Pocos días después de que Teresa
May haya anunciado, por fin su dimisión, reaparecen de nuevo algunos escenarios
alrededor del Brexit. Desde un nuevo referéndum hasta una salida sin acuerdo,
siempre dependiendo de quien sea el/la sucesor/a de la señora May.
Hace ya casi tres años, cuando
el Brexit invadía por sorpresa la actualidad internacional en España y en la
mayor parte de países del mundo, no teníamos ni idea de cómo se iba a producir,
pero sí es cierto que a muchos, entre los que me incluyo nos dio una cierta
pena la idea de la segregación.
No voy a mencionar lo sucedido
en estos años, pero si diré que el gobierno británico trató de negociar con los
grandes países de la UE por separado, y se encontraron con que todos ellos
hemos reaccionado como uno solo, y eso ha puesto de manifiesto la enorme fuerza
que adquiere una Europa unida frente a las situaciones en que priman las
egoístas individualidades nacionales.
Esa fuerza ha permitido que Michel
Barnier, el hombre designado por la Comisión Europea para defender los
intereses de la UE frente al Reino Unido, pudiera hacer un trabajo tan
excelente que ha descolocado a su homólogo el ministro británico para la salida
de la UE, Stephen Barclay,
Y después, una vez alcanzado el
acuerdo para la salida, toda Europa ha continuado firme frente al Reino Unido,
sin modificar una coma pese a los desesperados intentos de la buena de Teresa y
los mandatos del parlamento londinense hasta llegar a esta casi surrealista
situación en que los británicos acaban de votar a sus eurodiputados con la idea
de salir de Europa cuanto antes.
Esta sucesión de intentos de
salida frustrados, está siendo tremendamente negativa los británicos, que están
tan divididos que no son capaces de ofrecer una postura única como país frente
a la UE. Se diría que los británicos han llegando a tres conclusiones.
A) Que con los años de
pertenencia a la UE se han creado tantos vínculos, compromisos, obligaciones y
beneficios que es mucho más costoso y complicado salir de la Unión de lo que
parecía.
B) Que fuera del paraguas de la
UE “hace mucho frio” Cuando han empezado a vislumbrar su situación ante futuras
negociaciones comerciales con la UE y con el resto del mundo han visto lo
pequeños que son frente a China, EEUU, Rusia e incluso frente a su excolonia
India. Y esto es lo mismo tanto en materia económica como en materia de
seguridad, en la que incluso para un país con un ejército relativamente
poderoso como es el británico resulta insignificante ante las grandes potencias
globales.
Su insularidad, que en muchos
momentos de la historia ha supuesto una ventaja ante sus enemigos, hoy es una
debilidad tal que podría suponer incluso graves desabastecimientos de productos
de primera necesidad.
C) Que el Reino Unido no está
tan unido. Los escoceses votaron quedarse dentro de UK con la promesa de
permanecer dentro de la UE y se sienten engañados porque el Brexit va en
sentido contrario. Los norirlandeses tiemblan ante la perspectiva de volver a
las fronteras duras con la Irlanda europea y dudan de la bondad del Brexit.
Sólo Gales permanece callado, de momento veremos si, después del Brexit, cuando
se vean a solas con sus “queridos” ingleses, siguen en silencio.
Pero para Europa, lejos de suponer algo
negativo ha puesto de relieve varias cosas:
Que el camino andado hasta ahora
está suponiendo un nexo entre los países miembros mucho mas fuerte de lo que
parecía, y ya nadie se plantea salir y sufrir una experiencia como la del
Brexit o peor. Incluso los ultranacionalistas propugnan cambiar la UE pero
“desde dentro”, nada de salirse.
Que la unidad de criterio frente
a los británicos que tan buenos réditos ha dado puede repetirse y puede ser
beneficioso para todos (Aunque a veces sea mas para unos que para otros) y
muchos partidos paneuropeos proponen seguir avanzando en la unión, y se habla
de un seguro de desempleo europeo, de la Europa de las fronteras e incluso de
un ejercito europeo que ha despertado algunos recelos de los EEUU.
