La Posverdad es una técnica de engaño que se usa para
moldear la opinión pública. En realidad no es nada nuevo, pero es una palabra
que ha aparecido hace relativamente poco, en este siglo. Es, por tanto,
técnicamente lo que se llama un neologismo, pero yo creo que es más bien un
eufemismo para evitar la palabra engaño, que es mucho más cruda. Se usa, hoy
por hoy, dentro del contexto político y/o sociológico.
Lo sutil de la Posverdad consiste en minimizar la
importancia de los hechos objetivos, y dar mucha más a las emociones basadas en
los sentimientos primarios, emocionales y éticos del colectivo a quien va
dirigida. Trataré de aclarar esto.
Como digo no es nada nuevo y ha sido usado intensivamente a
lo largo de la historia. Pero adquiere más relevancia cada vez que, a lo largo
de la historia, aparece algún medio de comunicación nuevo (la imprenta, la
radio, la televisión, internet...). Para tratar de dar luz al concepto
Posverdad voy a situarme en un punto temporal en que el cine se convirtió en un
medio de modelado de la opinión pública.
Hay muchos ejemplos, pero ¿quién no recuerda alguna película
en la que el héroe, en realidad es un ladrón, un mentiroso o un asesino? Yo me
he sorprendido muchas veces deseando que no sea detenido el protagonista, que
ha formado, por ejemplo, un equipo para realizar un robo ingenioso a un museo o
a un banco. Es decir el creador del film ha conseguido dar muy poca importancia
al hecho objetivo de robar o de asesinar, a cambio de apelar a las emociones
que despierta en nosotros el conocer, por ejemplo los motivos que ha tenido
para cometer esos delitos, y así consigue que le apoyemos. Como se ve, no es
nada nuevo, y es bastante simple.
Lo usan los abogados contra los fiscales (y viceversa) para
influir en los jurados o en los mismos jueces, los diputados en sus escaños,
los publicitarios, los periodistas, y hasta los médicos cuando recetan
placebos.
Los eruditos de muchas religiones lo han venido usando mucho
a lo largo de sus ya más de dos milenios de existencia. Por ejemplo: Objetivamente
Galileo demuestra, con razonamiento objetivos, que la tierra es redonda, pero
estos razonamientos se minimizan y se apela a las interpretaciones de la Biblia
hechas por los doctores de la Iglesia. El resultado es que Galileo es quemado
en la hoguera con el visto bueno de la “opinión pública” de aquella época y la
de algunos siglos después, la de los “creyentes”, porque tienen fe.
Ya, en la historia más reciente, otros grandes manejadores
de la opinión pública fueron los nazis, cuyo ministro de propaganda acuñó
aquella frase de “una mentira dicha muchas veces se acaba convirtiendo en una
verdad”. Así, para la opinión pública alemana, quedaron minimizados los
asesinatos de judíos y los desmanes del partido nacional socialista, apelando
al sentimiento de humillación que, después de la primera gran guerra,
aparecieron en al pueblo alemán. El resultado fue tremendo.
Pero ya en este siglo, la Posverdad añadió otro concepto
todavía más sofisticado, que se resume en la frase: “el que algo aparente ser
verdad es más importante que la propia verdad”.
Los EEUU y algunos aliados, decidieron invadir Irak, porque
Sadam “aparentemente tenía y usaba armas de destrucción masiva”. Después, se
demostró que la verdad es que no las tenía, pero eso no era lo importante, era
más importante que parecía que las tenía, y aquellos líderes que invadieron,
después dijeron que lo volverían a hacer apelando al sufrimiento que padecía el
pueblo iraquí. El resultado es que
ahora, el pueblo iraquí padece unos sufrimientos mucho mayores que con Sadam.
Pero la genuina Posverdad alcanza su zenit en la actualidad,
gracias a la utilización del exceso de información que nos inunda, se permite
difundir datos erróneos, falsos, inexactos…de los que se sacan conclusiones
también inexactas, erróneas y falsas.
Así, no importa que EEUU se haya forjado como potencia
gracias a las sucesivas oleadas de inmigrantes durante ya casi tres siglos, ni
que los inmigrantes sean indispensables para mantener al alza la economía. Se
apela al sentimiento de pertenencia al país, al patriotismo. Se informa que los
ciudadanos americanos están siendo robados por los nuevos inmigrantes. Esto se
adereza con datos inexactos como cuántos millones de inmigrantes son
delincuentes, cuantos millones de dólares se pierden por llevarse las fábricas
al extranjero, o (y esto me parece más alucinante que todo lo demás), se
demuestra que es mejor que la gente ¡no tenga sanidad pública!
No importa que sus padres o abuelos hayan sido antes
inmigrantes como aquellos a quienes se denostó, ni que se les haya ido la mano
al cuantificar los millones de ilegales, ni que el desmantelamiento de la
sanidad pública implique la muerte de seres humanos.
El resultado es que el discurso político de “América
primero”, de que hay que levantar un muro con México, tirar la sanidad pública,
deportar millones de mejicanos, etc…es el más votado.
La Posverdad es usada diariamente para manejar la opinión
pública, así se fomenta el nacionalismo aportando datos parciales sobre lo que
se pierde perteneciendo a una comunidad supranacional como ha sucedido en el
Reino Unido, la Francia de Le Pen o en Alemania.
Recientemente he oído que el retraso de que se realice una
infraestructura española tan necesaria como es el “corredor del Mediterráneo”
es debido a un supuesto sabotaje de la idea por parte de Cataluña que teme que
el puerto de Valencia haga sombra al de Barcelona, lo cual es absurdo, pero hay
quien lo cree.
Alguien ha convencido a muchos alemanes de que la bajada de
los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo es una forma de
robarles el dinero de las vacaciones ya que la retribución de sus ahorros no
les da para venir a España de vacaciones. No importan los beneficios de
disfrutar de tipos a interés bajo y la reactivación de la economía europea.
Alguien ha convencido a mucha gente de que, en España, los
musulmanes que llegan reciben una subvención del estado que llega a 3000 euros
mensuales ¡si tiene dos o más hijos! Pero solo a los musulmanes ¡por el hecho
de serlo!, y están convencidos de ello.
Hay quien demuestra que en España podríamos jubilarnos todos
con 60 años si no existiera fraude fiscal.
Etc., etc….
El Apocalipsis, según San Mateo 24, 4-6 dice que “antes del
fin vendrán falsos cristos (mesías o salvadores) que engañarán a mucha gente.
Se escuchará hablar de guerras y rumores de guerras…
Y Jesús dice: "mirad que no os turbéis, porque es
necesario que todo esto suceda".
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