martes, 16 de abril de 2019

China, un rayo de esperanza para la coyuntura en Abril 2019


A punto de culminar el primer tercio de 2019, desgraciadamente se van cumpliendo los malos augurios que nos avisan de que la economía mundial, que empezó a desacelerar hace algo más de un año, empieza a frenar más. Para muchos países amenaza con un parón en sus crecimientos y, en algunos casos como Italia, ya están en recesión técnica (dos trimestres consecutivos sin crecimiento).
Hay múltiples causas que concurren para que se produzca esta indeseable situación, pero hay tres de ellas que podríamos llamar “capitales”:
La ola de proteccionismo comercial apadrinada por Donald Trump.
La transición a las nuevas fuentes energéticas sostenibles.
Y ya más tangible, el bajo crecimiento de China.
Hasta mediados de 2016 China, uno de los grandes motores del comercio mundial, crecía mucho más que el resto de las grandes economías. Era la gran fábrica del planeta. Mientras Europa y EEUU estaban contentas con crecimientos cercanos al 3%, China crecía al 7%.
Un mercado de 1500 millones de personas creciendo a un 7% sostenido durante lustros, aun partiendo de PIB’s bajos, ha venido siendo un espectacular factor dinamizador para la economía mundial.
La economía china está en constante evolución hacia una economía homologable con las que conviven con los grandes mercados liberales como Europa y los EEUU. Ya no es una economía proteccionista y cerrada al resto del mundo que solo exportaba, y en la que resultaba casi imposible invertir para un extranjero. Paradójicamente, ahora es uno de los defensores del libre comercio en contra de las políticas de Trump.
Esto significa que está apareciendo una clase media, inexistente hasta hace pocos años. Una clase media enormemente grande que demanda cantidades ingentes de coches, casas, electrodomésticos, viajes…y sus cuyos trabajadores empiezan a reclamar sus derechos: Salarios más elevados y mejores condiciones de trabajo, pero todavía están muy lejos de nosotros. Sin embargo son muchos, y están influyendo en que, los tradicionalmente baratos productos “made in China”, empiecen a ser menos baratos, y por tanto la economía China es cada vez un poco menos competitiva.
A esto se ha unido la guerra comercial desencadenada por la administración Trump, y claro, si la economía China crece menos, el mundo crece menos.
Y así está sucediendo. Primero fue Europa la que empezó a languidecer. Su crecimiento se va acercando a cero a pesar de mantener los tipos de interés casi negativos, y mes a mes el presidente del Banco Central Europeo pospone la subida de los mismos, subida que anunciaría el anhelado fin de la fase bajista y el comienzo de la alcista.
EEUU parecía haber superado esta fase y empezó a subir los tipos, pensando estar en el comienzo de esa fase de crecimiento más rápido. Pero solo fue un espejismo. Desde hace pocos meses, han desistido y ya nadie piensa en una fecha en que se producirá la subida de los tipos en la Reserva Federal norteamericana. 
Por tanto, los emisores de las monedas más importantes del mundo (el dólar y el Euro) aseguran que seguiremos teniendo el dinero barato. A esto se unió China. La llamada a ser la primera economía del mundo (ya es la segunda), empezó a aplicar medidas de estímulo para su economía, entre ellas está la de bajar los tipos de interés también para el yuang.
Entonces ¿estamos condenados a un crecimiento tendente a cero? o… ¿a la recesión? Yo creo que, de momento, no. Pero voy a explicar por qué creo que no. (Contaré un secretillo de los economistas para “adivinar” el futuro)
Hay un indicador de los denominados “adelantados” que ayudan a ver hacia dónde van las economías, que es el llamado PMI, siglas en inglés de “indicador de producción manufacturera”.
Hoy en día el PMI es el indicador líder de la economía, que adelanta el comportamiento de la economía mismaen general. Así, cuando el PMI es menor de 50.0, indica que la economía manufacturera decrece, y adelanta decrecimiento del PIB, o sea de la economía en general.
Pero si el PMI es mayor que 50.0, indica la expansión de la industria manufacturera, y anuncia crecimiento del PIB. Veamos el ejemplo español.
PMI y PIB recientes en España:

