lunes, 11 de marzo de 2019

El “affaire” del Eurocaza europeo del siglo XXI


El asunto del Eurocaza del siglo XXI es un ejemplo muy relevante de lo que está sucediendo en Europa, referente a su unidad como bloque independiente, dentro del escenario global.
Cuando España entró en el entonces selecto club de los países poseedores de aviones modernos de caza, lo hizo de la mano de los EEUU, y sus F18. Eso supuso adquirir la tecnología puntera norteamericana, en detrimento de otros fabricantes, sobre todo europeos, como el Mirage IV francés. Corrían los años 70, los EEUU tenían bases militares en territorio español y éramos unos simples aspirantes a entrar en lo que entonces se llamaba Mercado Común Europeo.
Desde entonces Europa, ya con España como país integrante, ha evolucionado hacia una unión monetaria y, de un modo menos fructífero, hacia una unión política. Ese contexto de prevalencia de intereses nacionales sobre los comunes europeos impidió (Y, de momento, todavía sigue siendo así) la unicidad de proyectos estratégicos a nivel Europeo.
Uno de estos tipos de proyectos disgregados son los relativos a la defensa, y concretamente los relativos al diseño y desarrollo de aviones de caza modernos.
Ya a finales de los 80, Europa consideró la opción de dotarse de su propia tecnología de este tipo de aviones y no depender tanto de los EEUU. Así nació el programa EFA con el objeto de producir un avión de este tipo de última generación de tecnología, que se llamó Eurofigter. En el proyecto EFA participan Italia, Reino Unido, Alemania y España. Francia, por su parte fue en solitario y fabricó un avión que sustituyó a los viejos Mirage, que se llama Rafale.
El 8 de agosto de 1986 el Eurofigter hizo su primer vuelo, y el Rafale convivió en paralelo con las consiguientes “des-economías de escala”.
Contexto actual
Actualmente Europa se encuentra en una nueva transformación forzada por varios hechos que empiezan a configurar la geopolítica del siglo XXI. Esto es: El Brexit, que significa el abandono de un país que es la primera potencia militar de Europa. La nueva política norteamericana apadrinada por Trump, que implica un cierto desentendimiento de la defensa Europea, dejando al viejo continente “abandonado a su suerte”. Y finalmente el regreso de Rusia como potencia militar mundial, que representa una amenaza creciente para l este europeo.
El pasado 22 de enero Francia y Alemania firmaron un acuerdo, con vocación de convertirse en tratado histórico en Aquisgrán. Uno de los capítulos que contempla ese acuerdo es la creación de un ejército franco alemán como embrión de una futura fuerza de intervención internacional. A aquel acuerdo se le a dado en llamar G2. Y recientemente España ha sido invitada a entrar para crear un G3.
En este escenario de reposicionamiento de fuerzas nacionales europeas ha nacido el proyecto de avión europeo de quinta generación, al que España ha sido invitada a participar, que recibe el nombre de FCAS.  El FCAS está destinado a sustituir al Eurofigter, al Rafale, en 2040, y a otros aviones de fabricación norteamericana todavía en servicio, como por ejemplo los F18 españoles, que deben ser retirados antes de 2030.
Según ha avanzado el Gobierno alemán, la intención es firmar un Memorándum de Entendimiento trinacional durante el Salón Aeronáutico de París, que tendrá lugar entre el 17 y el 23 de junio en el aeropuerto de Le Bourget.
Desgraciadamente, la historia se repite y ha nacido en paralelo otro proyecto de avión de este tipo llamado Tempest patrocinado por el Reino Unido, al que se han unido Italia y Holanda. Aunque parece que, dados los elevados costos de desarrollo, producción y mantenimiento, ambos proyectos están condenados a fusionarse.
Si esto fuera realidad, dentro de dos décadas Europa (Incluido el Reino Unido) dispondrá de su propia tecnología de fabricación de aviones de combate en el segmento de aviones de Caza.
Ambos, FCAS y Tempest (O la fusión de ambos) tendrán que competir con los aviones norteamericanos que hoy en día llevan la delantera. Por ejemplo el F35 norteamericano, considerado hoy en día el avión más moderno y más caro de la historia.
Casi parece una broma. Bélgica, en el corazón administrativo y político de la Unión Europea, compra 34 aviones de combate de fabricación norteamericana, justo en el momento en que Europa acuerda invertir en el desarrollo de un nuevo avión de combate de quinta generación, por 3600 millones de euros.
Pero, en realidad tiene una justificación a mi modo de ver: Bélgica necesita reponer sus ya anticuados F16 norteamericanos, por cierto. Cuando los adquirió se dio algo parecido a lo actual: EEUU ofreció los mencionados F16, los más modernos en aquel momento, en detrimento de la promesa europea del desarrollo de los Eurofigter. Unos eran reales (los F16), y los otros sólo una promesa. Aquella decisión se confirmó acertada cuando la promesa tardó en convertirse en realidad y casi el doble de precio de lo previsto.
Ahora los F35 son reales y los FCAS y Tempest, son sólo una promesa. Europa ofreció a Bélgica los Eurofigter hasta la creación de los aviones de quinta generación, pero los belgas no han mordido el anzuelo… ¿O lo han mordido los americanos?
No voy a entrar en temas técnicos sobre esos aviones. Leyendo este artículo puede dar la sensación e que EEUU va caso 20 años por delante de Europa en estas tecnologías. Pero esto sólo es parte de verdad y parte de falacia, me explico: El nuevo avión europeo, todavía un proyecto, nace con requerimientos de superación del F35. Para ello es imprescindible conocer a fondo el avión norteamericano. Y eso se facilita teniéndolo en propiedad y aprendiendo día a día tanto sus capacidades como su forma de mantenimiento. ¿Será una forma de “seudo-espionaje” industrial?. Lo cierto es que los norteamericanos sólo han vendido estos aviones a Israel (tradicional aliado), todavía no han respondido a Japón sobre su solicitud de compra,  y acaban de negar la venta a Turquía por considerar estratégica la no transferencia de tecnología a ese país, a pesar de pertenecer a la OTAN. 
Me temo que eso sería política ficción. La cruel realidad es que en Europa siguen prevaleciendo los intereses nacionales sobre los “continentales”.
En la defensa se maneja muchísimo dinero. Bélgica también está comprando aviones no tripulados, fragatas, dragaminas y vehículos blindados…

   
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