciones internacionales.  El Banco de Inglaterra, ante la previsible quiebra y desaparición de los bancos especializados en operaciones internacionales, casi no tuvo otra posibilidad que considerar que las operaciones realizadas en divisas extranjeras, entre no residentes, se considerarían como no realizadas dentro del Reino Unido, ya que, en teoría no afectaban a la balanza de pagos británica.
Pero, claro, estas transacciones se ejecutaban desde Londres, y por tanto no quedaban bajo la jurisdicción de ningún otro país del mundo. Esto tuvo un tremendo, e inesperado efecto fiscal, y se produjo un vacío legal. Se habían inventado los paraísos fiscales para los grandes flujos de capital mundiales.  
Este mercado “sin ley” es el llamado Euromercado o mercado financiero OffShoe. Pero, evidentemente, estos hallazgos se mantienen en secreto mientras se puede, y estuvo funcionando durante casi cuatro años en la sombra. Los bancos de la City y los nuevos que se fueron dando cuenta del chollo de no tener que cumplir las restricciones en materia de reservas de garantías de depósitos y otras restricciones que regían en el resto de los bancos del Mundo Occidental, casi todas provenientes de la conferencia de Bretton Woods, en julio de 1944. Allí fue donde se establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo. También se decidió la creación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, usando el dólar como moneda de referencia.
Así, muchos bancos, principalmente norteamericanos, pero también suizos, alemanes, japoneses y de otros países fueron abriendo oficinas en Londres y floreció el sector financiero aún más. Pero como siempre eso no es suficiente para los  “masters” y demás “chicos listos” de esos que hay por el mundo capaces de optimizar los resultados a base de malinterpretar las leyes y aprovecharse de los resquicios que dejan.
Encontraron tres vías de mejora: la primera era tratar de pagar menos impuestos o si fuera posible ninguno, la segunda dar cabida al chollo a los bancos ingleses, que, pobrecitos, eran residentes y trabajaban con libras y, finalmente ver la forma de que vivir y tener oficina en La City no sea tan caro, ya que estaba habitada por ricos.
Y de este modo encontraron la última piedra filosofal de la magia de las finanzas mundiales de bajo coste y grandes beneficios: Convertir La City en una especie de resto de colonia británica. Parece una broma, ¿verdad?, pero no lo es, hoy en día, La City está regida por una entidad independiente llamada Corporación of London,  es una ayuntamiento dentro del Gran Londres, pero independiente de él, provee todo tipo de servicios municipales y sus representantes, encabezados por un Lord Mayor, (Lo más parecido a un Gobernador de las antiguas colonias) son votados tanto por los residentes en él, como por quien tenga una sociedad que resida allí, o pertenezca a una sociedad Anónima o sea representante de alguna de ellas, es decir que ¡¡¡Las empresas votan!!!! Efectivamente, la City es lo más parecido a Hong Kong, las islas del Canal, las islas Vírgenes, Las Islas Caimán, Gibraltar, etc... Estos nombres suenan más, ¿No?
Este modelo de expansión desde Londres hacia las ex colonias, comenzó durante los años sesenta, y comenzó por la Isla de Jersey. Algunos han dado en llamarlo “El segundo Imperio Británico”, y como muchos descubrimientos de la historia, surgió por casualidad.
Ahora, posiblemente se entienda mejor por qué los británicos no adoptaron el Euro, ni lo adoptarán mientras esto siga vigente.  

miércoles, 13 de mayo de 2015

Alemanes


Bueno, no es que me caigan mal los alemanes, deseo aclarar esto. Los alemanes son un pueblo muy bien mandado, muy disciplinado, y muy equilibrado. Estos calificativos pueden ser interpretados como elogios, y normalmente lo son, sin embargo, un pueblo tiene que tener un cierto punto de rebeldía, de escepticismo con lo que le mandan, debe ser más vivo, más inquieto, y sobre todo más crítico.
Los que si me caen mal son los dirigentes alemanes, que se aprovechan de esas cualidades de su pueblo. No importa lo que hagan siempre son, no solo obedecidos, sino que son seguidos hasta el fin, de un modo completamente ciego y sin ninguna duda sobre las directrices recibidas como pueblo.
