Que quede claro que el título de este artículo refiere la similitud
de ambos personajes, únicamente en el aspecto humano. Pasaré muy superficialmente por estas
similitudes, que considero tan obvias que no creo que merezca la pena profundizar
en ellas. Ricos, irrespetuosos hacia las mujeres, casi ancianos, populistas,
nacionalistas, “antiglobalizacionistas”, autoritarios, dominadores del “show político”,
etc…Quizá algún lector pueda añadir algún calificativo más. Adelante, siéntase libre,
seguro que acierta.
Sin embargo me parece mucho más interesante comentar, por
ejemplo, los efectos que estos perfiles
humanos producen en sus respectivos países,
una vez que saborean el poder político, puesto que ambos ya han saboreado el
poder económico privado.
Uno (Berlusconi), ya ha pasado por esa etapa, en mi opinión
con muchas más sombras que luces. En el plano personal, quedó al desnudo su
afición por disfrutar de las mujeres, ya sea pagando, ya sea usando su posición,
ya sean jóvenes, ya sean maduras (En esto también Trump ha quedado retratado). Por
otra parte, ha estado a punto de ir a la cárcel, aunque seguramente todas estas
“incomodidades” habrán quedado compensadas
con los beneficios que su paso por la política le hayan reportado para sus
empresas.
Ahora sincronicemos, en ambos perfiles, los momentos previos
y sus debuts en el poder. Berlusconi, lo primero que dijo es que Italia volvería
a ser grande (Su partido de llamaba “Forsa Italia”), y propugnaba incluso la
salida del Euro y volver a la lira, con tal de no someterse a las imposiciones
de la UE. Trump dice que “America volverá a ser fuerte”, y propugna con “salirse
del mundo”, para centrarse en lo mejor para su país.
Tal como decía al principio, aunque la idea populista que
propugna el aislamiento de la comunidad internacional de sus países sea común a
ambos, las consecuencias de aplicarlo desde Italia, comparadas con las
resultantes de ser aplicadas por USA, son tremendamente diferentes.
Los efectos que provocó en Italia fueron pocos y reducidos al
aspecto económico. Berlusconi, aconsejado por sus expertos, enseguida se dio cuenta
de que una salida de Italia de la UE seria poco menos que un suicidio, y se
centró en servir a sus intereses personales desde su posición. Como digo a
punto estuvo de ir a la cárcel.
A Trump le costará un
poco más comprenderlo. Principalmente porque el aislamiento propugnado por él
no se circunscribe al ámbito económico como el caso italiano, también incluye
el poder militar. Estados Unidos es una
superpotencia, ahora más militar que económica. Para Trump lo más fácil de
modificar la política militar ya que sólo tiene que dar instrucciones para que
sus generales den las órdenes precisas y el equilibrio geoestratégico mundial
quedará modificado, así de fácil.
En el ámbito económico es mucho más complejo y más lento digno
de un análisis específico. Simplemente diré que las grandes corporaciones norteamericanas
son muy dependientes de sus filiales en todo el mundo, de sus clientes y
proveedores de los cinco continentes, sus dirigentes posiblemente se sienten más
internacionales que patriotas norteamericanos. A diferencia de los soldados, no
son muy obedientes a las llamadas del Tío Sam, obedecen mucho más a los
beneficios y al enriquecimiento personal.
Volviendo al contexto geopolítico y militar, Trump según esa
idea aislacionista, propugna reducir la presencia militar exterior de los EEUU.
La OTAN quedaría debilitada y en riesgo de extinción, al ser USA el país que más
aporta a esa organización. Europa quedaría en una posición de gran debilidad
ante Rusia, ya que USA ha sido tradicionalmente le defensor de Occidente. Por
eso Putin está tan contento con la victoria de Donald, máxime en este momento
en que el Brexit supone la salida del socio más potente militarmente de la UE.
Otra consecuencia de la retirada militar norteamericana está
en Asia, donde China puede convertirse en la primera potencia militar de ese
continente, rompiendo el delicado equilibrio allí existente. Pensemos en las
consecuencias para Corea del Sur ante Corea del Norte o de Japón ante China.
Finalmente, en los Orientes Próximo y Medio, por ejemplo la
renuncia a los acuerdos con Irán, dejaría a esta ponencia regional en posición de
inferioridad ante Arabia Saudí, revolviendo de nuevo el avispero de las luchas
entre siies y sunníes, de efectos imprevisibles.
La consecuencia de esta línea estratégica de repliegue
militar a medio plazo, en mi opinión, supondría, para Europa la necesidad de
dedicar muchos más recursos a defensa. No hablo de simplemente apartar más
dinero para defensa, hablo de cambios estructurales en la industria del viejo
continente. Europa no podrá permitirse depender de la industria militar
exterior para disponer de unos ejércitos lo suficientemente poderosos como para
poder defenderse sin la ayuda norteamericana, o con una ayuda mucho menor.
Europa necesitará, y puede hacerlo, dedicar parte de ese presupuesto a una industria
armamentística de última generación, a la investigación militar de vanguardia,
a la dotarse de armamento nuclear disuasorio (Actualmente sólo Francia y el
Reino Unido disponen de ello), a disponer de unas redes de comunicaciones con
infraestructura propia de satélites, y finalmente disponer de un ejército
unificado, ya que solo así podría alcanzar el tamaño suficiente para sustituir
la ayuda norteamericana.
Para los EEUU, ese tremendo esfuerzo que necesitaría hacer
Europa, implicaría justamente lo opuesto. Su industria militar quedaría sobredimensionada
ante el abandono de muchos escenarios bélicos, muchas de sus bases quedaría cerradas
y sus portaaviones en puertos norteamericanos. En un lustro se tendrían que reconvertir
muchas de sus grandes compañías que hoy tienen un cliente enorme y buen pagador:
El ejército norteamericano.
Después de las grandes compañías también se verían muy
afectada la industria auxiliar, que quedaría en peligro de desaparecer. Se
daría la circunstancia de que, lo que en principio estaba diseñado para hacer
que “América vuelva a ser grande”, tenga como consecuencia que nazca, por
simple necesidad de supervivencia, una nueva potencia militar creciente y sobre
todo económicamente hegemónica: Europa otra vez.
Como digo, Trump necesitará un poco más de tiempo que
Berlusconi para entender que no se puede cambiar la inercia de la historia sin
medir las consecuencias. Tampoco creo que los poderosísimos lobbies
industriales norteamericanos le dejes hacer la décima parte de lo que dice.
Veremos
si termina siendo procesado o en la cárcel, como su colega Berlusconi