lunes, 16 de julio de 2018

Seguridad común europea


No me voy a detener, por ahora, en abundar sobre la afirmación de que Europa, desde el final de la Segunda Guerra Mundial y salvo dos excepciones (Reino Unido y Francia), abandonó la idea de que no existe una potencia mundial creíble sin una fuerza militar detrás, y se lanzó a crecer económica y socialmente sin esa fuerza militar. En realidad siempre ha tenido una fuerza militar detrás: La de los EEUU.
Es lógico que, después de una guerra tan sangrienta y destructiva como la Segunda Guerra Mundial, Europa priorizara la cooperación económica, la paz entre las naciones que la componen y la convergencia entre las tan arraigadas culturas y nacionalismos, cuyas pugnas seculares, la llevaron a principios del pasado siglo XX, a la mencionada conflagración. Para ello empezó a reconstruirse aceptando, primero las ayudas financieras de USA, con el llamado Plan Marshall, y después la ayuda militar con el paraguas que proporcionaba la OTAN, con la aportación mayoritaria de una de las dos potencias militares de aquella época: EEUU. A cambio, tenía de su parte a la cuna de la cultura occidental y de la economía de mercado.
Así nació la CECA (Comunidad del Carbón y el Acero), que evolucionó lenta y descompensadamente hacia la actual UE, pero siempre con la potencia militar norteamericana asegurándola contra cualquier ataque exterior.  
Tres cuartos de siglo después el Mundo ha cambiado tanto que aquel paradigma de que “USA siempre nos protegerá” empieza a tambalearse, y los desequilibrios fundamentales de la UE empiezan a aflorar, como ha ido sucediendo cada vez que se necesitan decisiones comunes unitarias. Todavía quedan algunos rescoldos de la crisis monetaria global, que destapó las carencias de la moneda única y desembocó en una crisis que casi termina con la desaparición de Euro.
Así, el terrorismo global, la inestabilidad de la “frontera” del este, y las oleadas de inmigrantes por la “frontera del sur”, están poniendo a prueba la adopción de políticas comunes que apuntalen la seguridad exterior de la Unión. Las principales amenazas que se ciernen sobre Europa susceptibles de tener una respuesta militar son:

Frontera Este y Mar Báltico
Rusia.- La fenecida Unión Soviética ha dado paso a una Rusia que es, en la práctica, lo opuesto a la UE. Europa es, todavía, la primera potencia económica del Mundo, y un enano militar, mientras que Rusia es la tercera potencia militar del Mundo y un enano económico. Europa es, posiblemente, la sociedad más democrática y tolerante del Planeta, cuyos ciudadanos están muy poco orgullosos de pertenecer a la UE, mientras que Rusia, a pesar de ser técnicamente una democracia, es una sociedad autoritaria que busca en el nacionalismo ruso uno de los pilares de su convivencia basada en el orgullo de ser ruso. Así Putin se anexionó la península de Crimea arrebatándosela a Ucrania, país candidato a entrar en la UE. Y puede amenazar con cerrar el grifo de las exportaciones energéticas a Europa como arma estratégica en caso de conflicto.
Turquía.-A pesar de que Turquía es miembro de la OTAN, el golpe de estado de facto del presidente Erdogán, ha incrementado la inestabilidad de esa región, ya demasiado cercana al avispero sirio. La purga inferida al hasta entonces intocable ejército turco, los recientes tratados de cooperación con la Rusia de Putin y el conflicto con los kurdos, convierten a Turquía en algo impredecible.
Por otra parte, la pugna militar entre Turquía y Grecia (miembro de la UE) es algo histórico, que no ha llegado a terminar, ni siquiera después de la “mini guerra” en Chipre, y que hace que, todavía hoy, Grecia tenga un gasto militar enorme comparado con el resto de sus socios europeos.
Finalmente, aunque Turquía ha aceptado convertirse en un dique de contención de refugiados hacia Europa, a cambio de ingentes cantidades de dinero, no existe ninguna seguridad de continuidad de esa solución.

Frontera Sur
Mediterráneo-Norte de África.- Ya nadie discute que la presión de la inmigración proveniente del África Subsahariana que llega en pateras a las costas de los países del sur de la UE, no sea competencia exclusiva de esos países. Requiere una respuesta conjunta de la UE. Esto pasa por actuar económica, social y políticamente en África, especialmente en el norte y frente a los estados fallidos como Libia o “semifallidos” como el Congo. Cualquier actuación europea en estos tres contextos no tiene sentido práctico sin el apoyo de una fuerza militar ya sea in situ o desde territorio de la UE.
Mediterráneo oriental.- Como continuación a la costa turca, por una parte existe una problemática similar a la de la zona que baña el Norte de África referente a la presión migratoria en las costas griegas, con el añadido de la necesidad de defender los intereses comerciales de la UE en esa zona, derivados de las tensiones producidas por el bloqueo israelí de las costas de Gaza y Líbano, y la necesidad de mantener franco el canal de Suez, tanto para el comercio como para el paso de barcos militares hacia el Océano Índico para defender los barcos europeos frente a los piratas.  