Así, se pueden unir los laboristas y los conservadores en un mismo gobierno, y no pasa nada. Publicar los eslóganes más pintorescos y los toman como propios, y sobre todo aceptan que lo que los políticos y economistas hacen, es sin duda lo que hay que hacer, ¿por qué?, porque es lo correcto.
¿Qué es lo correcto en economía?, pues nada, si eres ingeniero electrónico o fabricante de instrumentos de precisión o incluso si eres administrador de una empresa industrial de 1000 trabajadores, creerás que lo correcto es lo que te dicen los dirigentes, y no digamos si eres fabricante de cerveza, mecánico de coches, o tienes tu propia tienda de fruta junto a la estación de tren de Colonia.
Y ¿Qué es lo que te dicen tus dirigentes?, pues que la economía no es más que medir el dinero que entra, el dinero que sale, y después el saldo de esas dos magnitudes. Ese saldo debe ser siempre positivo, entendiendo como tal que lo que entra tiene que ser siempre mayor que lo que sale. Y es cierto.
Entonces ¿Qué sugieren tus dirigentes que debes hacer para ser un buen ciudadano?, pues trabajar mucho, vender mucho, ahorrar mucho, producir los bienes de la mejor calidad del mundo, y cosas así, de este modo te sentirás orgulloso de ser alemán, no como los demás habitantes de los otros países. Te sentirás orgulloso de ver cómo tu tecnología, la tecnología alemana empieza a superar a la del resto del mundo, a la de los países que todavía son de la competencia, y no digamos nada de esos países del sur, que no trabajan, que están todo el día holgazaneando y viven por encima de sus posibilidades. 
Y ahora ¿Qué?, "pues no sé, espera que mis dirigentes me lo digan y te contestaré", dices.
Así los veo yo. Sin embargo, si miro a Alemania como una economía, como un conjunto de ciudadanos veo que les están comiendo el coco con algunas falacias:
En primer lugar, les dicen que son el país que tiene una balanza exterior más excedentaria del mundo, ya por encima de la China. Es decir que la diferencia entre lo que venden fuera y lo que compran es la mayor del mundo. Y ese dinero sirve para pagar su deuda externa, y que dentro de poco no tendrán deuda externa.
Les dicen que crecen, que han crecido incluso en plena crisis mundial, que son una de las economías más competitivas del mundo, que son la locomotora de Europa, que todos los demás europeos se mueven gracias al tirón de esa locomotora.
Les dicen que tiene uno de los paros más bajos de Europa, sobre el 4%, etc., etc., En definitiva que su situación es envidiable, sobre todo gracias a que ellos, el pueblo alemán es como es debido ser, y gracias a su esfuerzo y su capacidad de ahorro. (Y a los mini-jobs, a los inmigrantes, etc…)
Pero, sobre todo, les inculcan que no deben permitir que el fruto de sus esfuerzos se malgaste manteniendo zánganos de otros países que sólo quieren playa, baile y holgazanear.
Bueno, es cierto que los alemanes son así de rectos, pero no es cierto que los demás seamos holgazanes. Si están donde están es porque esos otros países les compramos sus productos, sus coches, sus electrodomésticos, sus instrumentos de precisión, su cerveza etc.
Pero hombre, ¿para qué sirve tanto superávit?, el superávit por el superávit no tiene mucho sentido. ¿Por qué no aumentáis el consumo público y privado?, no tengáis miedo a gastar vuestras reservas acumuladas con tanto trabajo y tantos superávits consecutivos.
Os sugiero, bueno en realidad Bruselas, Washington, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, y la mayor parte de los institutos de sabios economistas, incluso varios sabios alemanes, os están sugiriendo que abráis la espita del gasto público, que sois los únicos que lo podéis hacer. No es que deis vuestro dinero a los otros, estamos diciendo que renovéis vuestras infraestructuras, que se están quedando obsoletas, vuestras carreteras, puertos y vías férreas, vuestros hospitales y edificios públicos. 
