domingo, 18 de noviembre de 2018

Impunidad y sobrecastigo


Cuando era adolescente me deslumbraban las películas de James Bond. Después me empezaron a parecer cómicas, luego para niños y finalmente casi como apología del terrorismo. He comprendido aquella frase de “Con permiso especial para matar” y “al servicio de su majestad”.
Estos dos eslóganes ahora me parecen el paradigma de la impunidad. Este personaje intemporal, vicioso, machista y sobre todo derrochador del dinero de los contribuyentes, que ha sido la imagen de los espías, ahora ha quedado descabalgado de todo aquel glamour.
Quién diría que su vencedor ha sido un grupo de colegas saudíes que han protagonizado una de estas “aventuras”. Cierto es que, sus colegas norteamericanos en las bases secretas de la CIA, ya le dejaron bastante tocado. Pero los que le han dejado listo para la puntilla saudí, fueron los compañeros rusos. Verdaderamente, eso de envenenar con sustancias radiactivas no es muy limpio. Esto de usar venenos de tecnología militar se ha puesto de moda, parece que también lo practicaron con el hermano del presidente norcoreano Kim Jong-Un, en pleno aeropuerto de Kuala Lumpur, esta vez a manos de colegas del otro sexo del bueno de James, eso si, ante las cámaras, como tiene que ser.
Algunos de estos hechos incluso se han podido probar, sobre todo porque a unas potencias les interesa que salgan a la luz las vergüenzas de este tipo de las potencias rivales.
 Cito titulares y sus fuentes:
 “Según un análisis del documento que hace el diario The Washington Post, había nueve centros secretos: cuatro en Afganistán y el resto en la base naval de EE UU en Guantánamo (Cuba), en Polonia, Rumania, Lituania y Tailandia” EL PAIS 9-dic-2014.
“La lista de crímenes políticos en Rusia, que incluye periodistas y activistas, es preocupantemente larga” LA VANGUARDIA 22-ene-2016
“La CIA concluye que el heredero saudí ordenó el asesinato de Jamal Khashoggi” EL MUNDO 17-nov-2018
“Ahora incluso se atreven a cometer los asesinatos a nivel transnacional, sabiendo que no hay consecuencias (salvo quizá alguna sanción de cara a la fachada, sin mayor trascendencia). Ejemplos abundan. Kim Jong-un mató a su hermano en Malasia; Vladimir Putin ajusticia a la mayoría de sus opositores en Londres y también en Grecia, Sudán e India; y Arabia Saudita ha asesinado brutalmente a Khashoggi en Turquía”  EL NUEVO HERALD 24-oct-2018
 Bueno, estos hechos todavía hoy hay quien cree que no se han podido probar. Los poderosos nos dicen que, como en las películas del señor Bond, son algo que está en la imaginación del espectador, pero en realidad no han existido.
Claro que, a medida que quien aparece en el disparadero tiene menos poder, estos hechos empiezan a ser más verosímiles, sobre todo si el protagonista no se da cuenta de que está desprotegido.
Esto le ha pasado al príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman. A este cliente de este tipo de servicios de nada le ha servido tratar de “limpiar” la escena del crimen, haciendo que la fiscalía se Arabia pida la pena de muerte para 5 de los 11 encarcelados. Por algún motivo, a este príncipe no se le “perdona una”, quién sabe por qué.
Efectivamente, los que ostentan el poder político o militar piensan que pueden hacer lo que quieran. Esto de asesinar, creo que afortunadamente es lo que menos ocurre, es mera intuición, evidentemente la información que se hace pública sobre esto debe llegarnos, poca y adulterada.
Pero lo que parece estar a la orden del día, sin llegar al asesinato, parecen ser los sobornos, las extorsiones y los “arreglos de cuentas”. Y ya si nos ponemos exquisitos, sin llegar al delito duro, podríamos reprochar las mentiras, las tergiversaciones, y en definitiva, el manejo de la opinión pública. Incluso casi se está “normalizando” todo esto, aceptando términos como ese terrible que tanto daño hace que, se llama “fake news”.Es decir “noticias falsas”, parece que en ingles suena algo casi esnob, pero son “noticias falsas”, o sea mentiras.
Por tanto diciendo, o debería decir “divulgando”, noticias falsas, mentiras, medias verdades, se han producido enormes perjuicios a la sociedad. El Brexit, Trump, la primavera árabe, el independentismo catalán, el neonacionalismo europeo, etc.
Si, solo importa el poder que tenga el que lo comete.
A día de hoy, que yo sepa, no hay nadie que vaya a ser condenado por mentir en campaña electoral, ni por colaborar en que gane el candidato que interesa a una potencia concreta. No les pasa nada, además, y no les pasa nada públicamente.
Putin ayudó a que Trump y el Brexit ganen, utilizando falsas noticias, falsos datos, con el objetivo de debilitar a Occidente. Esto parece demostrado, y ¿que ha pasado?, nada, absolutamente nada, no es que se condene a Putin, pero ni siquiera se ha considerado la posibilidad de declarar inválido el referéndum por haber sido mediatizado.
Ni el Reino Unido se podía ir tan fácilmente, ni los emigrantes son delincuentes, ni Cataluña va a ser acogida con los brazos abiertos en Europa, ni muchas mentiras mas. Rodrigo Rato, hace poco, en plena caída dijo la frase “Amigo… ¡es el mercado!”. Yo diría “Amigo… ¡es la impunidad!”
Pero que no te pillen insultando a la iglesia, o haciéndole una foto a un policía, o siendo parte de un piquete en una huelga algo violenta, o….”Amigo… ¡es el sobrecastigo!”.
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1 comentario:

Unknown dijo...

Muy buen articulo ahora mismo veo los robots asesinos y el cachondeo policial y juridico y la verdad me pregunto a donde vamos? Como lo ves?