jueves, 13 de junio de 2019

¿Es bueno para Europa que no haya Brexit?


Pocos días después de que Teresa May haya anunciado, por fin su dimisión, reaparecen de nuevo algunos escenarios alrededor del Brexit. Desde un nuevo referéndum hasta una salida sin acuerdo, siempre dependiendo de quien sea el/la sucesor/a de la señora May.
Hace ya casi tres años, cuando el Brexit invadía por sorpresa la actualidad internacional en España y en la mayor parte de países del mundo, no teníamos ni idea de cómo se iba a producir, pero sí es cierto que a muchos, entre los que me incluyo nos dio una cierta pena la idea de la segregación.
No voy a mencionar lo sucedido en estos años, pero si diré que el gobierno británico trató de negociar con los grandes países de la UE por separado, y se encontraron con que todos ellos hemos reaccionado como uno solo, y eso ha puesto de manifiesto la enorme fuerza que adquiere una Europa unida frente a las situaciones en que priman las egoístas individualidades nacionales.
Esa fuerza ha permitido que Michel Barnier, el hombre designado por la Comisión Europea para defender los intereses de la UE frente al Reino Unido, pudiera hacer un trabajo tan excelente que ha descolocado a su homólogo el ministro británico para la salida de la UE, Stephen Barclay,
Y después, una vez alcanzado el acuerdo para la salida, toda Europa ha continuado firme frente al Reino Unido, sin modificar una coma pese a los desesperados intentos de la buena de Teresa y los mandatos del parlamento londinense hasta llegar a esta casi surrealista situación en que los británicos acaban de votar a sus eurodiputados con la idea de salir de Europa cuanto antes.
Esta sucesión de intentos de salida frustrados, está siendo tremendamente negativa los británicos, que están tan divididos que no son capaces de ofrecer una postura única como país frente a la UE. Se diría que los británicos han llegando a tres conclusiones.
A) Que con los años de pertenencia a la UE se han creado tantos vínculos, compromisos, obligaciones y beneficios que es mucho más costoso y complicado salir de la Unión de lo que parecía.
B) Que fuera del paraguas de la UE “hace mucho frio” Cuando han empezado a vislumbrar su situación ante futuras negociaciones comerciales con la UE y con el resto del mundo han visto lo pequeños que son frente a China, EEUU, Rusia e incluso frente a su excolonia India. Y esto es lo mismo tanto en materia económica como en materia de seguridad, en la que incluso para un país con un ejército relativamente poderoso como es el británico resulta insignificante ante las grandes potencias globales.
Su insularidad, que en muchos momentos de la historia ha supuesto una ventaja ante sus enemigos, hoy es una debilidad tal que podría suponer incluso graves desabastecimientos de productos de primera necesidad.
C) Que el Reino Unido no está tan unido. Los escoceses votaron quedarse dentro de UK con la promesa de permanecer dentro de la UE y se sienten engañados porque el Brexit va en sentido contrario. Los norirlandeses tiemblan ante la perspectiva de volver a las fronteras duras con la Irlanda europea y dudan de la bondad del Brexit. Sólo Gales permanece callado, de momento veremos si, después del Brexit, cuando se vean a solas con sus “queridos” ingleses, siguen en silencio.
 Pero para Europa, lejos de suponer algo negativo ha puesto de relieve varias cosas:
Que el camino andado hasta ahora está suponiendo un nexo entre los países miembros mucho mas fuerte de lo que parecía, y ya nadie se plantea salir y sufrir una experiencia como la del Brexit o peor. Incluso los ultranacionalistas propugnan cambiar la UE pero “desde dentro”, nada de salirse.
Que la unidad de criterio frente a los británicos que tan buenos réditos ha dado puede repetirse y puede ser beneficioso para todos (Aunque a veces sea mas para unos que para otros) y muchos partidos paneuropeos proponen seguir avanzando en la unión, y se habla de un seguro de desempleo europeo, de la Europa de las fronteras e incluso de un ejercito europeo que ha despertado algunos recelos de los EEUU.
