Si, yo también me voy de vacaciones este año. Volveré en octubre, espero que con muchas ganas de seguir escribiendo.
Quiero aprovechar esta pequeña despedida para dar las gracias a todos aquellos que habéis entrado y sobre todo a los que habéis "reincidido".
Cuando empecé no me podía imaginar que en estos pocos meses ya hay casi 2000 personas que me han leído, y mucho menos que haya cada vez mas lectores que entran a ver lo último escrito, señal de que ya habían leído lo anterior.
Me gustaría saber cual de las cinco etiquetas o ramas del blog tiene mas interés, pero no dispongo de esas estadísticas.
También quiero recordaros mi correo decomoloveo@gmail.com , y que si alguien quiere hacer un comentario enviar alguna colaboración yo(a partir de Octubre) me comprometo a publicarlo sin tocar ni una coma. Siempre y cuando sea incluible en alguna de las etiquetas del blog.
Espero que paséis un feliz mes de septiembre.
Otero (El que otea).
Blog de comentarios sobre mis opiniones sobre la actualidad, alternándolas con pequeños relatos de ficción para rebajar la dura realidad.
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martes, 8 de septiembre de 2015
viernes, 4 de septiembre de 2015
La Europa de las fronteras
Casi desde su creación la Unión Europea ha ido desarrollándose
a base crisis. O debería decir “a golpe de crisis”. Es el vivo ejemplo que da
la razón a aquellos que dicen que una crisis es una buena fuente de nuevas
oportunidades.
Me parece necio desear una crisis para poder mejorar. Me gustaría
pensar que el hombre no necesita esa clase de “bofetadas” para desarrollarse.
Pero la realidad es que la energía nuclear, el motor a reacción, el radar,
internet, gps…por poner ejemplos más o menos actuales, han nacido de las
guerras. También podríamos decir que la “Comunidad del Carbón y el Acero”, que
nació en Europa en los años 50 y fue el embrión de la actual Unión Europea,
nació para evitar que ciertos intereses económicos pudieran provocar más
guerras entre las tercas y rencorosas nacionalidades el viejo continente.
Pues bien, hoy Europa sufre una nueva crisis, la de las
fronteras. En realidad no es nueva, ya la veníamos padeciendo los países pobres
del sur, los “PIGS” (Portugal, Italia, Grecia, Spain). Efectivamente ya
llevamos décadas recibiendo pateras del norte de África, especialmente los
veranos, cargadas de seres humanos (No quiero ahora distinguir entre refugiados
e inmigrantes), tratando de encontrar una vida nueva en el “primer mundo”. La
diferencia es que ahora los países del norte, los ricos de Europa, empiezan a
sentir esa presión. Antes, y algunos todavía los siguen haciendo, miran para
otro lado cuando Italia Grecia o España pedían ayuda a la UE, para hacer frente
a la avalancha de pateras, algunas cargadas de cadáveres. Incluso los ha habido
que se permitieron criticar a la Guardia Civil por los malos tratos a los que pretendían
saltar las vallas de Ceuta y Melilla.
Este principio del siglo XXI ha traído una cadena de revueltas
y guerras civiles que han expulsado, o están expulsando, a los grandes
dictadores del Magreb y del oriente más o menos próximo, y han seguido haciendo
lo mismo en algunos países subsaharianos. En realidad, lo que ha surgido es una
inmensa franja de los llamados países con “estados fallidos”, es decir países cuyos
estados carecen de los medios suficientes para mantener el orden y las leyes,
donde surgen los “señores de la guerra” y ha culminado en el cruel Estado Islámico.
Todo esto ha hecho que millones de personas, muchos con sus
familias, no tengan más remedio que emigrar, ya sea por sufrir una persecución
política o buscando una forma de ganarse la vida para ellos y sus hijos. Unos
piden asilo político, los otros simplemente un trabajo con que pagarse la
subsistencia.
Europa, como siempre se vuelve un gallinero en que cada país
cacarea sus derechos y adopta su política independientemente de la de los
vecinos. Así, unos claman por la asignación de cuotas de por países, otros
claman por cerrar a cal y canto su país derogando los acuerdos de Schengen, otros
dicen haber llegado a acuerdos con los demás, pero no se saben los detalles, etc.
El primer ministro
húngaro ha puesto el dedo en la llaga. Ha dicho que “Está defendiendo las
fronteras de la UE” y añade que no es un problema húngaro ni de la UE sino que es
un problema alemán, que ha dicho que dará acogida a todo aquellos refugiados
que lleguen a suelo alemán.
Si, esos mismos alemanes que acaban de ahogar a sus aliados
griegos, ahora aceptan a todos aquellos que lleguen a suelo alemán.
Antes de lo que podíamos llamar “dictadura de los intereses
alemanes”, cuando estaban los Adenauer, Giscar Déstaigne, Felipe González, etc.
La solución sería lo que se llamaba “más Europa”. Posiblemente se avanzara
hacia la creación de un cuerpo de aduanas europeo, y una fuerza de acción
rápida para garantizar la integridad de las fronteras, por tanto, no solo de la
UE sino de cualquiera de los miembros. Todo ello con cargo a los fondos de
Bruselas y bajo la tutela de Parlamento Europeo.
Pero, la realidad actual es muy diferente. Alemania sabe que
es un país envejecido que lejos de ser generoso, necesita imperiosamente mano
de obra joven que pueda pagar sus privilegiadas pensiones. Alemania hoy está
siendo una gran receptora de mano de obra europea, se beneficia de lo que hemos
gastado los países pobres en formación y educación de nuestros jóvenes, se los
lleva, los da trabajo más o menos cualificado, y eso sí, les enseña alemán.
Sin embargo, esos beneficios ahora no parecen suficientes
para los germanos, quieren una mano de obra aún más barata, aún más desesperada,
y sobre todo más agradecida. Por eso dice que acogerá a todos aquellos que
lleguen a suelo del Reich. Después, cuando tenga la suficiente gente, cerrará
sus fronteras y saldrá de Shengen.
Lo dicho, no es nada solidario, es altivo y despreciativo.
Sobra en Europa.
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