Escenario Mundial
Guerra híbrida y terrorismo internacional.- La guerra híbrida, fenómeno bélico del siglo XXI, incluye desde ataques cibernéticos y corte de comunicaciones, hasta la inutilización de infraestructuras críticas y desinformación popular. Estos tipos de agresiones dirigidas contra la economía y el conjunto de la sociedad, ya sea civil o militar, para debilitar al enemigo, es otro ejemplo de necesidad de respuesta militar y del conjunto de la UE, donde adquiere una relevancia extrema la inteligencia militar, el contraespionaje y la seguridad informática, ya que por su naturaleza, ningún país aislado puede responder eficazmente a estos ataques. Tratamiento muy similar es el necesario contra el terrorismo internacional.
Estatus de Gran Potencia.- Europa está descubriendo rápidamente que, para no perder el estatuto de gran potencia internacional, necesita desarrollar una fuerza militar acorde con ese rango, al igual que la que tienen los EEUU, Rusia y China, que son los otros miembros del club al que aspiramos a seguir perteneciendo, para mantener a salvo nuestros intereses económicos en la geopolítica internacional.    
   
La Europa post Brexit
La Europa militar hasta el Brexit.- Después de la caída del comunismo, la presión de la “Guerra Fría” se diluyó ante la debilidad del “enemigo” ruso en el escenario europeo, pero la presencia militar norteamericana apenas se redujo en el viejo continente, y por otra parte, estaba Turquía, que permanecía en la OTAN con la promesa vaga de que algún día entraría en la UE, y que representaba una primera línea de defensa en la zona del Cáucaso. Esto permitió una cierta expansión del entonces Mercado Común hacia el este, “arrebatando” a Rusia los países del antiguo Pacto de Varsovia (Polonia, Rep. Checa, Hungría, etc.), y sobre todo y muy trascendental la RDA (la Alemania del Este). Esto alejó cualquier idea de crecimiento militar europeo.
Las dos potencias militares europeas durante estas 5 décadas son Reino Unido y Francia, especialmente porque además son potencias nucleares, Alemania ha tenido en su constitución la prohibición de actuar militarmente fuera de su territorio, y desde el final de la Gran Guerra.
Los otros dos grandes países europeos: España e Italia, sin armas nucleares y con unos ejércitos diseñados más para la defensa de sus territorios y costas, con unos gastos en defensa proporcionalmente inferiores, se limitan a apoyar misiones internacionales, generalmente de interposición.
El Brexit supone un cambio radical para el equilibrio militar de Europa, ya que se desgaja el país con el mayor ejército europeo, con la consiguiente debilidad militar añadida a la ya débil posición antes del Brexit.
Es cierto que UK no puede desligarse completamente de la defensa europea, ya que por su situación no tiene más remedio que cooperar activamente en la defensa del continente y así lo han manifestado los dirigentes británicos. Pero la propia idea del Brexit es antagónica de la de un ejército unido europeo y esto se empezará a notar con el tiempo, y al no existir una política coordinada en las inversiones armamentísticas.
Personalmente, todavía creo que el Brexit no se llevará a cabo, o habrá un Brexit tan suave que casi no se apreciará económica ni socialmente, pero inevitablemente se notará militarmente.
Reacción Europea.- Increíblemente, el Brexit, lejos de suponer un peligroso precedente que pudiera favorecer un goteo de abandonos en la UE, está produciendo el efecto contrario, al menos en el aspecto de la defensa. También el desprecio ofensivo de Trump hacia la idea de UE y hacia la OTAN, también están contribuyendo a esta unión de intereses por fin. Federica Moguerini (Responsable de exteriores y seguridad de la UE, ha dicho este año 2018: “En dos años hemos avanzado lo mismo que las cuatro décadas anteriores”.   
Eje Franco Alemán.- Los dos mayores países de la UE: Alemania y Francia, enseguida comprendieron esa necesidad de unión y crearon el llamado “Eje Franco Alemán”. Entonces anunciaron a principio de 2018 que avanzarían a gran velocidad hacia una integración mayor, y que a esa integración estarían invitados todos los países de la UE, pero también advirtieron que “si algún país no quisiera avanzar a esa velocidad, simplemente quedaría fuera, pero nunca iban a permitir que, por ello,  se ralentizara la velocidad integradora.”
PESCO.- En un tiempo record se ha creado la PESCO (Cooperación estructurada permanente), en la que participan todos los países menos UK, Malta y Dinamarca. Esto implica que desde ahora, todos los ejércitos de países europeos que vayan a participar en misiones de interposición, de paz, humanitarias o de desarme, deben seguir los planes de coordinación emanados de la PESCO.
Fuerza operativa rápida.- Por otra parte, ya se ha conseguido un importante acuerdo para disponer de una fuerza operativa rápida y muy ágil, compuesta por efectivos de los nueve principales países europeos, esta vez incluido Reino Unido, pero sin Italia (Ahora euroescéptica).
La idea es que Europa pueda intervenir en el escenario mundial de forma autónoma, en vez de bajo la bandera de la OTAN o de la ONU, cuando lo considere necesario.    