Que con el Brexit la UE, no pierde tanto. Pierde, eso es innegable, pero no tanto. El Reino Unido no es la primera economía de Europa, ni la segunda y lleva camino de no ser ni la tercera. El bloque europeo pierde en tamaño, pero no por ello dejará de ser el segundo mayor mercado del mundo, sólo por detrás del chino.
En materia de defensa es en la que mas pierde Europa, pero es algo que se recuperará pronto y fácilmente desde el momento en que ya se ha empezado a crear una industria común europea de defensa, eliminando las duplicidades actuales. Europa invierte en defensa, cada año, mas dinero que China y que Rusia, pero la dispersión nacional hace que de despilfarren unos 80.000 millones de euros al año.  
A cambio, Europa gana deshaciéndose del principal entorpecedor de los procesos para su unidad. Si, siempre han sido los británicos los que más problemas han puesto para cualquier avance hacia la unidad económica y después muchos mas para la unión política. No hay que olvidar que el término “Euro-escéptico” ya lo acuñó Margaret Thatcher en 1987.
Hace un tiempo tuve ocasión de charlar con un amigo británico, partidario del Brexit y nunca olvidaré sus palabras “Nosotros siempre hemos estado medio separados de Europa. Somos diferentes, somos anglosajones” esa frase ultranacionalista y casi supremacista, en realidad oculta un terror casi enfermizo al dominio alemán. “Los últimos cincuenta años han ido en contra de nuestra historia. Si miras la historia, nos opusimos al Imperio español, a Luis XIV, a Napoleón, al Káiser, a Hitler…” y al final después de varios gin-tonics reconoció “Ahora los alemanes dirigen Europa, siempre la han dominado. No tengo nada en contra, es su naturaleza, pero no quiero ser parte de su imperio”.
No le faltaba razón cuando lo dijo hace casi tres años, pero el tiempo le ha quitado una gran parte de esa razón. Alemania se ha plegado a muchas exigencias de otros países, aunque todavía sigue empecinada en muchos axiomas egoístas como, por ejemplo mantener un superávit público exagerado a costa de ver languidecer su crecimiento económico y contemplar el envejecimiento de sus infraestructuras.
Pero la política económica la ha dictado el Banco Central Europeo, muchas veces sin tener en cuenta los intereses germanos y pagando por ello con la caída de los dos tradicionales partidos alemanes. Muchos alemanes, grandísimos ahorradores, ante la bajada de los tipos de interés del Banco Central Europeo, han considerado que les han hurtado las vacaciones en España que se pagaban con los intereses de sus ahorros.  
Ahora Alemania ha formado con Francia una unión cada vez mas estrecha. Ha comprendido que un unilateralismo puede ser casi suicida frente a la amenaza militar rusa o a la competencia comercial china o las poderosísimas tecnológicas norteamericanas.
La Unión Europea es un club voluntario, pero una vez dentro, es un club donde las normas son de obligado cumplimiento. Sin embargo, el Reino Unido, logró que se instituyeran las llamadas clausulas “opt-out”, para quedar al margen del proyecto político europeo. Estas clausulas son:
La moneda.- Conservan la libra en vez del Euro
Schengen.- Junto con Irlanda no se aplica
Desde la salida de Blair en los años noventa, Reino Unido se ha convertido en el socio más extraño de la Unión Europea, quedando al margen de gran parte de las políticas comunes que habrían de definir la construcción comunitaria en los años posteriores (moneda, gobernanza, política de fronteras abiertas). La crisis del euro, el repliegue nacional y el gobierno de Cameron han alejado aún más al Reino Unido de Europa una vez más, de forma quizá definitiva.
Yo creo que sin el lastre británico, Europa puede avanzar mucho más rápido y mejor hacia el objetivo de constituirse en un bloque homogéneo y supranacional capaz de codearse con las potencias de ese siglo: (EEUU, China, Rusia, India). El viejo imperio británico ya no tiene dimensión suficiente.

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