Y también el consumo privado, exigir que os suban los sueldos, que os bajen los impuestos…que os están dando gato por liebre, soy muy trabajadores, muy productivos, producís muchas cosas buenas, tenéis derecho a vivir mejor, a mejores sueldos a menos impuestos, a más protección social, y si queréis ser más ortodoxos, pues entonces pedid mejores carreteras, más trenes de alta velocidad,  mejores hospitales, mejores pensiones.
Si os he convencido, que sepáis que hay grandes constructoras en España, hacen autopistas con los ojos cerrados, y baratas, y ni os cuento las vías que hacen para los trenes, preguntad a Arabia Saudí. Y si vuestras fábricas de coches lo supieran, seguro que se abastecerían más de nuestra industria auxiliar del automóvil.
¡Ha!, y comprar jamón de bellota, cocinad con aceite de oliva, bebed buen vino de Rioja, Ribera, etc... Id a vestiros a Zara, y calzaros en Levante, probad las hortalizas murcianas, los quesos diferentes…
Pero si no os creéis todo esto que os digo, venid a comprobarlo, tenemos los mejores hoteles de Europa a los mejores precios, las mejores playas y un calendario de fiestas enorme, ¡y no hace frio! Ni está todo el día nublado.
Eso sería, de verdad, ser la locomotora de Europa, lo pasarías mucho mejor y el resto de Europa os querría algo más, (creo). 

lunes, 11 de mayo de 2015

La batalla de Las Ardenas (Operación Wacht am Rhein)


El historiador militar sueco Christer Bergstrom ha publicado un curioso ensayo sobre la famosa ofensiva alemana a finales de 1944 en la zona de Las Ardenas. El autor, exmilitar sueco, ha publicado más de  20 libros sobre la Segunda Guerra Mundial, especialmente sobre batallas aéreas, es conocido por su visión diferente de esa parte de la historia reciente de la Humanidad que comenzó en el año 1939 y terminó en el 1945.  
La historia dice que, a finales de 1944, tras cinco años de guerra  ininterrumpida, el ejército alemán parecía estar a punto de ser vencido, y se creía que sólo la tenacidad demencial y enfermiza de Hitler mantenía todavía viva esa guerra.
Los aliados perforaban las fronteras de Alemania con sus dos grandes ejércitos, por el este el ruso y por el oeste y sur el Anglo-Americano, más los batallones compuestos por los soldados de los países que, habiendo sido ocupados por los alemanes, habían podido huir a Inglaterra y otras zonas no ocupadas por los nazis.
Sin embargo, sostiene este libro, que la situación de las tropas alemanas, a finales de 1944 no era tan crítica como parecía, y que estuvieron a punto de dar un auténtico vuelco a curso de la guerra.
La región de Las Ardenas engloba a Bélgica, Luxemburgo y el Noroeste de Francia. La contraofensiva Germana se llevó a cabo por total sorpresa, en un sector ocupado por un ejército norteamericano completamente confiado en que el final de la guerra estaba cerca y en pleno invierno, que ese año fue especialmente crudo.  Además, los alemanes pusieron todo lo que tenían en ese momento, 300.000 soldados, 1.800 vehículos blindados, y 2400 aviones.
Al cabo de los primeros compases del ataque germano, el ejército norteamericano estaba contra las cuerdas, algunas unidades estuvieron en una situación tan crítica, que el propio general Patton escribió en su diario: “Todavía podemos perder la guerra”.
Dice Bergstrom en su libro, que los alemanes estaban mejor preparados de lo que la historia escrita por los vencedores suele reconocer, ya que su moral era alta, especialmente al ver las nuevas armas, disponían de un material excelente en aquella época, y sobre todo sus comandantes eran muy buenos, disciplinados y contaban con mucha más experiencia en combatir a los tanques Sherman americanos, netamente inferiores a los Panther, y sobre todo a los nuevos Tiger II, por otra parte, la infantería alemana disponía del primer fusil de asalto del mundo, el Sturmgewehr 44, y los primeros, aunque pocos todavía, aviones a reacción de la historia, el ME-262 y AR-234, recién salidos de las fabricas Messerschmitt y Arado, el primero un caza y el segundo un bombardero, totalmente superiores a todas las máquinas de guerra aérea que existían en ese momento en el mundo. Sin embargo cometieron el tremendo error de mantener la mayor parte de estos aviones en el frente del este, confiados en que el mal tiempo no permitiría a los anglo-americanos sacar su gran fuerza aérea.
