Leo con estupor las noticias que
vienen sobre Italia.
Hace algo más de dos años hubo
un cierto colapso de la banca italiana, el enésimo, en aquel momento estuvo a
punto de caer el banco mas antiguo del mundo. Pero Italia tiene tantos recursos
que es capaz de ir sorteando su
situación, a pesar de que no para de ir degenerando de año en año, y el
precipicio está cada vez mas cerca. Pero veamos la coyuntura de ese país.
Italia es la tercera economía
del Euro (España la cuarta) y la cuarta de Europa (España la quinta), y miembro
del G-10 (uno de los 10 países mas ricos de las economías occidentales (España
no está en este selecto grupo, ahora somos el 12º).
A groso modo, Italia es, en
términos económicos un poco menos que 1,5 veces España (Datos de 2017). Pero
nosotros crecimos a cerca del 3%, mientras que ellos crecieron menos del 1%. Si
miramos otros parámetros que ya vamos conociendo, como son el déficit público y
la deuda pública, tenemos lo siguiente:
Según los presupuestos
presentados por ambos países a Bruselas tenemos:
Déficit de España: 1,8% del PIB en 2019
Déficit de Italia: 2,4%
del PIB en 2019
Deuda española: 96,1%
del PIB en 2019
Deuda italiana: 132% del PIB en 2019
España, a pesar de haber
presentado unos números más relajados que los previstos por el gobierno de
Rajoy, tiene un objetivo de ligero superávit en 2022, y una senda de reducción
de deuda mas agresiva, bajará del 90% en 2021.
Italia, por su parte, sólo
empezará a reducir su déficit significativamente, a partir del 2022. Para
entonces su deuda alcanzaría los 140%.
Con estas cifras, se entiende el
por qué Bruselas haya aceptado nuestros presupuestos (Con algunas pequeñas objeciones
fáciles de corregir), mientras que haya rechazado de plano los del gobierno italiano.
Pero ¿Qué consecuencias tiene ese rechazo de Bruselas para Italia?
Es verdad que, la Comisión Europea,
no tiene poder de veto efectivo sobre las cuentas nacionales y que el Gobierno
italiano es libre de seguir adelante con esos presupuestos, pero la UE podría sancionar
a Italia con una multa máxima del 0,2% de su PIB (Unos 3.500 millones de euros),
¿y si no paga la multa?, Bruselas tiene mas elementos coactivos sobre el
gobierno de Roma;
Italia está recibiendo de la UE 44.700
millones de € entre 2014-2020. Es el segundo país que más fondos recibe. Además
Italia se ha estado beneficiando, el que mas, de una cierta tolerancia respecto
al ritmo de reducción de los desequilibrios de los países europeos, con un
margen de unos 30.000 millones de euros para imprevistos (terremotos, y
catástrofes).
Ningún país, hasta ahora ha
osado rebelarse de este modo, ni Grecia en su día lo hizo. Y Europa ya no da
mas flexibilidad, no está dispuesta a tolerar que Italia escape a la disciplina
impuesta a fuego a todos los países miembros, con especial sufrimiento que
pasaron los países “rescatados” (Portugal, Irlanda y Grecia), y el sacrificio
de España.
Pero, con todo lo grave de la
situación Italiana respecto a las exigencias de Bruselas, no es el peor problema
al que Italia tiene que hacer frente. La deuda enorme que lastra su economía
hace que ya gaste cada año, por ejemplo, más en pagar los intereses, que en
educación. Con el agravante de que esos intereses, que ahora tienen todavía un precio
bajo, en pocos meses empezarán a subir de precio, en cuanto el Banco Central
Europeo abandone su política de tipos de interés bajos.
Si acude al mercado libre de
deuda, se encuentra que, dada su situación, se considera a Italia como un
deudor de dudoso cobro, y por tanto se les exige una prima de riesgo enorme. Es
decir que su deuda todavía resultará más cara de financiar.
Por otra parte, la banca
italiana tiene todavía pendiente su saneamiento. Ya sólo quedan ellos y (Alemania
en menor medida), los demás ya hemos hecho nuestros deberes, por ejemplo España
desembolsando 61.000 millones de euros, que se dice pronto. Pero el Reno Unido
superó los 100.000 de €.
La banca italiana, sin haber
sido rescatada, está al borde del colapso, y pide a gritos ser saneada con
fondos públicos, una enorme cantidad de fondos públicos, pero enorme….enorme. Y
según lo expuesto anteriormente, parece imposible encontrar esos fondos.
Hasta aquí, todo lo dicho parece
algo alejado del día a día de los italianos. Sin embargo Italia tiene una
peculiaridad respecto a su deuda, y es que alrededor del 70% de la misma está
en manos de los propios italianos. Esto añade vulnerabilidad en caso de llegar
a “las manos”, es decir en caso de plantearse impagos. En ese indeseado caso,
los ciudadanos y las empresas italianas serían los primeros perjudicados,
expuestos a perder sus ahorros de toda la vida. El temido “efecto contagio” que
se produjo con Grecia, queda muy limitado con Italia, por este motivo. Con
Grecia, gran parte de la deuda estaba en manos de países Europeos, y sobre todo
de alemanes. Y, claro no se podía dejarla caer y que perdieran los germanos. Aquí
no existe ese problema.
"Nada de pánico, Italia no
es Grecia", ha señalado este martes Klaus Regling, el director gerente del
fondo de rescate de la zona euro (MEDE).
Esta vez parece que Italia ha
sido la tristemente elegida para recibir un varapalo ejemplar. Un castigo para
que tomen nota los gobiernos que realizan
promesas que no se pueden cumplir. O para aquellos que propugnan la
desobediencia a los acuerdos de estabilidad europeos. Italia será la vacuna contra
el populismo de extrema derecha e izquierda.
A los italianos no les queda ni
siquiera el recurso de amenazar con salir de Euro o de la Unión Europea. Sería
una verdadera catástrofe para ellos, mucho peor que lo que le va a suceder al
Reino Unido, y no tan malo para Europa, de hecho, muchos verían con agrado su
salida.
Por un lado Italia casi no es
contribuyente neto al presupuesto europeo, por lo que los fondos se redistribuirían
entre los que quedamos. Por otra, muchas industrias europeas dejarían de tener
que competir con los productores italianos, que verían grabadas sus exportaciones
a sus ex socios comunitarios (por ejemplo el aceite de oliva español o griego).
Y finalmente tendrían que
devaluar la lira tan salvajemente, que sufrirían una hiperinflación, que
recordaría la sufrida por la Alemania pre nazi o la actual de Venezuela.
El actual gobierno de extrema
derecha italiano está optando por hacerse muy amigo de Rusia, pero sin embargo
el territorio italiano contiene grandes bases militares norteamericanas, por
las que cobran un buen dinero al Tío Sam. Una nueva contradicción.
Conclusión.-
Según lo expuesto, la situación
italiana es muy, pero muy muy difícil, y lo peor es que su futuro se augura aun
peor. Viéndoles, uno se felicita de haberse podido enderezar la situación en
España, a pesar de todo el sufrimiento que ha costado, y la casi demolición de
una buena parte del estado de bienestar.
Lo que ocurra en el futuro
próximo y medio en Italia es verdaderamente muy incierto. Y la reacción del
pueblo italiano muy impredecible.
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