domingo, 29 de diciembre de 2019

2019 a examen (España y Europa)

Ya casi finalizado el 2019, vuelvo la vista atrás y contrasto los pronósticos que hice a finales del 2018. (Ver mi artículo “Mis pronósticos de 15 de enero 2019 en España y Europa”, en este mismo blog)
En aquel escrito comenté 2 aspectos iniciales: Energía y cambio climático, por una parte, y digitalización por otra. En ambos casos, los comentarios se han ido cumpliendo en un porcentaje de cuyo acierto dejo al lector la evaluación. Pero sí quiero apuntar algunos detalles sobre su desarrollo a lo largo de estos doce meses.
Respecto al cambio climático, el hecho más relevante, a mi juicio, es la voluntad de liderazgo mundial expresada por Europa en la lucha contra ese inquietante fenómeno natural. Ese deseo de ponerse al frente del rescate de nuestro planeta por parte europea, no es simplemente una mera declaración: La recién nombrada presidenta de la Comisión Europea, la germana Úrsula von der Leyen, ha nombrado, en su equipo ejecutivo (el equivalente a los ministros), a tres vicepresidentes con competencias directas sobre cambio climático, entorno digital y economía.
Por otra parte, después de la última conferencia sobre cambio climático que tuvo lugar en Madrid, se evidencia que se acentúan las diferentes velocidades, entre las grandes potencias, sobre sus actuaciones en el cambio climático: EEUU la más lenta, China después y así hasta llegar a la cabeza representada por Europa. Es algo de lo que podemos enorgullecernos.
En cuanto a España, también podemos estar ufanos: Tal como decía a primeros de 2019 “España recuperará terreno en el ranking hacia las energía verdes”. Me enorgullece ver que las energías renovables representan ya el 49,3% de la capacidad de generación en España, que cuenta con más de 108.000 megavatios (MW), según la información estimada por Red Eléctrica de España en su previsión de cierre de 2019. Además, durante el año 2019 la potencia instalada no contaminante, ha experimentado un crecimiento del 10%, con la entrada en funcionamiento de casi 5.000 nuevos MW verdes.
Hay que recordar que el objetivo europeo es lograr que en 2020, el año que entra, el 20% de la producción de energía sea renovable. Estamos pues ya en el grupo de cabeza acercándonos a Alemania y los países nórdicos.
Respecto a la digitalización, simplemente decir que progresa, algo lento, pero progresa. Como es lógico, las grandes empresas son pioneras, son las que ya han lanzado sus inversiones y empiezan a ser emuladas por el resto. Es decir, están empezando a contagiar a las pequeñas y medianas, que también son lideradas por las nuevas “Start Ups”, que ya nacen digitalizadas.
En lo referente a las inversiones públicas para promover la digitalización, tanto europea como española, decir que se van cumpliendo.
En Europa, ya casi se ha desentrañado “todo sobre el Brexit”. Parece que se van los británicos, pero acerté al decir que no se producirá en 2019, jejeje. Otras adivinanzas fáciles han sido las referentes a las elecciones europeas, y al relevo del gran Mario Draghy.
También hablé de la ralentización del eje franco alemán, y del auge de las ultraderechas europeas. Desgraciadamente ambos se han cumplido. Francia termina el año en plena lucha interna entre el mantenimiento de los privilegios de ciertas clases y  una cierta redistribución entre el resto de los trabajadores franceses. Y sobre lo que dije sobre el auge de las extremas derechas, no hay más que mirar hacia adentro, hacia España.
Por lo demás, la velocidad de la evolución hacia la creación de un bloque sólido europeo, se ha visto ralentizada por las elecciones europeas y el consiguiente relevo de los mandatarios de sus instituciones y las rémoras del Brexit.
En lo referente a la economía, también me apena no haberme equivocado al anticipar la ralentización de la economía europea que, sin dejar de crecer, ha ido creciendo más y más lentamente según avanzaba el año 2019. Pero su transición hacia la economía del siglo XXI ha avanzado a buen ritmo. Como muestra, Volkswagen ha anunciado que adelanta la fecha prevista para alcanzar la producción de 1 millón de coches eléctricos anuales a 2022. 
Otro hito afortunado para la industria europea, ha sido el éxito de la nueva generación de los aviones producidos por Airbus, que está ganando ampliamente la actual batalla con su rival, la norteamericana Boeing: Airbus acaba de anunciar que ya no puede aceptar nuevos pedidos por haber alcanzado el techo de producción.
Por otra parte, Europa ha seguido sin encontrar soluciones para su envejecimiento, o para no perder el tren tecnológico mundial.
Finalmente decir que la situación financiera italiana ha seguido en coma y todavía en 2019 no ha estallado.  
En lo referente a si nos ha afectado mucho la guerra comercial entre EEUU y China, creo que han afectado más las expectativas que la realidad económica.
El escenario económico español en 2019, en realidad no ha dado grandes sustos y al final del año se habrá crecido ese 2%, en línea con las previsiones. Se ha constatado que ese crecimiento ha sido mucho más sano de lo que ha venido siendo en las fases de crecimiento históricas. Es decir, que se ha crecido con baja inflación, sin apoyarse casi en la construcción y con un crecimiento firme de la exportación, sin la creación de burbujas económicas que podrían explotar después.
Pero no se han corregido, a la velocidad deseada, los grandes desequilibrios que nos aquejan. Así, nuestra deuda pública ha bajado menos de lo previsto. Aún peor se ha comportado el déficit público, pero el paro sí está continuando su reducción más rápido de lo que se esperaba, dada la ralentización del crecimiento, a pesar de continuar siendo una de los grandes desequilibrios de nuestra economía.
En la parte de la reducción de las desigualdades, parece que se ha producido un punto de inflexión en el proceso de aumento de las mismas. El aumento del salario mínimo y el incremento de ciertos presupuestos sociales liderados por la revalorización de las pensiones, han contribuido a ello. La reducción del paro ha liberado dinero que anteriormente estaba destinado a cubrir el desempleo. Y se han incrementado los funcionarios contratados, paliando por fin, la penuria creada por la política de no cubrir las bajas vegetativas. Todo ello ha producido un ligero aumento en la renta disponible de las familias.
En fin, la economía española sigue manteniendo su rumbo de lento reequilibrio, a expensas de que la situación política se aclare y se reduzca la ola de extremismo político actual.           
  

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