El tiempo mejoró y los aliados pudieron cortar los suministros de los alemanes bombardeando su retaguardia, sin ser acosados por los aviones de elite alemanes, que, sin duda habrían barrido a los Mustang y a los más de 3.000 aviones de la VIII y IX Fuerzas Aéreas americanas por el contrario, casi 700 aviones más convencionales alemanes fueron derribados o destruidos en tierra.
En fin, no voy a entrar en los detalles, ya que el libro es un portento de descripción con toda clase de detalles, tanto tácticos como técnicos, y desde aquí, aconsejo su lectura a los aficionados como yo, a la Segunda Guerra Mundial. Entiendo que se ha convertido en un libro de lectura imprescindible para los que deseen entender los avatares de esa crucial batalla.
Dicho esto, quiero pasar a comentar los aspectos referentes a las consecuencias que tubo esta batalla para la historia, que, a mi parecer han sido tremendamente trascendentales.
El primer escenario, el que sucedió, es decir la victoria de los aliados y la derrota del ejército alemán. Los norteamericanos aprendieron demasiado al pie de la letra la lección, y a partir de ese momento ralentizaron su avance hacia Berlín, atacaban con prudencia, acumulando tropas y material, planificando las ofensivas y primando la seguridad sobre la rapidez de los avances. Algo lógico, la batalla aunque ganada, les había debilitado tanto material como anímicamente, y la moral de la tropa había descendido, antes de las Ardenas, habían infravalorado a los germanos y después los sobrevaloraron, ya hasta el final de la guerra.
Esa ralentización del avance y el excesivo respeto al enemigo basado en la consciencia de su debilidad técnica, hizo que no vieran que, simplemente los alemanes habían puesto todo lo que tenían contra ellos, dejando expuesto el frente oriental al libre albedrío de los rusos, que no encontraron casi resistencia en su avance. Esto hizo que se creciera, y adoptara la estrategia contraria a la de los anglo-americanos, es decir primando la velocidad a la prudencia. Así, ocuparon una mayor superficie del territorio alemán de lo previsto, incluyendo Berlín, arroyando todo a su paso hasta encontrarse con los aliados del oeste.
El ejército rojo se volvió orgulloso y arrogante y sus dirigentes tomaron posturas de fuerza en el reparto de Alemania, los otros vencedores a su vez les hicieron tantas concesiones, que no se pudo evitar la guerra fría, y no hubo un primer signo firmeza hasta la crisis de los misiles en Cuba, con Kennedy, que casi desata la tercera guerra mundial.
El segundo escenario, en el que los alemanes consiguen, apoyados en sus nuevos aviones a reacción destruir las fuerza aéreas británicas y norteamericanas,  que por tanto no pueden cortar el suministro de los alemanes, mientras que éstos si cortan el de los aliados. El resultado es que los alemanes aniquilan las divisiones norteamericanas de Patton, y después nada les impide llegar a Amberes y cercar al ejército de Montgomery en el norte, volviendo al escenario de Dunkerque en el año 40, y echando al mar otra vez a los aliados a las islas Británicas.
En este escenario, los alemanes, aunque no parece probable que el final de la guerra no fuera una derrota,  tendrían tiempo de volverse hacia el frente ruso, y alargar la guerra, probablemente hasta finales de 1945 o más, pero hay un arma que, meses después los americanos pusieron en el escenario bélico, era la bomba atómica. Habría sido muy probable que dos de las mayores ciudades alemanas, hubieran precedido a Hiroshima y a Nagasaki.
