No me voy a detener, por ahora,
en abundar sobre la afirmación de que Europa, desde el final de la Segunda
Guerra Mundial y salvo dos excepciones (Reino Unido y Francia), abandonó la
idea de que no existe una potencia mundial creíble sin una fuerza militar
detrás, y se lanzó a crecer económica y socialmente sin esa fuerza militar. En
realidad siempre ha tenido una fuerza militar detrás: La de los EEUU.
Es lógico que, después de una
guerra tan sangrienta y destructiva como la Segunda Guerra Mundial, Europa
priorizara la cooperación económica, la paz entre las naciones que la componen
y la convergencia entre las tan arraigadas culturas y nacionalismos, cuyas
pugnas seculares, la llevaron a principios del pasado siglo XX, a la mencionada
conflagración. Para ello empezó a reconstruirse aceptando, primero las ayudas
financieras de USA, con el llamado Plan Marshall, y después la ayuda militar con
el paraguas que proporcionaba la OTAN, con la aportación mayoritaria de una de
las dos potencias militares de aquella época: EEUU. A cambio, tenía de su parte
a la cuna de la cultura occidental y de la economía de mercado.
Así nació la CECA (Comunidad del
Carbón y el Acero), que evolucionó lenta y descompensadamente hacia la actual UE,
pero siempre con la potencia militar norteamericana asegurándola contra
cualquier ataque exterior.
Tres cuartos de siglo después el
Mundo ha cambiado tanto que aquel paradigma de que “USA siempre nos protegerá”
empieza a tambalearse, y los desequilibrios fundamentales de la UE empiezan a
aflorar, como ha ido sucediendo cada vez que se necesitan decisiones comunes
unitarias. Todavía quedan algunos rescoldos de la crisis monetaria global, que
destapó las carencias de la moneda única y desembocó en una crisis que casi
termina con la desaparición de Euro.
Así, el terrorismo global, la
inestabilidad de la “frontera” del este, y las oleadas de inmigrantes por la “frontera
del sur”, están poniendo a prueba la adopción de políticas comunes que
apuntalen la seguridad exterior de la Unión. Las principales amenazas que se
ciernen sobre Europa susceptibles de tener una respuesta militar son:
Frontera Este y Mar Báltico
Rusia.- La fenecida Unión Soviética ha
dado paso a una Rusia que es, en la práctica, lo opuesto a la UE. Europa es,
todavía, la primera potencia económica del Mundo, y un enano militar, mientras
que Rusia es la tercera potencia militar del Mundo y un enano económico. Europa
es, posiblemente, la sociedad más democrática y tolerante del Planeta, cuyos
ciudadanos están muy poco orgullosos de pertenecer a la UE, mientras que Rusia,
a pesar de ser técnicamente una democracia, es una sociedad autoritaria que
busca en el nacionalismo ruso uno de los pilares de su convivencia basada en el
orgullo de ser ruso. Así Putin se anexionó la península de Crimea arrebatándosela
a Ucrania, país candidato a entrar en la UE. Y puede amenazar con cerrar el
grifo de las exportaciones energéticas a Europa como arma estratégica en caso
de conflicto.
Turquía.-A pesar de que Turquía es
miembro de la OTAN, el golpe de estado de facto del presidente Erdogán, ha
incrementado la inestabilidad de esa región, ya demasiado cercana al avispero
sirio. La purga inferida al hasta entonces intocable ejército turco, los
recientes tratados de cooperación con la Rusia de Putin y el conflicto con los
kurdos, convierten a Turquía en algo impredecible.
Por otra parte, la pugna militar
entre Turquía y Grecia (miembro de la UE) es algo histórico, que no ha llegado
a terminar, ni siquiera después de la “mini guerra” en Chipre, y que hace que, todavía
hoy, Grecia tenga un gasto militar enorme comparado con el resto de sus socios
europeos.
Finalmente, aunque Turquía ha
aceptado convertirse en un dique de contención de refugiados hacia Europa, a
cambio de ingentes cantidades de dinero, no existe ninguna seguridad de continuidad
de esa solución.
Frontera Sur
Mediterráneo-Norte de África.- Ya nadie discute que la presión
de la inmigración proveniente del África Subsahariana que llega en pateras a
las costas de los países del sur de la UE, no sea competencia exclusiva de esos
países. Requiere una respuesta conjunta de la UE. Esto pasa por actuar económica,
social y políticamente en África, especialmente en el norte y frente a los
estados fallidos como Libia o “semifallidos” como el Congo. Cualquier actuación
europea en estos tres contextos no tiene sentido práctico sin el apoyo de una
fuerza militar ya sea in situ o desde territorio de la UE.
Mediterráneo oriental.- Como continuación a la costa
turca, por una parte existe una problemática similar a la de la zona que baña
el Norte de África referente a la presión migratoria en las costas griegas, con
el añadido de la necesidad de defender los intereses comerciales de la UE en
esa zona, derivados de las tensiones producidas por el bloqueo israelí de las
costas de Gaza y Líbano, y la necesidad de mantener franco el canal de Suez,
tanto para el comercio como para el paso de barcos militares hacia el Océano Índico
para defender los barcos europeos frente a los piratas.
