miércoles, 24 de octubre de 2018

Impredecible Italia


Leo con estupor las noticias que vienen sobre Italia.
Hace algo más de dos años hubo un cierto colapso de la banca italiana, el enésimo, en aquel momento estuvo a punto de caer el banco mas antiguo del mundo. Pero Italia tiene tantos recursos que es capaz de  ir sorteando su situación, a pesar de que no para de ir degenerando de año en año, y el precipicio está cada vez mas cerca. Pero veamos la coyuntura de ese país.
Italia es la tercera economía del Euro (España la cuarta) y la cuarta de Europa (España la quinta), y miembro del G-10 (uno de los 10 países mas ricos de las economías occidentales (España no está en este selecto grupo, ahora somos el 12º).
A groso modo, Italia es, en términos económicos un poco menos que 1,5 veces España (Datos de 2017). Pero nosotros crecimos a cerca del 3%, mientras que ellos crecieron menos del 1%. Si miramos otros parámetros que ya vamos conociendo, como son el déficit público y la deuda pública, tenemos lo siguiente:
Según los presupuestos presentados por ambos países a Bruselas tenemos:
Déficit de España:           1,8% del PIB en 2019    
Déficit de Italia:             2,4% del PIB en 2019                                      
Deuda española:            96,1% del PIB en 2019
Deuda italiana:               132% del PIB en 2019
España, a pesar de haber presentado unos números más relajados que los previstos por el gobierno de Rajoy, tiene un objetivo de ligero superávit en 2022, y una senda de reducción de deuda mas agresiva, bajará del 90% en 2021.
Italia, por su parte, sólo empezará a reducir su déficit significativamente, a partir del 2022. Para entonces su deuda alcanzaría los 140%.
Con estas cifras, se entiende el por qué Bruselas haya aceptado nuestros presupuestos (Con algunas pequeñas objeciones fáciles de corregir), mientras que haya rechazado de plano los del gobierno italiano. Pero ¿Qué consecuencias tiene ese rechazo de Bruselas para Italia?
Es verdad que, la Comisión Europea, no tiene poder de veto efectivo sobre las cuentas nacionales y que el Gobierno italiano es libre de seguir adelante con esos presupuestos, pero la UE podría sancionar a Italia con una multa máxima del 0,2% de su PIB (Unos 3.500 millones de euros), ¿y si no paga la multa?, Bruselas tiene mas elementos coactivos sobre el gobierno de Roma;
Italia está recibiendo de la UE 44.700 millones de € entre 2014-2020. Es el segundo país que más fondos recibe. Además Italia se ha estado beneficiando, el que mas, de una cierta tolerancia respecto al ritmo de reducción de los desequilibrios de los países europeos, con un margen de unos 30.000 millones de euros para imprevistos (terremotos, y catástrofes).  
Ningún país, hasta ahora ha osado rebelarse de este modo, ni Grecia en su día lo hizo. Y Europa ya no da mas flexibilidad, no está dispuesta a tolerar que Italia escape a la disciplina impuesta a fuego a todos los países miembros, con especial sufrimiento que pasaron los países “rescatados” (Portugal, Irlanda y Grecia), y el sacrificio de España.
Pero, con todo lo grave de la situación Italiana respecto a las exigencias de Bruselas, no es el peor problema al que Italia tiene que hacer frente. La deuda enorme que lastra su economía hace que ya gaste cada año, por ejemplo, más en pagar los intereses, que en educación. Con el agravante de que esos intereses, que ahora tienen todavía un precio bajo, en pocos meses empezarán a subir de precio, en cuanto el Banco Central Europeo abandone su política de tipos de interés bajos.
Si acude al mercado libre de deuda, se encuentra que, dada su situación, se considera a Italia como un deudor de dudoso cobro, y por tanto se les exige una prima de riesgo enorme. Es decir que su deuda todavía resultará más cara de financiar.
Por otra parte, la banca italiana tiene todavía pendiente su saneamiento. Ya sólo quedan ellos y (Alemania en menor medida), los demás ya hemos hecho nuestros deberes, por ejemplo España desembolsando 61.000 millones de euros, que se dice pronto. Pero el Reno Unido superó los 100.000 de €.
La banca italiana, sin haber sido rescatada, está al borde del colapso, y pide a gritos ser saneada con fondos públicos, una enorme cantidad de fondos públicos, pero enorme….enorme. Y según lo expuesto anteriormente, parece imposible encontrar esos fondos.
Hasta aquí, todo lo dicho parece algo alejado del día a día de los italianos. Sin embargo Italia tiene una peculiaridad respecto a su deuda, y es que alrededor del 70% de la misma está en manos de los propios italianos. Esto añade vulnerabilidad en caso de llegar a “las manos”, es decir en caso de plantearse impagos. En ese indeseado caso, los ciudadanos y las empresas italianas serían los primeros perjudicados, expuestos a perder sus ahorros de toda la vida. El temido “efecto contagio” que se produjo con Grecia, queda muy limitado con Italia, por este motivo. Con Grecia, gran parte de la deuda estaba en manos de países Europeos, y sobre todo de alemanes. Y, claro no se podía dejarla caer y que perdieran los germanos. Aquí no existe ese problema.
"Nada de pánico, Italia no es Grecia", ha señalado este martes Klaus Regling, el director gerente del fondo de rescate de la zona euro (MEDE).
Esta vez parece que Italia ha sido la tristemente elegida para recibir un varapalo ejemplar. Un castigo para que tomen nota  los gobiernos que realizan promesas que no se pueden cumplir. O para aquellos que propugnan la desobediencia a los acuerdos de estabilidad europeos. Italia será la vacuna contra el populismo de extrema derecha e izquierda.
A los italianos no les queda ni siquiera el recurso de amenazar con salir de Euro o de la Unión Europea. Sería una verdadera catástrofe para ellos, mucho peor que lo que le va a suceder al Reino Unido, y no tan malo para Europa, de hecho, muchos verían con agrado su salida.
Por un lado Italia casi no es contribuyente neto al presupuesto europeo, por lo que los fondos se redistribuirían entre los que quedamos. Por otra, muchas industrias europeas dejarían de tener que competir con los productores italianos, que verían grabadas sus exportaciones a sus ex socios comunitarios (por ejemplo el aceite de oliva español o griego).
Y finalmente tendrían que devaluar la lira tan salvajemente, que sufrirían una hiperinflación, que recordaría la sufrida por la Alemania pre nazi o la actual de Venezuela.
El actual gobierno de extrema derecha italiano está optando por hacerse muy amigo de Rusia, pero sin embargo el territorio italiano contiene grandes bases militares norteamericanas, por las que cobran un buen dinero al Tío Sam. Una nueva contradicción.
Conclusión.-
Según lo expuesto, la situación italiana es muy, pero muy muy difícil, y lo peor es que su futuro se augura aun peor. Viéndoles, uno se felicita de haberse podido enderezar la situación en España, a pesar de todo el sufrimiento que ha costado, y la casi demolición de una buena parte del estado de bienestar.
Lo que ocurra en el futuro próximo y medio en Italia es verdaderamente muy incierto. Y la reacción del pueblo italiano muy impredecible.   

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