Cabría un tercer escenario, en el que Hitler, absolutamente cegado por su odio a los comunistas, hubiera lanzado todo lo que tenía contra los rusos, en vez de contra los americanos. No creo que eso hubiera cambiado el resultado de la guerra, pero sí que hubiera debilitado al ejército rojo de tal manera que su presencia en territorio alemán hubiera sido meramente testimonial en el mejor de los casos, no habrían accedido a la tecnología de vanguardia de los alemanes, y Rusia volviera a ser ese gigante dormido que era hasta la invasión germana.

¿Tiene realmente futuro la zona euro?


Guillermo De La Dehesa, uno de los economistas contemporáneos que más admiro publica el pasado domingo un artículo con el título “¿Tiene realmente futuro la zona euro?” Guillermo De La Dehesa es el presidente de honor del CEPR (Centre for Economic Policy Research) de Londres. Este título no me impresionaría, como tantos otros, escritos por euroescépticos de todos los tipos y  de muy diferentes orígenes. Pero esta es la primera vez que esta duda viene de un grupo como el que preside honoríficamente Guillermo.
El CEPR es una organización europea fundada en 1983 por Richard Portes, una de las personalidades más influyentes en las definiciones de las políticas económicas mundiales, profesor de la London Economic School, y muy respetado en Harvard y Berkeley.
El CEPR está formado por una red de más de 700 investigadores residentes en las principales universidades de toda Europa.
El artículo identifica los dos principales errores que se cometieron al crear la zona Euro, que son vox pópuli, pero que ningún estado ni la maquinaria burocrática de Bruselas, se han atrevido a tratar de poner soluciones.
Estos errores no son otros que, por una parte no poner en marcha un camino hacia una unión fiscal, y no dotarse, simultáneamente al nacimiento del Euro, de reglas o contrapesos que compensen la pérdida de soberanía sobre la moneda única en detrimento de las monedas nacionales.
Todo esto es “de libro”, y no creo que nadie lo discuta, sobre todo viendo, por un lado, los resultados beneficiosos para el Reino Unido, al devaluar la libra y poder emitir toda la deuda que crea necesaria en esa moneda.
Frente a esto, ante esa imposibilidad, el modelo unionista, consiste en la llamada “devaluación interna” de cada país, impuesta por Alemania. Esta devaluación consiste, primer lugar en devaluar los salarios, y reducir el gasto público.
Tampoco hay que añadir mucho más a los miles de escritos, que sobre esto, han publicado los mejores analistas económicos mundiales, incluso desde Alemania. El problema es ¿qué se hace después? .Ahora, en esta primavera de 2015, nos encontramos con que estamos en el después. Y ¿Qué ha pasado?
Pues, primero que El Reino Unido está empezando a crecer con fuerza, su moneda está recuperando lo devaluado, y a partir de ahora empiezan a equilibrarse sus cuentas; se reduce poco a poco el déficit público y, subido en el motor de un paro rondando el 5%, empieza a equilibrarse la deuda. El Flamante reelegido primer ministro británico ha dicho, que en una década, su economía puede incluso ¡desbancar a la todopoderosa alemana!   
Y en el otro modelo vemos que la zona euro empieza a crecer, con más de 2 años de retraso, gracias a la emisión de una deuda enorme desde el Banco Central Europeo, a pesar de las reticencias de la mayor de sus economías (Alemania), y a la consiguiente devaluación del Euro.
Es decir, que la zona Euro ha terminado por hacer lo mismo que el reino Unido, y anteriormente USA, pero entre dos y tres años después. Esto ha dejado unas tremendas secuelas, especialmente entre los más débiles, los que en el centro de Europa somos llamados los PIGS (Portugal, Italia Grecia y Spain), por cierto “pig” significa “cerdo”.
Europa, históricamente, ha estado, en los dos últimos siglos, a la cabeza de los ciclos económicos del planeta, aunque la zona Euro no contiene a uno de los motores de Europa (UK), nunca había estado tan retrasada en la salida de un proceso recesivo mundial como ahora.
Por eso me preocupa la pregunta del CEPR;  “¿Tiene realmente futuro la zona euro?”.