Escenario Mundial
Guerra híbrida y terrorismo internacional.- La guerra híbrida, fenómeno bélico
del siglo XXI, incluye desde ataques cibernéticos y corte de comunicaciones,
hasta la inutilización de infraestructuras críticas y desinformación popular.
Estos tipos de agresiones dirigidas contra la economía y el conjunto de la
sociedad, ya sea civil o militar, para debilitar al enemigo, es otro ejemplo de
necesidad de respuesta militar y del conjunto de la UE, donde adquiere una
relevancia extrema la inteligencia militar, el contraespionaje y la seguridad
informática, ya que por su naturaleza, ningún país aislado puede responder eficazmente
a estos ataques. Tratamiento muy similar es el necesario contra el terrorismo
internacional.
Estatus de Gran Potencia.- Europa está descubriendo rápidamente
que, para no perder el estatuto de gran potencia internacional, necesita
desarrollar una fuerza militar acorde con ese rango, al igual que la que tienen
los EEUU, Rusia y China, que son los otros miembros del club al que aspiramos a
seguir perteneciendo, para mantener a salvo nuestros intereses económicos en la
geopolítica internacional.
La Europa post Brexit
La Europa militar hasta el
Brexit.- Después
de la caída del comunismo, la presión de la “Guerra Fría” se diluyó ante la
debilidad del “enemigo” ruso en el escenario europeo, pero la presencia militar
norteamericana apenas se redujo en el viejo continente, y por otra parte,
estaba Turquía, que permanecía en la OTAN con la promesa vaga de que algún día entraría
en la UE, y que representaba una primera línea de defensa en la zona del Cáucaso.
Esto permitió una cierta expansión del entonces Mercado Común hacia el este, “arrebatando”
a Rusia los países del antiguo Pacto de Varsovia (Polonia, Rep. Checa, Hungría,
etc.), y sobre todo y muy trascendental la RDA (la Alemania del Este). Esto
alejó cualquier idea de crecimiento militar europeo.
Las dos potencias militares
europeas durante estas 5 décadas son Reino Unido y Francia, especialmente
porque además son potencias nucleares, Alemania ha tenido en su constitución la
prohibición de actuar militarmente fuera de su territorio, y desde el final de
la Gran Guerra.
Los otros dos grandes países
europeos: España e Italia, sin armas nucleares y con unos ejércitos diseñados más
para la defensa de sus territorios y costas, con unos gastos en defensa
proporcionalmente inferiores, se limitan a apoyar misiones internacionales,
generalmente de interposición.
El Brexit supone un cambio
radical para el equilibrio militar de Europa, ya que se desgaja el país con el
mayor ejército europeo, con la consiguiente debilidad militar añadida a la ya débil
posición antes del Brexit.
Es cierto que UK no puede
desligarse completamente de la defensa europea, ya que por su situación no
tiene más remedio que cooperar activamente en la defensa del continente y así
lo han manifestado los dirigentes británicos. Pero la propia idea del Brexit es
antagónica de la de un ejército unido europeo y esto se empezará a notar con el
tiempo, y al no existir una política coordinada en las inversiones armamentísticas.
Personalmente, todavía creo que
el Brexit no se llevará a cabo, o habrá un Brexit tan suave que casi no se
apreciará económica ni socialmente, pero inevitablemente se notará
militarmente.
Reacción Europea.- Increíblemente, el Brexit,
lejos de suponer un peligroso precedente que pudiera favorecer un goteo de abandonos
en la UE, está produciendo el efecto contrario, al menos en el aspecto de la defensa.
También el desprecio ofensivo de Trump hacia la idea de UE y hacia la OTAN,
también están contribuyendo a esta unión de intereses por fin. Federica
Moguerini (Responsable de exteriores y seguridad de la UE, ha dicho este año 2018:
“En dos años hemos avanzado lo mismo que las cuatro décadas anteriores”.
Eje Franco Alemán.- Los dos mayores países de la
UE: Alemania y Francia, enseguida comprendieron esa necesidad de unión y
crearon el llamado “Eje Franco Alemán”. Entonces anunciaron a principio de 2018
que avanzarían a gran velocidad hacia una integración mayor, y que a esa
integración estarían invitados todos los países de la UE, pero también advirtieron
que “si algún país no quisiera avanzar a esa velocidad, simplemente quedaría fuera,
pero nunca iban a permitir que, por ello, se ralentizara la velocidad integradora.”
PESCO.- En un tiempo record se ha
creado la PESCO (Cooperación estructurada permanente), en la que participan todos
los países menos UK, Malta y Dinamarca. Esto implica que desde ahora, todos los
ejércitos de países europeos que vayan a participar en misiones de
interposición, de paz, humanitarias o de desarme, deben seguir los planes de
coordinación emanados de la PESCO.
Fuerza operativa rápida.- Por otra parte, ya se ha conseguido
un importante acuerdo para disponer de una fuerza operativa rápida y muy ágil,
compuesta por efectivos de los nueve principales países europeos, esta vez
incluido Reino Unido, pero sin Italia (Ahora euroescéptica).
