A punto de culminar el primer
tercio de 2019, desgraciadamente se van cumpliendo los malos augurios que nos
avisan de que la economía mundial, que empezó a desacelerar hace algo más de un
año, empieza a frenar más. Para muchos países amenaza con un parón en sus
crecimientos y, en algunos casos como Italia, ya están en recesión técnica (dos
trimestres consecutivos sin crecimiento).
Hay múltiples causas que
concurren para que se produzca esta indeseable situación, pero hay tres de
ellas que podríamos llamar “capitales”:
La ola de proteccionismo comercial apadrinada por
Donald Trump.
La transición a las nuevas fuentes energéticas
sostenibles.
Y ya más tangible, el bajo crecimiento de China.
Hasta mediados de 2016 China,
uno de los grandes motores del comercio mundial, crecía mucho más que el resto
de las grandes economías. Era la gran fábrica del planeta. Mientras
Europa y EEUU estaban contentas con crecimientos cercanos al 3%, China crecía
al 7%.
Un mercado de 1500 millones de
personas creciendo a un 7% sostenido durante lustros, aun partiendo de PIB’s
bajos, ha venido siendo un espectacular factor dinamizador para la economía mundial.
La economía china está en
constante evolución hacia una economía homologable con las que conviven con los
grandes mercados liberales como Europa y los EEUU. Ya no es una economía
proteccionista y cerrada al resto del mundo que solo exportaba, y en la que
resultaba casi imposible invertir para un extranjero. Paradójicamente, ahora es
uno de los defensores del libre comercio en contra de las políticas de Trump.
Esto significa que está apareciendo
una clase media, inexistente hasta hace pocos años. Una clase media enormemente
grande que demanda cantidades ingentes de coches, casas, electrodomésticos,
viajes…y sus cuyos trabajadores
empiezan a reclamar sus derechos: Salarios más elevados y mejores condiciones
de trabajo, pero todavía están muy lejos de nosotros. Sin embargo son muchos, y
están influyendo en que, los tradicionalmente baratos productos “made in
China”, empiecen a ser menos baratos, y por tanto la economía China es cada vez
un poco menos competitiva.
A esto se ha unido la guerra
comercial desencadenada por la administración Trump, y claro, si la economía
China crece menos, el mundo crece menos.
Y así está sucediendo. Primero
fue Europa la que empezó a languidecer. Su crecimiento se va acercando a cero a
pesar de mantener los tipos de interés casi negativos, y mes a mes el
presidente del Banco Central Europeo pospone la subida de los mismos, subida
que anunciaría el anhelado fin de la fase bajista y el comienzo de la alcista.
EEUU parecía haber superado esta
fase y empezó a subir los tipos, pensando estar en el comienzo de esa fase de
crecimiento más rápido. Pero solo fue un espejismo. Desde hace pocos meses, han
desistido y ya nadie piensa en una fecha en que se producirá la subida de los
tipos en la Reserva Federal norteamericana.
Por tanto, los emisores de las
monedas más importantes del mundo (el dólar y el Euro) aseguran que seguiremos
teniendo el dinero barato. A esto se unió China. La llamada a ser la primera
economía del mundo (ya es la segunda), empezó a aplicar medidas de estímulo para
su economía, entre ellas está la de bajar los tipos de interés también para el
yuang.
Entonces ¿estamos condenados a
un crecimiento tendente a cero? o… ¿a la recesión? Yo creo que, de momento, no.
Pero voy a explicar por qué creo que no. (Contaré un secretillo de los
economistas para “adivinar” el futuro)
Hay un indicador de los denominados “adelantados” que ayudan a ver hacia dónde van las
economías, que es el llamado PMI, siglas en inglés de “indicador de producción
manufacturera”.
Hoy en día el PMI es el
indicador líder de la economía, que adelanta el comportamiento de la economía mismaen
general. Así, cuando el PMI es menor de 50.0, indica que la economía
manufacturera decrece, y adelanta decrecimiento del PIB, o sea de la economía
en general.
Pero si el PMI es mayor que 50.0, indica
la expansión de la industria manufacturera, y anuncia crecimiento del PIB.
Veamos el ejemplo español.
PMI y PIB recientes en España:
En la tabla anterior vemos los
PMI y los PIB españoles recientes. Si nos fijamos, vemos que cuando se da un
PMI por encima del 50,0, en el siguiente mes se da un crecimiento del PIB igual
o mayor que el mes anterior. Mientras que a un PMI menor de 50,0 (Febrero), el
mes siguiente (Marzo) se da un PIB menor que el mes anterior. O sea que
funciona, y por tanto podemos esperar un crecimiento de PIB igual o mayor que
0,6% (Veremos si somos buenos prediciendo).
Pues bien, después de varios
meses por debajo del 50,0 el PMI chino de marzo volvió a situarse por encima
del de ese 50,0 de nuevo. Esto hace pensar que, a partir de abril, China
empezará a crecer más, y a acercarse mas a ese primer puesto de la economía
mundial.
Esto hará que crezca un poquito
más el comercio mundial, lo que hará que sea compatible un PIB español algo
mayor.
Ya sé que soy un optimista. Pero
hay que reconocer que al menos lo he razonado ¿no?
PRÓXIMO ARTICULO: A definir