En la tabla anterior vemos los PMI y los PIB españoles recientes. Si nos fijamos, vemos que cuando se da un PMI por encima del 50,0, en el siguiente mes se da un crecimiento del PIB igual o mayor que el mes anterior. Mientras que a un PMI menor de 50,0 (Febrero), el mes siguiente (Marzo) se da un PIB menor que el mes anterior. O sea que funciona, y por tanto podemos esperar un crecimiento de PIB igual o mayor que 0,6% (Veremos si somos buenos prediciendo).
Pues bien, después de varios meses por debajo del 50,0 el PMI chino de marzo volvió a situarse por encima del de ese 50,0 de nuevo. Esto hace pensar que, a partir de abril, China empezará a crecer más, y a acercarse mas a ese primer puesto de la economía mundial.
Esto hará que crezca un poquito más el comercio mundial, lo que hará que sea compatible un PIB español algo mayor.
Ya sé que soy un optimista. Pero hay que reconocer que al menos lo he razonado ¿no?


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sábado, 6 de abril de 2019

¿Se recauda mas bajando los impuestos? (Curva de Laffer)


Hoy en día, en las sociedades democráticas consolidadas, hablar de derechas e izquierdas, empieza a resultar algo del pasado. En realidad, cuando decimos “derecha” o “izquierda” nos estamos refiriendo a “centro-derecha” o “centro izquierda”, que es donde estamos la mayoría de los votantes. Esto de debe a que en la medida que nos alejamos de ese centro, ya sea a la derecha o a la izquierda, tendemos a acercarnos a los “limites de la democracia”, puesto que tanto la extrema derecha como la extrema izquierda tienden a ser dictaduras mas o menos disfrazadas. 
En realidad la oferta de los partidos políticos de centro, ya sea de derecha o de izquierda, lo que ofrecen es liberalismos, en el caso de la derecha y progresismo en el de la izquierda. Si dejando aparte otras consideraciones sociales y muy dependientes de las tradiciones y culturas de los países, y nos centramos en la economía, lo que tenemos es economía social contra economía liberal.
La economía social propugna un sector público fuerte que controle las medidas de “lucha contra las desigualdades sociales”. Este sector público amplio y la redistribución de fondos hacia sectores sociales desfavorecidos necesitan de una fuerte carga impositiva para mantenerlo, es decir tiene el precio de una subida de los impuestos a los ciudadanos. Así sectores vitales como por ejemplo la educación o la sanidad tienden a ser mayoritariamente públicos, financiados por el estado.  
La economía liberal, en cambio preconiza un sector público lo menor posible, aboga por sustituir mayoritariamente esos servicios públicos por empresas privadas, y por tanto se pueden bajar los impuestos. Y dejan en manos del mercado la redistribución de la riqueza en función de la ley de la oferta y la demanda.
En resumen unos dicen que los mas ricos deben contribuir con mas impuestos para ayudar a los mas pobres, y los otros dicen que el dinero está mejor en el bolsillo de los ciudadanos, y así podrán atender ellos mismos sus necesidades. (Seguro que hemos escuchado estas frases de boca de nuestros políticos.
No voy a entrar en la polémica sobre que es mas justo, o que es mejor. El motivo es que, por una parte daría para muchas hojas de escritos y referencias, y por otra creo que es muy relativa cualquier consideración que se haga, ya que depende de la posición económica y social del ciudadano individual a quien se le pregunte.
Según el título del presente artículo voy a tratar, únicamente, de reflexionar sobre un concepto liberal que propugna la aparente paradoja que dice que “bajando los impuestos se aumenta la recaudación”.
En primer lugar, para este razonamiento no tengo más remedio que explicar algo sobre los dos tipos de impuestos que existen:
Impuestos directos: se pagan según lo que se gana (Ejemplo: el IRPF o impuesto sobre la renta).
Impuestos indirectos: se pagan sobre lo que se consume (Ejemplo: el IVA, o VAT en inglés)
Supongamos que existen dos países gemelos y vecinos, y que en uno hay un gobierno progresista y en el otro uno liberal.
Gobierno progresista.- Como quiere recaudar muchos impuestos para sus políticas de redistribución de las riqueza, en principio tiende a subir los impuestos directos, y lo hará de una manera progresiva (se lo sube mas a las rentas mas altas y menos o nada a las mas bajas). Los impuestos indirectos no los toca, ya que considera que son los más injustos al tener que pagar el mismo IVA por un artículo independientemente de lo rico o pobre que seas. Por tanto basan el crecimiento de la recaudación en los impuestos directos.