La idea es que Europa pueda
intervenir en el escenario mundial de forma autónoma, en vez de bajo la bandera
de la OTAN o de la ONU, cuando lo considere necesario.
Presupuesto militar común.- Por primera vez en la historia
de la UE se va a incluir en los presupuestos de la Unión la creación de un Fondo
Europeo de Defensa dotado con 13.000 millones de euros (El gasto español para
2017 fue de 16.227 millones de €). El objetivo es llegar a los 19.000 millones,
que representan el 1% de lo que gastan, individualmente los países europeos, en
defensa. Ese dinero se empleará en reforzar la Agencia Europea de Armamento. El
objetivo último es reducir al máximo la dependencia tecnológica de los EEUU en
lo referente a armamento.
Cultura estratégica común.- La promoción para la creación
de una cultura estratégica común fue incluida por Merkel y Macrón entre los
objetivos del llamado “plan para el futuro de Europa”, esa Europa nueva a la
que están invitados todos los estados miembros, pero no van a permitir que ni
ninguno ralentice su creación. Se trata de llegar a fabricar tanques,
cazabombarderos, fragatas, submarinos, y demás armamento sofisticado “made in
Europa”, en una defensa mas integrada, englobe todos los aspectos civiles y
militares de gestión de crisis y de reacción de la UE.
Cesiones de soberanía
Cesión de soberanía económica.- Después de la creación de la
moneda única parecía que se había alcanzado el techo de cesión de soberanía por
parte de los estados miembros de la UE, incluso parecía que con la creación del
euro se había ido demasiado lejos. Pero lo cierto es que el euro ha resistido
la primera gran crisis financiera, el Banco Central Europeo ha sido reforzado
con nuevas competencias en detrimento de las de los países miembros. Se está a
punto de crear la unión bancaria, se habla de un fondo de garantía de depósitos
a nivel europeo. Nadie se escandaliza de que los presupuestos de los
respectivos gobiernos tengan que ser aprobados por la Comisión Europea,
especialmente los llamados “Techos de gasto”, que condicionan las tan sensibles
políticas sociales, etc. Todo a partir de la creación de la moneda única, y no
por “amor al euro”, sino porque el Euro es mucho mas fuerte que cada una de las
monedas que emitían los estados, incluyendo el muy fuerte marco alemán. Gracias
al euro, el petróleo, por ejemplo mantiene un precio más o menos estable para los
europeos. Ahora podemos decir que la moneda única está terminando la “travesía
del desierto”, después de que las economías que la componen se han adaptado a
ella. Unas de un modo más o menos traumático pero nadie, ni siquiera en los
peores momentos, ha querido irse de ella. En definitiva, ahora se tiene la
sensación de que la cesión de soberanía de emisión de moneda, ha sido una
experiencia positiva. Tanto que no se ha cuestionado el aumento de esas
cesiones de soberanía económicas, ni se cuestionan las que están por venir:
unión bancaria, presupuesto económico común, fondo de garantía europeo, emisión
de deuda soberana europea, etc.
Cesión de soberanía militar.- Las dos mayores cesiones de soberanía
de un estado son, precisamente la económica mediante la emisión de moneda y la
militar, mediante la cesión del mando de sus ejércitos
Parece que ha arrancado la
Europa de la Defensa. No sé si habrá alguna vez un ejército único europeo. Eso implicaría
tener unos soldados altamente profesionalizados, un mando único y unas misiones
muy claras. Posiblemente se necesite disponer de una constitución europea, habrá
que resucitar esa idea abortada hace poco. Y tendrá que responder a un poder
civil europeo, o sea tendrá que haber un poder ejecutivo europeo, posiblemente
federal.
Podría seguir con estas consideraciones,
pero ahora mismo, de lo que estamos hablando es de algo muchísimo menos
ambicioso, aunque no por ello menos apasionante para los que amamos esa idea de
una Europa Unida como potencia mundial junto a China, EEUU y Rusia.
Cesión de soberanía tecnológica.- Tanto el presupuesto militar común
como la cultura estratégica común, no tendrán sentido sin que las naciones europeas
compartan los conocimientos industriales para la fabricación del material
bélico común. No hay que olvidar que la industria armamentística es la mas avanzada
tecnológicamente, la que debe ser mas secreta, la que emplea los mejores
cerebros de su país, la que mas dinero mueve, y la que mas poder da. Los
mayores avances tecnológicos de la humanidad, desgraciadamente tienen su origen
en las necesidades militares. La lata de conserva, el motor a reacción, la
bomba atómica, el GPS, o el mismo internet, han tenido su origen en
aplicaciones militares. Así somos los humanos. Por eso, si los europeos somos
capaces de compartir las tecnologías militares, no me cabe la menor duda de
que, en pocos años dispondremos de unos ejércitos en la vanguardia tecnológica
mundial. Tenemos una enorme capacidad de fabricación y mano de obra
cualificada, así como los investigadores e ingenieros mejores del mundo. Falta
saber si seremos capaces de sentirnos uno todos los europeos y si las demás
potencias van a consentirlo.
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