martes, 5 de febrero de 2019

¿Estados vasallos?


He leído una frase pronunciada por Boris Johnson, un diputado del parlamento británico que me ha helado la sangre. La frase dice así: “cuanto más sistemáticos sean los esfuerzos para “asustar” a los británicos, mayor será su resolución de dejar de ser un Estado vasallo”.
Una vez más un político, ha conseguido asustarme con sus palabras. Ha vuelto ha conseguir que me sobrecoja cada vez que soy consciente del tipo de personas que forman nuestra clase dirigente. La frase encierra la idea de que, cuando se ponen sobre la mesa las verdaderas consecuencias del Brexit, el bueno de Boris considera que ¡se está asustando a la gente!. ¿Se puede ser más irresponsable? En realidad es él quien está asustado por la idea de perder la cuota de soberanía que ya saborea con el Brexit.
A propósito de la globalización, las concentraciones de poder se están viendo modificadas de tal manera que se pone en duda el concepto de “Estado Soberano”.  Los que ostentan, o pretenden ostentar el poder, como el señor Johnson, siguen luchando por no perderlo, quieren seguir siendo todopoderosos en sus estados.
Pero ahora ven, con estupor, cómo ese poder se diluye en medio de nuevas inquietudes, y a veces verdaderas fobias, inyectadas en los ciudadanos por ellos mismos, en otros tiempos: Dios, Rey, Patria, raza, cultura propia..
Antes de la llegada de la democracia, le soberano era un señor que ostentaba todo el poder y se llamaba Rey, Emperador, Rais, Negus, Zar, Sha, etc... Y a su alrededor estaban los llamados vasallos, o sea gente libre con propiedades y con una ración de poder otorgada por el soberano. Los vasallos más próximos al soberano formaron una clase social que, en occidente se llamó aristocracia, para diferenciarse del resto de vasallos que empezaban a llamarse “burgueses y terratenientes”. Los demás se llamaban siervos.
Después de la democracia, la “soberanía” reside en el pueblo, y los que mandan son representantes de él.  Lo que pasa es que ese concepto de “representante” se ha venido usando con mucha elasticidad. Se han cambiado los nombres y la forma de ejercer esa soberanía. Teóricamente los representantes están para servir al pueblo, pero muchos de ellos creen que están para servirse del pueblo.
El anterior “Soberano” hoy se llama “máximo representante”, que ejerce la soberanía durante un tiempo en el mejor de los casos, puesto que otras veces se eternizan en esa representación, como el señor Putin, y otras hasta su muerte (Fidel Castro, Franco, Chávez, etc...), o hasta su derrocamiento o derrota (Hitler, Somoza, Husein, y esperemos que Maduro).
La aristocracia ha sido rebautizada y se le suele llamar “miembros del partido”, y el resto de los vasallos algo menos privilegiados se llama “clase media-alta”, los de Podemos, al principio los llamaban “la casta”. En algunos países que conservan la figura del monarca, aunque éste no tenga tanto poder, llamaron a los vasallos súbditos, los que derrocaron la monarquía y formaron las repúblicas acuñaron el termino “Ciudadano”. Finalmente los siervos ahora nos llamamos “Trabajadores”, y se pretende que creamos que estamos incluidos dentro de los ciudadanos, por el hecho de poder ir a votar, generalmente una vez cada 4 años, al “máximo representante” y a los representantes locales.
En fin, cuento todo esto para aproximar todo lo posible el significado de la palabra “vasallo”. Vasallo es un concepto decimonónico y muy trasnochado, que define a un individuo que pertenece a un grupo social formado por vasallos, que siendo autónomos, con un cierto poder económico y social, tienen poder sobre otros muchos individuos “inferiores”, que acatan la autoridad de una persona o una institución, de la cual se definen como vasallos. Evidentemente, vasallaje tiene la connotación de carecer de soberanía.
El vasallo, suele estar muy cómodo como tal hasta el punto de defender a su “soberano” con la vida, en la mayor parte de los casos. Aunque suele haber, a veces, algún vasallo que trata de auparse en el lugar del soberano.
