Casi nadie sabe lo que es el MUR, y la explicación entre paréntesis
aclara poco. Sin embargo es algo de lo que yo me siento orgulloso como europeo,
y creo que se debe dar más publicidad a este organismo que acaba de estrenarse con
motivo de la, brillantemente resuelta, crisis del Popular.
Una de las lecciones aprendidas de la gran crisis económica
ya pasada, ha sido entender la necesidad de crear un verdadero “banco de bancos”,
un Banco Central Europeo (BCE) que, además de responder de las misiones que se
le encargaron desde su fundación (Inflación y tipos de interés del euro), tenga
la responsabilidad de vigilar y regular el sistema bancario europeo.
Para ello
supervisa a los bancos europeos continuamente, para velar por el cumplimiento de las buenas prácticas
de los mismos. También de los que operan en países fuera del euro. En
definitiva ser el supervisor de la unión
bancaria europea. (Una pena que, por motivos políticos como siempre, quede
fuera el resto del sistema financiero europeo, tal como los seguros y las cajas
de ahorros).
La unión bancaria europea fue una decisión política, que dio
a luz un organismo dependiente del BCE (Banco Central Europeo), llamado el MUS
(Mecanismo único de supervisión). La unión bancaria europea es un ejemplo de lo
que, a partir de ahora veremos mucho: la Europa de dos velocidades. La primera
velocidad compuesta por los países del Euro y la segunda los demás, pero todos
formando parte de la unión bancaria europea.
El MUS (Repito: Mecanismo único de supervisión), vigila día
a día la gestión de los bancos de Europa desde enero de 2016, y avisa de
cualquier riesgo que aparezca en el horizonte financiero. Pero si a pesar de
eso, se produce una crisis como la del Popular, el MUS dispone del MUR (Mecanismo
único regulación), que no es más que una comisión que se crea automáticamente
cuando hay una crisis bancaria local (Como ha sucedido con la crisis del
Popular) y es quien toma las decisiones para su resolución aplicando la
normativa europea paso a paso, con un componente técnico 100%, sin que los gobiernos puedan influir.
Para garantizar los derechos de los clientes de esos bancos
en crisis, el MUR dispone del FUR (Fondo Único de Resolución), disponible desde
enero de 2016, es el fondo que garantizaría los depósitos de los clientes del
Popular en última instancia. (Si no hubiera un Santander salvador).
Hay que congratularse del buen funcionamiento de este
mecanismo europeo, que se ha estrenado con el Popular y ha funcionado perfectamente.
En unas horas, con los mercados cerrados, el MUR ha sido capaz de resolver, de
un modo profesional, aplicando la normativa, adjudicando la “venta” por 1 € al
Santander.
La solución, como se esperaba y deseaba, ha quedado exenta
de influencias políticas del país donde está el banco en crisis, que contaminarían
las decisiones. La resolución ha sido ejemplar y rápida, sin respuesta
peyorativa por parte de nadie relevante. En pocas palabras, se ha evitado una
solución al estilo de la de Caja Madrid, que supuso su intervención y un enorme
desembolso de dinero público.
En este caso han perdido su dinero los accionistas, que son
los que han invertido asumiendo el riesgo, como cualquier empresario dueño de
una empresa. Ellos eligieron a los gestores y queda claro que los eligieron
mal, y han pagado por ello en vez de pagarlo entre todos los españoles. No sólo
han perdido los pequeños accionistas, en los últimos días han ido vendiendo con
grandes pérdidas muchos fondos de inversión que poseían grandes paquetes de
acciones. También han perdido su dinero los que invirtieron en bonos
contingentes convertibles, conocidos como COCOS, que daban rentabilidades
superiores al 5%.
A modo de ejemplo, entre estos grandes perdedores están:
El grupo Luksic, perteneciente a la familia chilena del
mismo nombre, una de las grandes fortunas chilenas, que compró un 3% del
Popular hace solo un mes por 90 millones de euros ha perdido todo ese dinero.
La familia mexicana Del Valle, que entraron en el banco en 2014
en la ampliación de capital de entonces, invirtió más de 450 millones de euros,
que habrá malvendido los últimos días.
La Sindicatura de Accionistas, que agrupa a numerosos
accionistas del banco, con mucha representación del Opus Dei, y poseía un 9,6%
del capital.
Otras participaciones conocidas son el 3,497% de Allianza,
el 4% de Credit Mutuel y el 3,05% del fondo británico Silchester.
Todo, en mi modesta opinión, es justo como corresponde a las
reglas del juego de los mercados, las inversiones especulativas y las
asunciones de riesgos empresariales.
En el otro lado de la balanza de la justicia, y fuera del
alcance de los órganos europeos, queda la profundamente injusta historia del
expresidente del banco Angel Ron, verdadero artífice de la caída el banco, que
fue “despedido” con una pensión de 8,5 millones destinada a su jubilación. El
Popular dotó otros 15,64 millones adicionales para ese fin. Con esos 24
millones en total, el Popular contrató a una aseguradora, que se encargará de
abonarle 1,1 millones anuales mientras viva. Extremadamente injusto.
Adivino, que la próxima intervención del MUR va a ser en
Italia, donde algunos bancos andan en peligro. Standard & Poor's y otras
agencias de rating, han venido rebajando, desde primeros de año, la
calificación de 24 bancos italianos. La mayor parte son entidades medianas, con
la excepción de Banca Monte dei Paschi di Siena (BMPS) y Unione di Banche
Italiane (UBI Banca). Veremos qué pasa.
En fin, la conclusión que yo saco es que, cada vez más
Europa se está convirtiendo en garante de los derechos de sus ciudadanos, y
cada vez más se les ve el plumero a los nacionalistas y regionalistas, que no quieren
sino mangonear los fondos que resultan del esfuerzo de los contribuyentes. Así,
no hay que olvidar que las clausulas suelo, la dación en pago, etc…son gracias
a resoluciones de los tribunales europeos. El desmantelamiento de los
privilegios de los estibadores, la igualdad de derechos de los trabajadores
contratados y los funcionarios, etc…es gracias a Europa.
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