Gobierno liberal.- Tiende a bajar los impuestos directos ya que considera por una parte que, de esa manera, los ciudadanos van a disponer de mas dinero para gastar (Y pagar mas IVA por ejemplo), y por otra que no van a necesitar recaudar mucho mas porque no van a pagar muchos de los servicios públicos, que se pagarán los propios ciudadanos (Ej.: sanidad privada), ya que dispondrán de mas dinero. Por tanto basan el incremento de recaudación en los impuestos indirectos.   
Miremos qué ha pasado después de un periodo de tiempo suficiente como para poder estudiar lo que ha pasado, por ejemplo 3 años.
En el país donde han gobernado los progresistas, en un principio aumentó la recaudación. Esto se debió a que los que mas ganaban pagaban mas, pero al disponer de menos renta después de impuestos tendieron a consumir menos, por lo que la recaudación por IVA empezó a resentirse.
En el país donde han gobernado los liberales, inicialmente bajó la recaudación porque bajaron los impuestos directos, pero los ciudadanos dispusieron de más renta para gastar y compraron más lo que mejoró la recaudación por IVA.
Aparentemente ambos países han llegado al mismo punto, pero con dos tendencias divergentes que generan expectativas muy diferentes para los siguientes años.
Pasados los primeros tres años, el país progresista empieza a disponer de mejores servicios sociales. Hospitales públicos mejores, educación gratuita de calidad para quien la desee, mejores pensiones…Pero el gobierno se ha dado cuenta de que muchas veces los trabajadores no desean ascender en sus empresas porque a veces, el ascenso, supone poco dinero para más responsabilidad. Y por otra parte los ciudadanos tienen la sensación de que por mucho que se recaude nunca es suficiente, y por tanto hay que subir más los impuestos. Los trabajos son mejor remunerados y estables, pero muchos menos de los que pensaban, aumenta el paro.
En el país liberal lo que ha sucedido es que al ir sustituyendo los empleos públicos por empleos en el sector privado los ingresos por IRPF han bajado mucho mas de lo que pensaban y han tenido que destinar menos recursos a servicios sociales hasta el punto de no compensar el aumento de la demanda y por tanto el aumento de la recaudación por IVA. Se reduce el paro, pero los trabajos son de peor calidad y mas inseguros.
A partir de este punto empezarían a entrar conceptos políticos, de justicia social, desigualdades, etc…
En realidad, siendo exclusivamente técnicos, y prescindiendo de factores correctivos ajenos al mercado, nos quedan las leyes de la oferta y la demanda, y su mayor axioma : si sube el precio baja la demanda y si baja el precio sube la demanda.
Esto, aplicado a los impuestos indirectos (IVA) supone que, si subimos los tipos impositivos sube el precio de los productos ya que están grabados en ese tanto por ciento. Si bajan los tipos se producirá el efecto contrario.
En el contexto de los impuestos directos (Sobre la renta), las consideraciones son diferentes: los tipos altos desincentivan el trabajo y encarecen los precios vía incremento de los costes salariales.
Para estudiar estos fenómenos el economista Arthur Laffer en los años setenta diseñó una curva que relaciona los tipos impositivos (eje horizontal) con la recaudación fiscal (eje vertical).  
Curva de Laffer
En realidad, la curva es una ecuación y el procedimiento matemático es calcular los máximos de la curva (Derivando e igualando a cero).
Si partimos del punto en que el tipo fiscal es 0 (T=0), la recaudación será también cero (R=0). Según avanzamos en la curva (De izquierda a derecha), a cada punto horizontal le corresponde otro vertical. Es decir, a casa tipo impositivo (T) le correspondería un volumen de recaudación (R).
Cuando llegamos al punto en que el tipo es optimo (El que corresponde al máximo de la curva) tendremos la recaudación máxima.
Pero si seguimos aumentando el tipo (Avanzamos en la curva roja hacia la derecha), la recaudación empezará a descender. Este descenso irá acentuándose a medida que aumentamos los tipos hasta llegar a cero, que corresponderá al tipo máximo. 
Esta es la famosa curva de Laffer.
No deja de ser un simple modelo matemático para explicar una realidad social, cosa casi imposible. Evidentemente, en la realidad al ser las economías algo en constante movimiento con sus ciclos difíciles de identificar hacen complicadísimo el cálculo antes descrito, pero ayuda a clarificar los análisis.
El primero que bajó los impuestos siguiendo las doctrinas de Laffer fue Ronald Reagan, y no fue un éxito; la recaudación bajó al bajar los impuestos.
Espero que lo explicado anteriormente no haya sido demasiado lioso para el lector. Si ha sido así, es mi culpa y me excuso por ello.

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