Presupuesto militar común.- Por primera vez en la historia de la UE se va a incluir en los presupuestos de la Unión la creación de un Fondo Europeo de Defensa dotado con 13.000 millones de euros (El gasto español para 2017 fue de 16.227 millones de €). El objetivo es llegar a los 19.000 millones, que representan el 1% de lo que gastan, individualmente los países europeos, en defensa. Ese dinero se empleará en reforzar la Agencia Europea de Armamento. El objetivo último es reducir al máximo la dependencia tecnológica de los EEUU en lo referente a armamento.

Cultura estratégica común.- La promoción para la creación de una cultura estratégica común fue incluida por Merkel y Macrón entre los objetivos del llamado “plan para el futuro de Europa”, esa Europa nueva a la que están invitados todos los estados miembros, pero no van a permitir que ni ninguno ralentice su creación. Se trata de llegar a fabricar tanques, cazabombarderos, fragatas, submarinos, y demás armamento sofisticado “made in Europa”, en una defensa mas integrada, englobe todos los aspectos civiles y militares de gestión de crisis y de reacción de la UE.

Cesiones de soberanía
Cesión de soberanía económica.- Después de la creación de la moneda única parecía que se había alcanzado el techo de cesión de soberanía por parte de los estados miembros de la UE, incluso parecía que con la creación del euro se había ido demasiado lejos. Pero lo cierto es que el euro ha resistido la primera gran crisis financiera, el Banco Central Europeo ha sido reforzado con nuevas competencias en detrimento de las de los países miembros. Se está a punto de crear la unión bancaria, se habla de un fondo de garantía de depósitos a nivel europeo. Nadie se escandaliza de que los presupuestos de los respectivos gobiernos tengan que ser aprobados por la Comisión Europea, especialmente los llamados “Techos de gasto”, que condicionan las tan sensibles políticas sociales, etc. Todo a partir de la creación de la moneda única, y no por “amor al euro”, sino porque el Euro es mucho mas fuerte que cada una de las monedas que emitían los estados, incluyendo el muy fuerte marco alemán. Gracias al euro, el petróleo, por ejemplo mantiene un precio más o menos estable para los europeos. Ahora podemos decir que la moneda única está terminando la “travesía del desierto”, después de que las economías que la componen se han adaptado a ella. Unas de un modo más o menos traumático pero nadie, ni siquiera en los peores momentos, ha querido irse de ella. En definitiva, ahora se tiene la sensación de que la cesión de soberanía de emisión de moneda, ha sido una experiencia positiva. Tanto que no se ha cuestionado el aumento de esas cesiones de soberanía económicas, ni se cuestionan las que están por venir: unión bancaria, presupuesto económico común, fondo de garantía europeo, emisión de deuda soberana europea, etc.
Cesión de soberanía militar.- Las dos mayores cesiones de soberanía de un estado son, precisamente la económica mediante la emisión de moneda y la militar, mediante la cesión del mando de sus ejércitos  
Parece que ha arrancado la Europa de la Defensa. No sé si habrá alguna vez un ejército único europeo. Eso implicaría tener unos soldados altamente profesionalizados, un mando único y unas misiones muy claras. Posiblemente se necesite disponer de una constitución europea, habrá que resucitar esa idea abortada hace poco. Y tendrá que responder a un poder civil europeo, o sea tendrá que haber un poder ejecutivo europeo, posiblemente federal.
Podría seguir con estas consideraciones, pero ahora mismo, de lo que estamos hablando es de algo muchísimo menos ambicioso, aunque no por ello menos apasionante para los que amamos esa idea de una Europa Unida como potencia mundial junto a China, EEUU y Rusia.
Cesión de soberanía tecnológica.- Tanto el presupuesto militar común como la cultura estratégica común, no tendrán sentido sin que las naciones europeas compartan los conocimientos industriales para la fabricación del material bélico común. No hay que olvidar que la industria armamentística es la mas avanzada tecnológicamente, la que debe ser mas secreta, la que emplea los mejores cerebros de su país, la que mas dinero mueve, y la que mas poder da. Los mayores avances tecnológicos de la humanidad, desgraciadamente tienen su origen en las necesidades militares. La lata de conserva, el motor a reacción, la bomba atómica, el GPS, o el mismo internet, han tenido su origen en aplicaciones militares. Así somos los humanos. Por eso, si los europeos somos capaces de compartir las tecnologías militares, no me cabe la menor duda de que, en pocos años dispondremos de unos ejércitos en la vanguardia tecnológica mundial. Tenemos una enorme capacidad de fabricación y mano de obra cualificada, así como los investigadores e ingenieros mejores del mundo. Falta saber si seremos capaces de sentirnos uno todos los europeos y si las demás potencias van a consentirlo.

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