sábado, 18 de julio de 2015

Grecia julio 2015 el desenlace


En la madrugada del 13 de julio del 2015, Grecia acepta las condiciones impuestas por sus “socios”. Unas condiciones aún más duras que las anteriores, las de finales de junio a las que los griegos dijeron “no”. Como diría el cuervo Rockfeller: “Toooma democracia!!!”.
Perdón por la licencia, pero es indignante. Hasta ahora, ningún gobierno se había permitido obviar el resultado de un referéndum. Un referéndum es una de las tres únicas instituciones de la democracia directa, es decir su resultado (el del referéndum) es la expresión directa de la voluntad del pueblo, o sea de quien ostenta la soberanía. Hasta Franco sometió a referéndum varias “Leyes Fundamentales”, sin garantías democráticas, manipulando, presionando, etc., pero sintió la necesidad de vestir esas decisiones con un “si” en aquellas consultas populares. Por ejemplo la llamada Ley de Sucesión, fue aprobada después de que Franco preguntara si los españoles estábamos de acuerdo con que Él decidiera quién le sucedería. Y después de un abrumador “si”, nombró a Juan Carlos su sucesor a título de rey.  
Lo ocurrido en Grecia sienta un peligrosísimo precedente. Muchísimo peor que lo que puede abusar un partido cuando obtiene una mayoría absoluta. Hasta ahora, convocar un referéndum servía para  saber a qué atenerse. Su resultado era inapelable, no se podía discutir. Por ejemplo en Escocia ya no se planteará más su independencia del Reino Unido, precisamente porque ha dicho “no” a la independencia en un referéndum.
Sus resultados eran tan definitivos que las fuerzas políticas temblaban antes de convocar uno, “que las urnas las carga el diablo”, así en España no se han atrevido a consultar sobre las independencias de ciertas nacionalidades autonómicas, porque si saliera que “sí”, a ver quién no concede la independencia. Tampoco se atrevieron a convocar un referéndum cuando se aprobó la última modificación constitucional por la que se ha incluido una mención a la obligatoriedad de limitar el déficit público, por exigencia del Eurogrupo. ¿O deberíamos decir de Alemania?
Europa no tiene una constitución, precisamente porque algunos países que la componen votaron “no” en referéndum. Los suizos someten a referéndum muchísimas decisiones, por ejemplo cuántas horas tiene su semana laboral, o si se limitan a una cantidad concreta el número de inmigrantes a legalizar. Y una vez celebrado el referéndum correspondiente, ya nadie discute nada sobre ese tema, simplemente porque el pueblo ha hablado directamente, sin representantes, como dicta la Democracia Directa.
Es cierto que el referéndum griego técnicamente ha sido una chapuza, empezando porque lo que se preguntaba era confuso. Por otra parte, hace falta tiempo desde que se convoca hasta que se celebra, para que el pueblo pueda acceder a la mayor información posible de las consecuencias del resultado de la consulta, para poder decidir.  
A alguien le puede resultar extraño que el convocante del referéndum, el Presidente del Gobierno Griego, propugne el “no” a lo que se pregunta. A mí me pareció legítimo, pensando que  si lo ganaba tendría mucha más fuerza en el país para decir “no” a Europa, y buscar otros caminos, que era en lo que él creía.
Pero lo más desconcertante es que después de ganar, o sea, después de que los ciudadanos mayoritariamente dijeran lo que Él propugnaba, es decir: “no”; con ese mandato soberano de sus ciudadanos, de aquellos que unos meses antes le votaron para que plantara cara a Europa, va y retoma, esa misma noche, las negociaciones y acepta unas condiciones aún más duras que aquellas a las que se acababan de negar a aceptar los griegos.
Pobres griegos, como siempre digo, lo que diferencia un estado de otro en nuestra Europa no somos sus ciudadanos, sino nuestros dirigentes. Yo estaba, y estoy, avergonzado con los nuestros, no solo por la corrupción, también por legislar sin respetar sus programas electorales, y sobre todo porque no han sido capaces de consultarnos unas cuantas cosas últimamente. Pero viendo que hay dirigentes de otros países que sienten tan poco respeto por lo que dice el pueblo en un referéndum, voy a tener que darme con un canto en los dientes. “I think myself lucky” que dirían los ingleses.

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