Desde que se creó la ONU, existe el espejismo de que el mundo está dividido en “estados soberanos”, cada uno de los cuales tiene a su cabeza una persona que representa al resto de los ciudadanos de ese país. Es decir, que todos los estados reconocidos como tales en la ONU, son soberanos, y por tanto no tienen que obedecer ni las mismísimas resoluciones de la ONU.
Por tanto, si un vasallo es alguien más o menos poderoso que acepta estar sometido a una autoridad superior, un estado-vasallo es un estado que acepta estar sometido a un poder superior, que erróneamente se intuye que es otro estado. A veces lo es, pero, en realidad se disfraza de “bloque”. Así, existieron los países del bloque comunista, que eran vasallos de Rusia, o los países de la OTAN, vasallos de los EEUU. Es la evolución de lo que anteriormente se llamaban “colonias”.
Parece mentira que ese concepto tan trasnochado siga rigiendo el pensamiento político de nadie. Y lo que es peor que lo alienten en sus seguidores y sus ciudadanos. ¿Alguien puede pensar todavía que ningún país puede hacer lo que quiera sin dan cuenta a “los mercados”, o a las ideas “políticamente correctas”? ¿Todavía alguien cree que se puede ser libre sin tener resueltas las necesidades vitales?
En realidad los estados están sometidos a otros poderes facticos tales como la economía, la religión, las ideologías etc... y sólo a veces otros estados mas poderosos. Se ha acuñado una palabra para ocultar esto, que se llama “multilateralismo”, que viene a decir que ni se sabe dónde está el poder en realidad.
Esto, para los siervos de un país, es algo completamente neutro. Nos da lo mismo quienes sean los vasallos, ni nuestros “representantes”, ni siquiera nuestros “máximos representantes”, no dejaremos de ser siervos. Pero los vasallos y los representantes si tienen que temer perder su estatus. Y como no son tontos llegan a acuerdos con otros vasallos para repartirse ese poder.
El pasado 22 de enero Alemania y Francia han firmado un nuevo tratado bilateral. “Francia y Alemania deben asumir la responsabilidad de mostrar la vía de la ambición y de la soberanía real”, dijo el presidente francés. “La soberanía real”. Qué concepto tan etéreo, es como decir que quieren mostrar hasta dónde puede llegar la soberanía de un estado. Se podría decir, adaptando aquella frase ácrata: “Mi soberanía termina donde empieza la tuya.
Por si acaso, Alemania y Francia firman este tratado para certificar que ninguno de los dos estados desea avasallar al otro en ningún aspecto. Es como si se estuvieran protegiendo que aparezca un Boris Johnson francés o alemán y les acuse de convertir a Francia o a Alemania en un estado vasallo a base de asustar a la gente.
Personalmente, yo como español no tengo ninguna sensación de haber perdido libertad por el hecho de pertenecer a la UE, pero reconozco que los vasallos españoles que están sobre mi, sí lo sientan. Entiendo que cuando el poder español dictamina algo y después sale una sentencia europea que les contradice, les duela y sientan que nuestro país ya no es tan soberano.
Lo que no termino de entender es qué es lo que hace que un siervo de un país sea capaz de creerse esos eslóganes lanzados por los vasallos que les dominan o por sus “representantes”. Eslóganes tales como “América primero” o “Dios salve a la reina” o “somos bolivarianos” o “la madre Rusia” o “la república catalana” o “Por Dios por la Patria y el Rey”. Todo para poder mantenerse en sus puestos de vasallos y retener a sus siervos de los que poder vivir.
¿Cómo es posible que alguien, en Venezuela prefiera que sus compañeros, sus familiares, sus amigos, se mueran de hambre antes que permitir ayuda humanitaria porque su “Representante supremo” lo diga, diga que Venezuela no es un país mendigo…¡¡¡¡Me cago en diez!!!! 



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