Que con el Brexit la UE, no
pierde tanto. Pierde, eso es innegable, pero no tanto. El Reino Unido no es la
primera economía de Europa, ni la segunda y lleva camino de no ser ni la
tercera. El bloque europeo pierde en tamaño, pero no por ello dejará de ser el
segundo mayor mercado del mundo, sólo por detrás del chino.
En materia de defensa es en la
que mas pierde Europa, pero es algo que se recuperará pronto y fácilmente desde
el momento en que ya se ha empezado a crear una industria común europea de
defensa, eliminando las duplicidades actuales. Europa invierte en defensa, cada
año, mas dinero que China y que Rusia, pero la dispersión nacional hace que de
despilfarren unos 80.000 millones de euros al año.
A cambio, Europa gana
deshaciéndose del principal entorpecedor de los procesos para su unidad. Si, siempre
han sido los británicos los que más problemas han puesto para cualquier avance
hacia la unidad económica y después muchos mas para la unión política. No hay
que olvidar que el término “Euro-escéptico” ya lo acuñó Margaret Thatcher en
1987.
Hace un tiempo tuve ocasión de
charlar con un amigo británico, partidario del Brexit y nunca olvidaré sus
palabras “Nosotros siempre hemos estado medio separados de Europa. Somos
diferentes, somos anglosajones” esa frase ultranacionalista y casi
supremacista, en realidad oculta un terror casi enfermizo al dominio alemán. “Los
últimos cincuenta años han ido en contra de nuestra historia. Si miras la
historia, nos opusimos al Imperio español, a Luis XIV, a Napoleón, al Káiser, a
Hitler…” y al final después de varios gin-tonics reconoció “Ahora los alemanes
dirigen Europa, siempre la han dominado. No tengo nada en contra, es su
naturaleza, pero no quiero ser parte de su imperio”.
No le faltaba razón cuando lo
dijo hace casi tres años, pero el tiempo le ha quitado una gran parte de esa
razón. Alemania se ha plegado a muchas exigencias de otros países, aunque
todavía sigue empecinada en muchos axiomas egoístas como, por ejemplo mantener
un superávit público exagerado a costa de ver languidecer su crecimiento
económico y contemplar el envejecimiento de sus infraestructuras.
Pero la política económica la ha
dictado el Banco Central Europeo, muchas veces sin tener en cuenta los
intereses germanos y pagando por ello con la caída de los dos tradicionales
partidos alemanes. Muchos alemanes, grandísimos ahorradores, ante la bajada de
los tipos de interés del Banco Central Europeo, han considerado que les han
hurtado las vacaciones en España que se pagaban con los intereses de sus
ahorros.
Ahora Alemania ha formado con
Francia una unión cada vez mas estrecha. Ha comprendido que un unilateralismo
puede ser casi suicida frente a la amenaza militar rusa o a la competencia
comercial china o las poderosísimas tecnológicas norteamericanas.
La Unión Europea es un club
voluntario, pero una vez dentro, es un club donde las normas son de obligado
cumplimiento. Sin embargo, el Reino Unido, logró que se instituyeran las
llamadas clausulas “opt-out”, para quedar al margen del proyecto político
europeo. Estas clausulas son:
La moneda.- Conservan la libra
en vez del Euro
Schengen.- Junto con Irlanda no
se aplica
Desde la salida de Blair en los
años noventa, Reino Unido se ha convertido en el socio más extraño de la Unión
Europea, quedando al margen de gran parte de las políticas comunes que habrían
de definir la construcción comunitaria en los años posteriores (moneda,
gobernanza, política de fronteras abiertas). La crisis del euro, el repliegue
nacional y el gobierno de Cameron han alejado aún más al Reino Unido de Europa
una vez más, de forma quizá definitiva.
Yo creo que sin el lastre británico,
Europa puede avanzar mucho más rápido y mejor hacia el objetivo de constituirse
en un bloque homogéneo y supranacional capaz de codearse con las potencias de
ese siglo: (EEUU, China, Rusia, India). El viejo imperio británico ya no tiene dimensión
suficiente.
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