Angela Merkel cuenta con un grupo de asesores llamados “los
5 sabios”, cuyo presidente es un tal Christoph M. Schmidt. Después de lo
acontecido con Grecia, han hecho las siguientes reflexiones:
“Hay que crear un reglamento que regule las quiebras de los
estados, incluyendo la posibilidad de que estos abandonen el euro”. En este
reglamento, proponen regular también el manejo de este tipo de crisis, “para
que se pueda hacer frente a la falta de cooperación de un estado”.Otro tema que les preocupa mucho es el de la “mutualización de la deuda”, es decir, hacer que la deuda europea sea asumida colegiadamente por todos los estados miembros a través del Banco Central Europeo, o sea que se emita deuda europea. Y rechazan esta posibilidad, siempre que no haya una unión política, y declaran a este respecto que no hay voluntad actualmente para esta unión política por parte de los estados miembros. O sea les falta decir “aaaah, se sienteeee, nada de deuda europeaaaa”.
De paso, aprovechando que no hay voluntad de más unión política (qué pena), también rechazan medidas que pueden ser efectivas a corto plazo, como la creación de un seguro de desempleo europeo o de un gobierno económico, ya que, en su opinión, generarían inestabilidad a medio plazo al no estar acompañadas de una cesión de soberanía por parte de los estados miembros.
También pretenden que haya una declaración institucional mediante la cual quede bien claro que “los votantes de los países acreedores no están dispuestos a financiar a largo plazo a los países deudores".
Y se felicitan por lo logrado tras la crisis griega: "Sin la ayuda de los socios europeos y del FMI, los países en crisis se habrían visto forzados a hacer ajustes mucho más dolorosos, ya que los créditos de ayuda concedidos les han obligado a bajar su déficit público durante varios años. Por eso los programas de rescate ayudaron a evitar una política de austeridad más dura" (generosos).
Tengo que decir que estoy totalmente de acuerdo con lo que estos sabios dicen, con algunas excepciones:
Por ejemplo, ese reglamento que regule la quiebra de los estados, debería también regular la posibilidad de que una mayoría de países pueda echar a algún país que no quiera colaborar con los demás, de modo que se pueda hacer frente a “la falta de cooperación de un estado”, tal como ellos propugnan, es decir que se pueda echar a Alemania si no colabora con la política mayoritaria.
Lo de que no hay voluntad de más unión política es cierto, ya que por su parte, ellos necesitan una votación en el Bundestag para aprobar lo que firme frau Merkel. Nosotros aquí no lo necesitamos, porque hace tiempo que cedimos esa parte de nuestra soberanía, pero no a ellos, sino al Parlamento Europeo. O sea, no se debe mutualizar la deuda alemana, ya que ellos no quieren, pero sí la del resto de los países del euro, excepto los que prefieran quedarse en la órbita alemana: Austria, Holanda o Finlandia (pobres).
También estoy de acuerdo en que crear un seguro de desempleo europeo o un gobierno económico, y yo diría más, una unión fiscal, generaría inestabilidad a la larga, siempre que no se dé esa transferencia de soberanía. O sea, entreguemos esa soberanía y ya no habrá inestabilidad.
Ah!, y eso de que “los votantes de los países acreedores no están dispuestos a financiar a largo plazo a los países deudores", también lo creo. Está en la naturaleza humana. Somos egoístas por naturaleza, lo produce nuestra capacidad para imaginar el futuro. Pero eso solo se resuelve mediante la imposición, sí señores, hay que imponer que los más ricos paguen más, se pongan como se pongan.
En conclusión, siendo consecuentes con sus propios planteamientos, los “sabios” deberían aconsejar a frau Merkel que Alemania se plantee su salida del euro.
De este modo no tendrían que ceder soberanía, no tendrían que ser solidarios con los países más pobres, mantendrían su fondo de desempleo, sus jubilaciones, etc. Y recuperarían su Bundesbank, que irónicamente, significa banco federal, o sea banco solidario de todos los Landers que componen la federación alemana. Imagino que los landers ricos como Babiera deben enfadarse mucho por tener que financiar a los landers pobres.
Pero salir del euro, además de aumentar toda la antipatía que generan día a día entre el resto de los europeos, sería lo que aquí diríamos “vender el coche para comprar gasolina”.
Los primeros días después de que Alemania adoptase de nuevo el marco, su revaluación sería tal que posiblemente doblara, triplicara o más su valor al entrar en el euro (1 marco=0,51 €).
A su vez el euro se devaluaría respecto a las demás monedas mundiales: (1 dólar=2€; 1 marco=1$, 1marco=2€).
Los productos alemanes tendrían precios astronómicos para el resto de los europeos, pero para los alemanes los productos del resto del mundo serian muchísimo más baratos que los suyos propios. Por muy orgullosos que estén de la calidad de sus productos, acabarían comprando productos importados.
En pocos meses empezarían a cerrar fábricas, y el paro se incrementaría alarmantemente. Las deudas que sus deudores tienen con ellos, denominadas en euros, automáticamente se reducirían por 3 o 4. Su balanza de pagos se degradaría a pasos agigantados.
Inglaterra, al ver a Europa libre de la tiranía alemana, estaría interesada en entrar en el euro, ya que se convertiría en una de las potencias de referencia de la nueva moneda única, y vería la posibilidad de que La City fuera la sede del nuevo Banco Central Europeo, que ya no tendría sentido que residiera en Frankfurt.
Estados Unidos, ante la tesitura de tener que decidir quién sería su socio preferente, se quedaría con el mayor mercado y el de mayor potencial o sea el euro. Además, al ver cómo Alemania quedaría más a merced de los rusos, negociaría duramente con los alemanes para la instalación de más y mayores bases militares y el despliegue de armas nucleares en su territorio.
Sí, definitivamente estoy de acuerdo con los “sabios” alemanes. Me encantaría que Alemania saliera del euro. Paradójicamente sería una “salida” para el resto de los países de Europa.
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